La exposición a la contaminación del aire estaría relacionada con mayores niveles de biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer, según un estudio liderado por Investigadores del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, en colaboración con ISGlobal. Los resultados de la investigación, que ha contado con el impulso de la Fundación ”la Caixa”, se han publicado en la revista Environment International.
“El estudio aporta evidencia de que la contaminación atmosférica afectaría especialmente a aquellas personas que ya presentan indicios biológicos del inicio de la enfermedad en forma de acumulación de proteína beta amiloide en su cerebro. La polución del aire podría contribuir al avance o progresión de la enfermedad”, destaca Marta Crous-Bou, una de las autoras del estudio y científica colaboradora del BBRC.
En el estudio han participado 156 personas adultas sin alteraciones cognitivas con una edad media de 57 años y muchas de ellas familiares de enfermos de Alzheimer. Los resultados de la investigación indican, en concreto, que una mayor exposición a dióxido de nitrógeno y a partículas en suspensión de menos de 2,5 micras (PM2.5) se asociaría con niveles más altos de deposición de la proteína beta amiloide en el cerebro, una de las alteraciones biológicas que se producen en la enfermedad de Alzheimer.
Estos hallazgos, según los investigadores, encajarían con hipótesis que sugieren que las partículas finas podrían llegar al cerebro atravesando la barrera hematoencefálica. Además, la contaminación del aire es una de las fuentes más relevantes de inflamación y estrés oxidativo inducidos por el medio ambiente, ambos implicados en procesos neurodegenerativos.
Así, la investigación refuerza la evidencia científica emergente que apunta a que la contaminación del aire sería un factor de riesgo para el desarrollo del Alzheimer. “Es importante destacar que se trata de un factor modificable en el que una gran parte de la población está expuesta. Aunque los riesgos asociados sean pequeños, una reducción en la exposición implicaría también una disminución en la morbilidad asociada a la enfermedad”, explica Silvia Alemany, investigadora de ISGlobal.
Futuros estudios permitirán demostrar si sus efectos están relacionados con la progresión de la enfermedad. «Los resultados del estudio abren las puertas también a estudiar el impacto a largo plazo de la contaminación en mecanismos involucrados en la enfermedad del Alzheimer, y a extender la investigación fuera de la ciudad de Barcelona y en un abanico de población más amplio”, concluye Natàlia Vilor-Tejedor, coautora del estudio y miembro del Grupo de Investigación en Neuroimagen del BBRC.

