Después de los atentados del pasado 17 de agosto en Barcelona, el foco mediático y social recayó sobre la comunidad islámica. Por aquellas fechas, la analista de redes y portavoz de la Fundación Ibn Battuta, Míriam Hatibi, recalcaba que nos debía preocupar que una persona musulmana hablara de los catalanes como ‘los otros’ . Si bien Hatibi fue una de las caras más visibles durante ese momento, la activista no ha parado desde entonces para intentar romper los estereotipos que rodean la comunidad musulmana. «No hay una única manera de ser musulmán, al igual que tampoco hay una única manera de ser catalán», expresó Hatibi durante la jornada ‘La prevención de la islamofobia en el ámbito educativo’. El acto tuvo lugar en el Espacio Joven la Fontana y fue moderado por la periodista de El Diari de l’Educació, Sandra Vicente.
Para Hatibi, es clave implicar a la familia del niño en la escuela, sólo así, dice, se conseguirá crear «una sensación de familia en el centro y no sólo de institución». Asegura que uno de los principales errores es preguntar a los niños de donde se sienten. «Es un error, porque es una persona que todavía está en un proceso de construcción, les tenemos que ayudar a construir juntos», opina la activista. En la misma línea opinaba Said El Kadaoui Moussaoui, escritor, profesor y psicólogo: «La identidad es un tema abierto y en construcción, al igual que las creencias y la religión, puedes ser algo pero luego cambiar».
Una de las dificultades actuales de la escuela es que hay que romper prejuicios muy arraigados en torno a la comunidad musulmana. Para hacerlo, hay que ampliar la mirada. Una de las propuestas que se debatió en las jornadas fue poder leer lecturas o poemas escritos por personas que no sólo sean europeas o norteamericanas, como ocurre a menudo, para que los niños tengan otros referentes.
Para Xantal Genovart, madre y miembro de la Asociación de Mujeres Musulmanas de Catalunya, es clave que haya referentes del Islam, ya que recuerda cómo ha tenido que luchar contra la islamofobia en la escuela de sus hijas y hacer negociaciones constantemente. A una de las hijas, nacida en Barcelona, la pusieron a clase de refuerzo de catalán por el hecho de que la madre era musulmana. A Genovart, catalana conversa, le han preguntado en más de una ocasión «si los entendía, de donde soy, si era devuelta, si abrazaba el Islam…». «Tuve que volver a ganarme el respeto de las personas que me conocían anteriormente como ‘normal'», recuerda.

Pero si la islamofobia es un problema en la sociedad en general y en las escuelas en particular, cuando se le añade el factor del género aumentan las complicaciones. «Lo sufren muchas chicas en el ámbito educativo, en la piscina, el gimnasio, con el velo», explica Genovart, recordando el paso por la escuela de sus hijas.
Desde el ámbito educativo, la profesora y responsable del programa Èxit del Consorci d’Educació de Barcelona, Eulalia Esclapés, considera que los objetivos que debe perseguir la escuela son «generar un modelo de éxito que genere expectativas y pase por conocer a las familias y los alumnos», ya que el principal problema es «la ignorancia, no sólo con el mundo musulmán, sino también en cuanto a interculturalidad».
«Se ha de poder preguntar sin mala intención, para poder pedir y cuestionar, para entender la verdad», opinó Said El Kadaoui Moussaoui. Siguiendo este camino, añadió Míriam Hatibi, se podrá «ampliar el foco» y «preguntar más allá del menú halal».
«Me gustaría hablar del lenguaje no sexista del corán, de democracia y consenso, del papel de la mujer, de ecologismo… Hemos de poder reivindicar nuestra realidad y poder profundizar los debates para no quedarnos en la superficie» reivindicó Xantal Genovart, que desea poder hablar de otras cosas que no sean siempre la manera de vestir de la mujer musulmana. Para ella, la clave son «los valores de las personas, independientes de cualquier religión que tenga cada uno». Uno de los valores que hay que preservar siempre, remarcó Hatibi, es el respeto, tanto con respecto a la relación entre humanos como el espacio público. «¿El espacio público es de todos? ¿Cuando ofende? Yo, como musulmana, no me puedo ofender ni puedo exigir nada, pero al revés sí «, cuestiona Hatibi en referencia al rechazo al espacio musulmán.
El acto finalizó con la gerente del Instituto Municipal de Educación de Barcelona (IMEB), Eulalia Andreu, que recordó que desde el comisionado de Inmigración, Interculturalidad y Diversidad se llevan a cabo diferentes iniciativas -como el aula móvil o la Oficina para la No discriminación- para «reivindicar el derecho de todos de poder ejercer como ciudadanos libres». «La educación debe ir un paso más allá y ayudar a construir un pensamiento crítico y desde la diversidad», concluyó, recordando que no sólo la escuela es quien educa, sino toda la red y comunidad del niño.

