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Trabajar siendo mujer trans: «O trabajamos de prostitutas o encima de un escenario, y esto debe terminar ya»
«No, lo siento, es que nosotros no trabajamos con este colectivo… Los clientes y los trabajadores se podrían sentir incómodos». Con esta respuesta o similar se encuentra, a menudo, Francisca Salinas, técnica de inserción laboral de Médicos del Mundo, cuando presenta un currículum de una persona transgénero a una empresa. A muchas, pues, ni las

Èlia Pons10 de enero de 2020 - 16:00
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Violet en el bar que regentaba en Valencia. | Médicos del Mundo

«No, lo siento, es que nosotros no trabajamos con este colectivo… Los clientes y los trabajadores se podrían sentir incómodos». Con esta respuesta o similar se encuentra, a menudo, Francisca Salinas, técnica de inserción laboral de Médicos del Mundo, cuando presenta un currículum de una persona transgénero a una empresa. A muchas, pues, ni las llaman para la entrevista. Y las que llaman, se ven constantemente expuestas a varias preguntas referidas a su identidad sexual y de género por parte del entrevistador. «Mientras ellas defienden sus competencias y habilidades, el entrevistador lo único que hace es cuestionar su identidad», explica Salinas.

«Existe una transfobia estructural en la sociedad, la gente teme lo que desconoce y nosotros somos las grandes desconocidas, las grandes olvidadas, las que nadie llama», señala Violet. Ella, además de ser mujer, es una mujer trans. Esto, según explica, implica una doble discriminación a la hora de encontrar trabajo: por ser mujer y por ser trans. Además, apunta que existen una serie de prejuicios y estereotipos negativos que encasillan las mujeres trans a realizar determinados trabajos. «O trabajamos de prostitutas o arriba de un escenario haciendo espectáculos, y esto debe terminar ya», reivindica.

El colectivo trans es uno de los que tiene más dificultades a la hora de acceder a un trabajo. De hecho, según el estudio Identificación de los factores de inserción laboral de las personas trans. Exploración del caso de la ciudad de Barcelona, ​​elaborado por los investigadores de la Universidad de Vic Gerard Coll-Planas y Miquel Missé, el porcentaje de exclusión laboral en las personas trans se sitúa en torno un 60%. Otros estudios apuntan, incluso, a un 80%. El hecho de ser visiblemente trans es un factor clave que condiciona la posibilidad de acceder a una oferta laboral. «En general, los hombres trans les es más fácil pasar como invisibles, y eso hace que no reciban tantas discriminaciones», explica Coll-Planas. Este fenómeno, que se produce cuando las personas trans, por sus rasgos físicos, pasan desapercibidas como tales, se conoce como passing. Pero no todas las personas pueden conseguir este passing. Según Violet, es cuando sales de esta «normatividad» cuando comienzan los estigmas.

Trabajos precarizados y no visibles

Para mejorar la situación de los colectivos vulnerables y, en especial, de las mujeres trans, Médicos del Mundo ha diseñado un plan de actuación formado por diversas actividades que incluye itinerarios de inserción sociolaboral. En el marco de este proyecto, que ha tenido una duración de dos años y que ha sido financiado por el Ayuntamiento de Barcelona y el Instituto Catalán de la Mujer, se ha trabajado con 48 mujeres, de las cuales 15 son mujeres transgénero. De estas 15 últimas, se han podido insertar laboralmente a 5 y, como ocurre habitualmente con las mujeres trans, están contratadas en unas condiciones precarias.

«Las mujeres trans tienen, normalmente, contratos de corta duración, de jornada parcial y de baja calificación», explica Salinas. Además, muchas de las tareas a las que pueden optar están muy feminizadas y no son habitualmente de cara al público. «Esto contribuye a una mayor invisibilidad de las personas trans. Si la gente no ve trans trabajando diariamente, no llegarán a normalizarlo», señala. Para Violet, la falta de referentes también es un problema. «Nunca ves una persona trans, así que cuando ves una crees que significa algo, cuando en verdad ser trans es como ser rubia o morena», señala.

