El 25 de noviembre de 1960 las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron asesinadas por orden del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo. En 1981, en el primero de los Encuentros Feministas de América Latina y el Caribe (EFLAC), se escogió el día como fecha señalada para conmemorar las violencias a las que están sujetas las mujeres por cuestión de género.
En 1999 la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) también adoptó el aniversario del asesinato de las Mirabal como el Día Internacional para la Eliminación de Violencia contra la Mujer. En la resolución la definía como «todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, así como las amenazas de tales actos».
Las peticiones de ayuda a los servicios de asistencia a las víctimas ha sido un 57,9% superior debido al confinamiento domiciliario
Este año se cumplen sesenta años de la muerte de las hermanas opositoras al régimen dictatorial de Trujillo y así lo recuerda Carla Vall, abogada penalista, criminóloga y formadora que se ha encargado del manifiesto unitario para el 25N en Catalunya. «Desde entonces, no han cesado los esfuerzos de movimientos sociales, feministas y de todos los ámbitos para erradicar las violencias machistas», defiende Vall en un escrito al que se han adherido la Generalitat, la Delegación del Gobierno en Catalunya, las cuatro diputaciones catalanas, la Asociación Catalana de Municipios y la Federación de Municipios de Catalunya.
«Los tiempos siguen cambiando y el rechazo social contra las violencias machistas es cada vez más fuerte. Necesitamos no perder el horizonte que aún está por llegar mientras tenemos en cuenta el camino que ya hemos recorrido», continúa el manifiesto. El texto avisa de nuevas formas de violencia, como las que se dan en línea: «Está afectando a muchas mujeres y niñas hasta el punto de poner en riesgo su propia vida. Las ciberviolencias, como el control o el acoso a través de aplicaciones y redes sociales o el sexpreading [difusión de fotos de contenido sexual sin permiso]».
El manifiesto unitario catalán envía un recuerdo a todas las mujeres «que han resistido a la violencia y han buscado el momento idóneo para explicarlo a terceras personas; también a las que no podían y su vecindario ha alertado sobre la situación, a las que han podido escapar«. Pero también, y sobre todo, «a las que, en una época tan incierta como la presente, todavía permanecen en las casas donde está su victimario». El texto también interpela a los hombres que están en contra y conocen a otros que la ejercen: «Es hora de que os hagáis responsables e intervengáis». A los agresores, el comunicado encargado a Carla Vall les recuerda que «no habrá espacio para la impunidad».
Confinamiento y violencias las 24 horas
El 25 de noviembre de 2020 no sólo es una fecha especialmente destacada por el 60º aniversario del asesinato de las hermanas Mirabal. Lo es también porque la celebración coincide con la segunda ola de la pandemia mundial de Covid-19, una enfermedad que ha tenido un efecto directo en la realidad de las violencias machistas. «Los últimos meses han sido absolutamente duros para las mujeres y niños que viven en situaciones de violencia, como lo serán los que vendrán mientras dure la pandemia», apunta el manifiesto unitario catalán.
El texto reflexiona sobre la paradoja de que los hogares, supuesto espacio seguro para las personas, no lo han sido para las mujeres que sufren violencias machistas: «Para muchas, estar en casa no es sinónimo de paz, sino de miedo y violencia». Contrariamente a la creencia común, «el lugar más seguro para las mujeres y las niñas puede ser la calle, las plazas, los lugares donde hacemos vida, mientras que lo que nos habían enseñado como refugio puede ser el espacio más peligroso para nosotros», reflexiona.
Hasta el 25N, ocho mujeres han sido asesinadas en Catalunya a consecuencia de la violencia machista
El texto encargado a Carla Vall asegura que durante los meses de confinamiento domiciliario «quien quería ejercer control sobre mujeres y niñas lo ha tenido más fácil» porque «a los agresores les ha hecho falta emplear mucha menos fuerza de la habitual para continuar manteniendo sus deseos y privilegios». La reducción de la red social y de la actividad habitual de las mujeres debido a las restricciones de movimientos son algunos de los motivos que han dificultado el apoyo a las víctimas de violencias machistas.
Un 60% más de llamadas al 061
La situación expresada en el manifiesto unitario se confirma con los datos que, desde hace unos años, registran los feminicidios y las otras violencias hacia las mujeres. El servicio telefónico que atiende las mujeres que son víctima de violencia machista, el 061, recibió en el mes de abril un 61% más de llamadas este año respecto al anterior. En mayo el incremento fue del 41% y en junio del 39%. Desde entonces y hasta octubre ha registrado más llamadas que el año anterior, pero con un crecimiento no tan destacado, fruto de la parcial vuelta a la normalidad social.
Aun así, el teléfono no era útil para muchas mujeres que sufren violencias en casa, ya que durante el confinamiento estricto era muy difícil conseguir un momento de intimidad para poder llamar sin que el agresor se diera cuenta. Por ello el incremento de las consultas en línea llegó a crecer un 457%, según reportaba el gobierno español a mitad del mes de junio.
El servicio de atención emocional y psicológica vía Whatsapp, que entró en funcionamiento el 21 de marzo, recibió durante el primer trimestre de pandemia un total de 2.580 consultas. En global, el número de peticiones de ayuda a los diferentes servicios de asistencia a víctimas de violencia de género fue un 57,9% superior en comparación con los mismos días del año 2019.
Con todo, las consultas y demandas de ayuda no siempre se han traducido en denuncias en las dependencias policiales. Los datos del Observatorio de la Igualdad de Género del Instituto Catalán de las Mujeres reportan 9.621 denuncias hasta el tercer trimestre de 2020, lo que representa un aumento del 1,43% respecto del año anterior.
En cuanto a la última de las violencias machistas, los feminicidios, los datos en Cataluña muestran una tendencia estable. Hasta el 25N, ocho mujeres han sido asesinadas en Catalunya a consecuencia de la violencia machista. De ellas, sólo una había registrado una denuncia previa contra el agresor. El dato de decesos es el mismo que en 2019, 2017 y 2016 e inferior al de 2017, cuando fueron siete las mujeres muertas por violencia de género. En el global del estado son 41 las mujeres asesinadas por un crimen machista este año, que se unen a la lista de 1.074 vidas perdidas desde que se empezaran a contabilizar de forma específica en 2003.
El Instituto Catalán de las Mujeres reporta un aspecto positivo en los registros de delitos contra la libertad e indemnidad sexual, que han sufrido «una disminución importante en la tendencia respecto del año anterior». Hasta el tercer trimestre de 2020 se habían registrado 1.170 tipos penales como agresiones, abusos o acosos sexuales. El Instituto avisa, sin embargo, que la disminución es «posiblemente derivada de la situación de confinamiento obligado».

