Del singular al plural
En el reciente debate de política general celebrado en el Parlamento en la última semana de septiembre, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, afirmó que prefiere el concepto «autogobierno» antes que el de «soberanía». Hace pocos días, Ada Colau definió en TV3 a los Comuns como soberanistas. Mucho antes, en el año 2013, el Parlamento había aprobado con un amplio respaldo una Declaración de soberanía y del derecho a decidir del pueblo de Cataluña. El PP y Vox niegan que Cataluña pueda disponer de soberanía y solo reconocen este atributo al Estado español. La expresión «soberanía» continúa provocando polémica entre partidos y también urticaria en determinados sectores. Posiciones unitaristas e independentistas, claramente enfrentadas, coinciden, sin embargo, en asociar inevitablemente «soberanía» a «independencia», a pesar de que esto no es exactamente así. El libro de Marc Parés, Articular sobiranies. Poder i territori en un món interdependent (Fundació Catalunya Europa, 2026), analiza este concepto tan controvertido y manipulado, intentando aportar un nuevo enfoque que pasa del singular al plural.
La presentación pública
El libro fue presentado el 17 de septiembre en la sede nacional de CCOO en Barcelona. La directora de la Fundació Catalunya Europa, Dolors Camats, situó la publicación en el marco del programa Llegat Pasqual Maragall. La periodista Sara González condujo una interesante mesa redonda en la que participaron el autor, Marc Parés; la exconsejera de la Generalitat, Gemma Ubasart, y el politólogo Pablo Simón. Entre el público se encontraban la presidenta de la Fundación, Airy Maragall; diputados y diputadas del Parlamento como Joan Ignasi Elena, Jéssica Albiach, Susanna Segovia o Núria Lozano; exconsejeros de la Generalitat como Antoni Castells o Joan Manuel del Pozo, y profesores universitarios como Borja de Riquer, Ricard Gomà o el exministro Joan Subirats.
El autor: teoría y práctica
Marc Parés Franzi, doctor en Ciencias Ambientales y licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración, es catedrático de Geografía en la Universidad Autónoma de Barcelona e investigador del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas (IGOP). Su formación académica, completada en Estados Unidos, Bélgica e Inglaterra, le permite ejercer una mirada transversal sobre la sociedad y el funcionamiento de las instituciones que incorpora la tradicional aproximación desde la ciencia política, complementándola con las aportaciones de disciplinas menos habituales como la geografía y las ciencias ambientales. Pero, además, Parés puede escapar de la elaboración meramente teórica para añadir una experiencia poco frecuente: la de concejal de Medio Ambiente y Participación Ciudadana, entre 2003 y 2007, de un municipio de poco más de 1000 habitantes, Figaró-Montmany, en el norte de la comarca del Vallès Oriental, y la de diputado en el Parlamento de Cataluña durante unos años bastante calientes, entre 2019 y 2023. Lo de compaginar teoría y práctica, Marc Parés lo consigue con creces. Y en el libro se nota.
Una de las características del trabajo de Parés es su evidente vocación pedagógica. Acostumbrado a impartir clases en la universidad, aborda temas teóricos complejos con claridad e incorpora tras cada apartado un resumen de los puntos que considera más importantes.
Un libro denso y atractivo
Es imposible resumir en poco espacio los densos contenidos de la obra de Marc Parés; hay que leerla. El autor estructura su investigación en tres partes: en la primera, analiza la evolución del concepto de soberanía, desde Bodin, pasando por Locke y Lenin, hasta el movimiento de la globalización alternativa y el Foro Social Mundial; repasa ideologías como el nacionalismo, el federalismo, el republicanismo y la ideología del común, y se detiene en el soberanismo catalán; finalmente, incorpora la mirada geográfica que él domina.