Parte de las mujeres trans, debido a la falta de oportunidades laborales, deciden ejercer la prostitución. Este fue el caso de Violet. En Valencia, donde vivía hace unos años, tenía un bar que tuvo que cerrar. En venir a Barcelona en busca de nuevas oportunidades laborales se vio avocada a vivir del trabajo sexual. «Yo no me sentía amparada por nadie, no había un estado que me diera una respuesta. No tenía ningún lugar en la sociedad», explica.

La discriminación, su día a día

Violet trabaja, actualmente, en la asociación Médicos del Mundo, como agente de salud y técnica de proyectos. Pero ha hecho trabajos de todo tipo a lo largo de su vida: ha trabajado de camarera, actriz, informadora turística, en el aeropuerto…siempre de cara al público. Lo que más le molesta, dice, es tener que hacer el trabajo de educadora constantemente. Afirma tener que estar continuamente justificándose y explicando qué es ser una persona trans. «Es agotador», se queja. Además, según ella, esto implica una gran responsabilidad. «Yo cuento mi realidad, pero no puedo hablar en boca de otros trans, porque cada una somos un mundo. Lo que yo le diga a esa persona lo tomará al pie de la letra, porque quizás no conoce otras trans».

En su vida laboral, apunta, se ha encontrado con todas las dificultades del mundo, y más. «Caras de sorpresa, malas miradas … Es un poco como los micromachismos: es latente, pero pasa desapercibido. A mí no me vendrá un compañero de trabajo y m’insultarà porque sabe que lo puedo denunciar y lo pueden echar». También ha vivido situaciones de discriminación más visibles por parte de los clientes, como por ejemplo el hecho de que un usuario de un servicio no quisiera que ella le atendiera o que la grabaran mientras trabajaba, señala, como si fuera «una atracción». Estos tipos de discriminaciones provocan, según Salinas, que muchas mujeres acaben abandonando el trabajo. «Falta sensibilización para combatir todos estos prejuicios. Hace falta un cambio social», reivindica Salinas. Por ello, desde Médicos del Mundo se han impulsado una serie de cursos de formación y sensibilización en las empresas.

TransOcupació, acompañamiento y sensibilización para la inserción

Barcelona Activa impulsó en septiembre del año pasado el proyecto TransOcupació, un programa de inserción laboral dirigido a las personas trans de la ciudad. El objetivo es reducir las dificultades del colectivo para acceder a un puesto de trabajo por medio de la orientación y el acompañamiento, así como la sensibilización de las empresas. Para ello, se diseña un itinerario personalizado, pero también en clave de inclusión con otros programas y servicios. «El objetivo es incluir a las personas trans de manera normalizada en el resto de programas en función de sus necesidades. Por ejemplo, si una persona necesita una formación concreta, se coordina el programa TransOcupació con el programa especializado en aquella formación ocupacional», explica Carmen Turull, responsable de la iniciativa.

Según Turull, esta iniciativa supone una puerta de entrada para que las personas trans se sientan interpeladas. «Muchas veces las personas trans, por la situación de exclusión y estigmatización que sufren, piensan que un programa generalista no es su programa o que no se le atenderá de manera adecuada», afirma. Las personas que coordinan el programa TransOcupació están especializadas en temas LGTBI y esto también puede suponer una mayor seguridad para las personas trans. «Si saben que la persona conoce el colectivo y sus problemáticas y particularidades ya se sienten menos angustiadas. Haberle de explicar tu situación a una persona que no sabes si conocerá el tema trans añade una barrera más para ellas», explica Turull.

El programa trabaja codo con codo con diversas entidades y organismos de la ciudad que trabajan con el colectivo trans, como son el Centro LGTBI o el servicio Trànsit, creado para la promoción de la salud de las personas trans. También se hace un seguimiento postinserción, que se basa en un asesoramiento tanto a la empresa como a las personas trans ante posibles discriminaciones o prejuicios que puedan sufrir en el lugar de trabajo. Desde su creación, el programa está atendiendo a una veintena de personas trans, sólo una de las cuales es un hombre. Para Turull, esto es un indicador más de las dificultades que sufren las mujeres trans. «Las personas trans cuando pasan a ser hombres mejoran en la escala social, mientras que cuando pasan a ser mujeres pasan a sufrir más discriminaciones», sentencia.

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Èlia Pons
Èlia Pons

Periodista

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