No se trata, por tanto, de un ranking de escuelas y ver si podemos elegir una que esté en posición adelantada. Alguien nos ha puesto delante la escuela como si se tratara de una oferta comercial con todo tipo de descriptores publicitarios: avanzada, de transformación, del siglo XXI, innovadora, empoderadora… Por otra parte, hay descriptores que no aportan información dado que todas las escuelas del país deben ser catalanas, democráticas, integradoras, competenciales, inclusivas, activas, humanistas o digitalizadas.
Al escoger escuela no escogemos un producto de mercado, elaborado. Escogemos una relación entre nuestros hijos y la institución educadora que conjuga: desarrollo personal, participación social y la adquisición de conocimiento. La relación entre el niño o adolescente y la escuela, colegio o instituto no es un producto, es un proceso. Hay que insistir en esta idea: la educación es un proceso de cada persona. Esto cambia totalmente la visión de la educación. Efectivamente, hay resultados de aprendizaje a lo largo de todo el proceso y de formación como poso final de la educación que hay que considerar como datos en la evaluación. Preguntar por los resultados de una escuela en las Pruebas de evaluación de competencias básicas no aporta información relevante. Son pruebas sobre estándares de evaluación sumativa del sistema escolar que la administración necesita para tomar decisiones y para dar cuenta al Parlament. Son valores numéricos poco descriptivos para el individuo.
Entendamos que el primer referente es el alumno como persona con relación a la escuela. Si la escuela logra unos resultados altísimos y nuestro hijo no tiene las condiciones iniciales puede sufrir y desanimarse; si la escuela va haciendo con resultados conjuntos ajustadito y nuestro hijo recibe estímulos familiares puede aburrirse y perder el interés. La relación educativa, el proceso educativo, debe estar en un balanceo equilibrado de correspondencia entre escuela y alumno con su familia.
Como elegir la mejor escuela para nuestros hijos? Esta es la pregunta adecuada. La respuesta genérica es: una escuela donde se encuentre a gusto, muestre interés por el aprendizaje, haga amigos y una escuela que a la familia le comunique como conoce su hijo (conocer es más que informar).
Cinco observaciones para escoger escuela
Ambiente. Lo veremos en la puerta de la escuela, a la entrada y a la salida. El estado de ánimo de los alumnos, la comunicación entre ellos. Grupo de compañeros. Las familias que acompañan o esperan, contentas y serenas o tensas y preocupadas. Atención en la puerta para dar acceso a quienes necesitan o vigilancia de control rígido a la entrada.
Interés. El gusto de los niños y adolescentes para el aprendizaje, por las actividades que realizan. Motivación positiva. Las familias ya ven a través de los hijos y si es sólo por un maestro o por el ambiente de escuela. Quienes se preguntan por la escuela deben preguntar a familias que ya tienen los hijos. A conocidos o en la puerta de la escuela.
Comunicación. Los alumnos deben hablar con ganas de lo que hacen en la escuela, de sus maestros con la boca abierta de admiración. Y sin interrogatorios de los padres que parecen un examen y bloquean. Si los padres comunican lo que ellos han hecho y cómo lo han vivido, los hijos también comunicarán. Si los alumnos no explican nada de lo que hacen, si no hablan del maestro o profesores… ¡Cuidado!
Actividad. El aprendizaje escolar debe motivar la actividad fuera de la escuela. Si se ha hablado del mercado, serán muy observadores cuando vayan con nosotros. Si han hecho nociones de estadística en matemáticas, harán un recuento de marcas de coches o de las diversas tiendas que hay en la calle. Otras tirarán más a hacer un invento para llevarlo a la escuela. Los pequeños que aprenden a leer leerán por la calle o copiarán palabras en una libretita de bolsillo.
Contentos. Los niños y adolescentes deben ir contentos a la escuela o instituto. Es un lugar pensado para ellos y se deben sentir muy bien; a veces, lamentablemente, mejor que en casa. Ir contentos quiere decir con alegría contenida. Contentos de encontrarse con amigos o compañeros. Contento de sentirse mirado, acogido por el maestro. Contentos por la actividad que harán.
Todo esto es mucho mejor en una escuela bien cercana a casa, donde los compañeros se puedan encontrar fuera de horario, ir juntos a actividades o uno a casa de otro. En pocos casos se justifica el transporte escolar y siempre es una carga y un aislamiento.
La visita de puertas abiertas permite conocer y ver realizaciones. Observe realizaciones motivadoras, ocupación creativa de los espacios, belleza y estética, pluralismo lingüístico. No valore por mobiliario, instalaciones y equipamiento. Hay que inferir el uso que se hace, este es su valor.
Hoy la elección de escuela parece una lotería numérica de puntos. Se pierden los elementos cualitativos que relacionan familia y escuela. Se puede mejorar y se debe mejorar el procedimiento. Deberá permitir que familias amigas puedan escolarizar juntos a sus hijos para darse apoyo de compatibilidad horaria y también para vivir como hermanos, hoy con la familia actual con pocos hijos.