La segunda parte hace aterrizar la reflexión sobre las soberanías en la realidad cotidiana de Cataluña, en la vida y las expectativas de miles de personas, aportando una gran cantidad de datos ilustrativos sobre tres problemas colectivos de plena actualidad: la vivienda, una cuestión que está provocando importantes movilizaciones sociales y marcando la campaña electoral del 29N; el papel del servicio ferroviario, con grandes potencialidades pero limitadas por graves deficiencias que los usuarios de Rodalies sufren cada día; y el sistema alimentario, vinculado a la gestión del territorio, a los flujos de los alimentos y al aumento desmesurado de los precios. En cada ámbito, Parés concluye que, a pesar de las competencias que el Estatuto de 2006 atribuye a Cataluña, no tenemos garantizada la no intervención del Estado y padecemos a la vez la dependencia que nos supedita a poderosos intereses económicos. En definitiva, hablar de vivienda, de movilidad o de salud alimentaria también es hablar de soberanías.
En la tercera parte, el autor propone repensar las soberanías hoy y plantea algunas atractivas iniciativas para Cataluña, España y Europa. Tras recordar que la nación (y no el Estado) es fuente de soberanía y que este hecho es compatible con formar parte de un Estado plurinacional, apuesta por tres principios para la articulación de soberanías: la cooperación, la fraternidad y la subsidiaridad; y advierte de los procesos de involución que llevan a Cataluña a perder soberanía, derivados tanto de una interpretación regresiva de la Constitución como de los mecanismos del libre mercado.
Federalismo unitarista o federalismo pluralista
El libro se moja sobre algunas cuestiones que forman parte del debate político de la etapa actual en Cataluña, que él mismo denomina postprocés. Me interesa especialmente un aspecto de las reflexiones de Parés, que bebe del federalismo plurinacional de Valentí Almirall, Pasqual Maragall, Miquel Caminal y Xavier Domènech. Quiere superar el abordaje del conflicto entre España y Cataluña como una contraposición de nacionalismos (el español contra el catalán) y afirma que hay que entenderlo como un conflicto de soberanía. Esto no significa que Parés dude sobre el hecho de que Cataluña es una nación, tiene derecho a la soberanía (que puede ser relativamente plena o compartida con otras administraciones superiores, iguales o inferiores) y que, en consecuencia, su ciudadanía debe poder decidir qué grado de soberanía quiere ejercer. Y pone el dedo en la llaga sobre el hecho de que hoy «federalismo» puede significar muchas cosas, incluso contradictorias: la versión dominante en el Estado español es el federalismo unitario que asimila la nación al Estado; sería el supuesto federalismo de 17 comunidades autónomas sin apenas distinción y que niega el derecho a la autodeterminación, una actitud propia de algunas asociaciones que disimulan su españolismo bajo la bandera del federalismo. En cambio, Parés apuesta por el federalismo pluralista de Maragall y Caminal, que se basa en el reconocimiento de la pluralidad dentro de los estados federales y que entiende que la existencia en España de singularidades nacionales como la catalana, la vasca o la gallega debe conllevar las consecuentes articulaciones asimétricas. Como dijo Gemma Ubasart en el acto de presentación del libro, este federalismo pluralista y plurinacional es, en definitiva, confederal, aunque la palabra dé miedo en algunos ambientes.
En las reflexiones finales del epílogo, Parés explica: «La tesis principal que hemos defendido es que la soberanía puede articularse multiescalarmente a través de redes de gobernanza que impliquen a diferentes actores y diferentes niveles de gobierno. Esta articulación no puede ser una fórmula homogénea, sino que debe ser específica para cada contexto territorial y para cada ámbito de la política pública». Sería interesante saber si alguien está dispuesto hoy a abordar el conflicto entre España y Cataluña desde estas premisas.
Marc Parés señaló en su intervención del 17 de septiembre que durante el procés se generaron en Cataluña dos posiciones irreconciliables que agrupaban más o menos al cincuenta por ciento de la población cada una, provocando un empate infinito sin demasiadas salidas. Él apuesta por construir una mayoría del 70 por ciento. No bautiza de forma inequívoca la fórmula para conseguirlo, pero yo me atrevo a hacerlo utilizando un concepto que durante la dictadura te llevaba a la cárcel y que después fue injustamente menospreciado por el independentismo: el catalanismo.
En momentos tan complicados como los que vivimos, mientras llegan nubes de tormenta que nos podrían trasladar al pasado, el libro de Marc Parés nos puede ayudar a construir la esperanza en un futuro menos crispado, más dialogante y más libre.
