Lo ocurrido con la moción presentada por PEDECAT con el PSOE para abrir un diálogo dice mucho sobre el momento político que vive el independentismo. Dividido entre quienes pretenden hacer política y quienes lo fían todo a la calle y piensan más en las municipales que en el lío que tenemos en Catalunya
Autor: Andreu Claret
Durante el verano hemos asistido a un despliegue de fenómenos de esta naturaleza. Morbosos. Hagan ustedes la lista, según sus preferencias. Pueden destacar el gesto histriónico de la líder de la oposición arrancando lazos amarillos. O colgar el video del ayuntamiento de Vic emulando al Gran Hermano. En resumen, un agosto que no pasará a los anales de la historia catalana.
La primera de estas mini-crónicas se publicó al día siguiente del oscuro discurso de Felipe VI. Cuando el Estado esgrimió su lado más hobbesiano frente a la decisión de la Generalitat de tirar por la calle de en medio. La número cien se publica casi trescientos días después, cuando ha habido tiempo para comprobar que la ley no puede resolver, por sí sola, este conflicto.
S’entén l’apel·lació a la unitat sobiranista, i més enllà, perquè els presos surtin de la presó, o perquè Catalunya assoleixi objectius polítics compartits per una gran majoria. No obstant això, la unitat per la República que suposa aquesta Crida Nacional és la de la meitat de la societat. Ni això.
Se entiende la apelación a la unidad soberanista, y más allá, para que los presos salgan de la cárcel, o para que Catalunya alcance objetivos políticos compartidos por una gran mayoría. Sin embargo, la unidad para la República que supone esta Crida Nacional es la de la mitad de la sociedad. Ni eso.
Tot és fràgil, molt fràgil, i la conjura dels irresponsables segueix en peu, però el que compta és allò resultant. Es comprèn que molts independentistes hagin celebrat la decisió del tribunal de Schleswig-Holstein com una victòria, però s’equivoquen si veuen en ella un aval europeu a la unilateralitat.
Todo es frágil, muy frágil, y la conjura de los irresponsables sigue en pie, pero lo que cuenta es la resultante. Se comprende que muchos independentistas hayan celebrado la decisión del tribunal de Schleswig-Holstein como una victoria, pero se equivocan si ven en ella un aval europeo a la unilateralidad.
Decir que el día de ayer fue un buen día para la democracia sería excesivo. Pretender que fue un día prometedor para Catalunya sería aventurado. Ya se verá.
Prefereixo imaginar que l’acostament de presos és més que justícia i compassió. Que és una decisió política capaç d’obrir un nou escenari. Aviat ho sabrem. Dilluns.
Prefiero imaginar que el acercamiento de presos es algo más que justicia y compasión. Que es una decisión política capaz de abrir un nuevo escenario. Pronto lo sabremos. El lunes.
