El Diari de l’Educació ha lanzado la nueva revista anual en papel Mestres de la nostra vida. Homenatge al poder transformador dels docents, (Maestros de nuestra vida. Homenaje al poder transformador de los docentes) que recoge 11 historias de personas de diferentes sectores que han querido dar las gracias a un referente de la escuela o del instituto, poniendo énfasis en el vínculo que a veces se crea entre alumnado y docente, incluso cuando ya no comparten aula.
Los suscriptores y las suscriptoras de El Diari de l’Educació han recibido en casa un ejemplar de la nueva revista, ya que es una de las ventajas de la suscripción, que incluye también un vale de compra de 30 euros para libros de la editorial Octaedro e invitaciones para diferentes actividades que organiza El Diari de la Educació y la Fundación Periodismo Plural, como el ciclo de cine organizado en 2024 con motivo del décimo aniversario del diario, en que se proyectó El maestro que prometió el mar, Sala de profesores, Los 400 golpes, Radical, El 47 y Soy Nevenka.
La suscripción, de 60 euros al año, ayuda también a la continuidad de El Diari de l’Educacin. Se puede realizar a través de esta página, desde donde también se da la posibilidad de regalar una suscripción o de realizar una donación.
La revista Mestres de la nostra vida, la 9a que hacemos, con más de 120 páginas, quiere ser una reivindicación de la figura del docente y un agradecimiento a maestros, maestras, profesores y profesoras que nos han marcado gracias a su capacidad de observación y a hacer que el alumnado aprenda las materias que se deben impartir en el aula, pero sobre todo los valores.
Tal y como se explica en la editorial, en este undécimo aniversario de El Diari de l’Educació hemos recogido 11 historias de personas de diferentes sectores, como el periodismo, la gastronomía, la docencia, la moda, la arquitectura, el arte, el diseño, la empresa, la ingeniería o la abogacía que, por un motivo u otro, han puesto en valor la tarea de educar desde la paciencia, la creatividad, la firmeza y el compromiso.
Son 11 experiencias, pero podrían ser muchas más. El Diari de l’Educació quiere aportar su grano de arena al reconocimiento de estos héroes y heroínas que saben transmitir aptitudes y actitudes en positivo en un momento en que es necesario reivindicar la pasión por la enseñanza y el vínculo que a veces se crea entre alumnado y docente, incluso cuando ya no comparten clase, incluso cuando pasan décadas.
Esta recopilación de historias humanas no es casual. Lo hacemos en un momento en que consideramos que el debate educativo se ha enturbiado y que es necesaria una reflexión serena y colectiva sobre hacia dónde debe ir la educación, en un mundo en el que las redes sociales copan protagonismo, la información y las fake news se estremezclan y el espíritu crítico se hace especialmente necesario para hacer frente a los extremismos. Donde parece que todo va a peor, queremos añadir cierto realismo y poner el foco en experiencias que sí funcionan y que podrían ser extrapolables a otras aulas y otros centros, apoyando la dignificación de la profesión y la defensa de los derechos laborales como garantías para un buen aprendizaje.
Los docentes y las docentes que aparecen en las conversaciones que forman la parte central de esta revista son personas que aprecian al alumnado, que se actualizan, que están dispuestas a debatir y a cuestionarse, que cuentan con las familias y con la totalidad de los agentes educativos, que asumen los conflictos, que albergan soluciones colectivas, que respetan las opiniones diferentes, que plantan cara ante las líneas rojas, que tienen vida más allá del centro educativo y que tienen un objetivo común: el compromiso con los alumnos y alumnas.
También desde el periodismo que ejercemos en El Diari de l’Educació nos queremos comprometer, con responsabilidad y modestia, a ser el altavoz mediático de las propuestas y las personas que, desde los diferentes ámbitos relacionados con la educación (educación social, pedagogía, ocio educativo, cultura, servicios sanitarios, entidades sociales, docentes, universidades, familias, alumnos…) ayudan a construir un modelo de sociedad más inclusivo, más equitativo y más justo que tiene en cuenta todas las diversidades y todas las capacidades.

