El 8 de marzo sirve para conmemorar la figura de la mujer en el mundo laboral y para denunciar el sexismo y la desigualdad. En una época en la que salir a la calle y luchar por los derechos es necesario, las mujeres luchan por la igualdad, reclaman derechos que hoy en día nos parecen básicos, como la participación en la vida política o el derecho al voto, trabajar e incluso estudiar. Una lucha imparable que continúa y que favorece a las próximas generaciones.
La historia pone en evidencia que para la mujer no ha sido fácil. Recordamos fechas significativas que han marcado un antes y un después en la historia: en España en 1910 la mujer accede a la educación superior, al igual que el hombre. Por otra parte, en 1911 en Nueva York, se quema una fábrica en la que murieron más de cien mujeres encerradas, lo que provocó un cambio en la legislación laboral en Estados Unidos. Años más tarde en 1917 las mujeres salen a las calles a pedir paz y alimentos después de que más de 2 millones de soldados rusos hubieran muerto en la guerra, hicieron que el emperador ruso fuera destituido y acto seguido obtuvieron el derecho al voto, un acto histórico. Por otra parte, y después de varias décadas de esfuerzos, en 1975 la ONU declara el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Cada día es una pequeña lucha por mejorar las condiciones de vida de las mujeres que vienen detrás.
Recordamos a las mujeres que con sus inventos han hecho aportaciones a la humanidad y merecen ser recordadas como inventoras, en el transcurso del tiempo la lista de mujeres que destacan por colaborar con la sociedad a través de sus inventos crece. Ellas han conseguido superar las barreras de una sociedad desigual llena de prejuicios y obstáculos, dejando una huella imborrable en el mundo de la ciencia y la tecnología.
Katharine Blodgett (1898-1979) fue doctorada en física por la universidad de Cambridge, trabajó en la fábrica de General Electric siendo una de las primeras mujeres en obtener un puesto en la fábrica. Destacó en el mundo industrial por crear los cristales anti reflejantes en 1938, un invento revolucionario utilizado en cámaras, coches, telescopios, pantallas de televisión y gafas de sol.
Helen Free (1923-2021) revoluciona el mundo de la química dentro del campo del diagnóstico por inventar las tiras reactivas de orina, que permiten detectar el embarazo, la glucosa en la orina y que hoy en día se utilizan también para detectar infecciones en las vías urinarias.
Amanda Jones (1835-1914) fue una mujer polifacética: poeta, profesora, activista por los derechos de las mujeres y además contribuyó a la humanidad desarrollando el envase al vacío de los alimentos, el invento consistió en extraer el aire a una lata de hojalata, con el objetivo de preservar la calidad de la comida.
Ángela Ruiz Robles (1895-1975) fue una escritora e inventora española precursora del libro electrónico. Desarrolló la enciclopedia mecánica con el fin de almacenar los conocimientos de forma más interactiva logró que el aprendizaje fuera más atractivo. Ideó un libro que tenía luces para estudiar en la oscuridad, bobinas, pulsadores y una serie de mecanismos de aprendizaje innovadores y atractivos para el estudio.
Letitia Geer (1852-1935) patentó en 1899 la jeringa que se podía utilizar con una sola mano, el nuevo modelo facilitaba el trabajo en el mundo de la medicina ya que permitía inyectar las dosis sin la necesidad de un asistente. Una aportación que todavía hoy se utiliza para administrar las medicinas en vena.
Mary Anderson (1866-1953) nacida en Alabama, se crio en un rancho con su familia en el norte del Estados Unidos, Mary ejerció varias profesiones a lo largo de su vida, se dedicaba al sector inmobiliario, trabajaba en el campo y en la viticultura, principalmente se la recuerda por hacer un aporte al mundo automovilístico, inventó el limpiaparabrisas con el objetivo de mejorar la visibilidad de los conductores. Mary luchó para que Ford incorporara su invento a los coches, pero fue Cadillac el primer fabricante que lo incorpora como un equipo estándar. En 1916 gracias al invento de Mary Anderson, todos los coches incorporaban un brazo mecánico que permitía limpiar el parabrisas del automóvil mientras llovía o nevaba y de esta forma permitía la conducción.
Hedy Lamarr (1914-2000) fue una actriz austríaca que destacó en Hollywood por protagonizar la primera escena desnuda de cuerpo entero, una mujer superdotada que puso su inteligencia al servicio del ejército de los Estados Unidos cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. Hedy creó junto a su amigo George Antheil, un sistema de detección de misiles inspirados en un piano de 88 teclas. No se valoró mucho su trabajo hasta que en Estados Unidos se produjo la crisis de los misiles con Cuba y se utilizó el mismo sistema para defenderse de posibles ataques, hoy en día es la base de los sistemas de posición como el GPS y el precursor del WIFI y el Bluetooth.
Elizabeth Magie (1866-1948) analizaba la sociedad en ese momento y veía el peligro que suponía la aparición de los monopolios financieros para la población como la desigualdad de clases, la concentración de los recursos económicos en un grupo reducido de personas e intuía una amenaza inminente en el modelo económico en el que prevalece el bienestar individual. En 1904, Elizabeth diseñó el juego del Monopoly, una forma divertida de aprender y simular la economía en la vida real. Nunca fue retribuida por su creación, ni pudo disfrutar de los beneficios, en la década de los años 30, Charles Darrow modificó algunas reglas, así como el aspecto del juego, bautizándolo como lo conocemos.
Marion Donovan (1917-1998) se considera la madre de los pañales a prueba de agua, fue una arquitecta que revolucionó la industria al crear una capa impermeable dentro del pañal que mantendría al bebé seco además de incorporar los botones para sustituir a los clips. Este invento fue rechazado en un principio y Marion decidió venderlos por su cuenta, hasta que consiguió vender la patente por un millón de dólares, su nombre ingresó en el Salón Nacional de la Fama de Inventores en 2015.
Josephine Cochrane (1839-1913) venía de una familia donde su abuelo John Fitch fue el inventor del barco de vapor y ella no se quedó atrás e inventó el lavavajillas, hizo realidad una idea patentada en 1850 por Joel Houghton y gracias a sus conocimientos mecánicos y al miedo que tenía de dejar en manos de sus sirvientes la vajilla cara, ideó una máquina que hasta la fecha nos hace la vida un poco más fácil.

