La casa Antonia Serra i Mas es de 1926 y es fácil observar su pertenencia al Noucentisme. La delata sus balcones centrales en la intersección de Pere IV y Pallars, una práctica de la época que aupaba la verticalidad y creaba un efecto visual imponente
Autor: Jordi Corominas i Julián
La casa Antònia Serra i Mas és de 1926 i és fàcil observar la seva adscripció al Noucentisme. La delaten els balcons centrals a la intersecció de Pere IV i Pallars, una pràctica de l’època que reforçava la verticalitat i creava un imponent efecte visual
Ese día dos jóvenes corrieron desesperados. Van de la mano y el artista los engancha in extremis. Casi se salen del plano. Quieren abandonar una calle y durante mucho tiempo pensé en cómo luchaban por abandonar una esquina y dispersarse. Los enamorados son inseparables y él la protege. Acelera el ritmo y su unión casi se despega, pero no, son irrompibles en su fuga, un dúo condenado a permanecer unido en la soledad del entorno.
La colocación del monument a Francesc Macià en su homónima plaza resulta una cuestión de sentido común. Desde plaça de Catalunya apreciaríamos mejor el denostado cruce entre Rambla y Pelayo y hasta podríamos mover la Deessa de Clarà al centro del estanque para que luciera su hegemonía en la zona. Son propuestas hechas por un paseante, y puedo asegurarles la rentabilidad de mis ojos mediante el desgaste de mis pies
Los ayuntamientos de Barcelona siempre han preferido las vías anchas a la estrechez de otrora. Con Lligalbé, como con tantos otros lugares, deberían pensar en el verdadero sentido de la identidad. Los barrios deben conservar sus hitos funcionales para no perderla
Además de pensar en dar una nueva impronta al mapa no estaría de más proteger el pequeño patrimonio. Supongo que nada puede hacerse ante la especulación. Si alguien es propietario del suelo y quiere lucrarse está en su derecho, sobre todo si nadie se fija en la belleza de las pequeñas cosas, las mismas desaparecidas por la ceguera de muchas generaciones y el falso error de asociar novedad con progreso
A estas alturas no sorprende la actitud del grupo de ERC en la Casa Gran. El año pasado, algo enmendado este año, ni siquiera se mostraron favorables a regular los alquileres. Lo grave es que no tienen ni la más remota idea del significado del bien común mientras dicen ser de izquierdas
Otros bromean, con evidente desfachatez, sobre el silencio de las personas que en octubre llevaron camisetas blancas. No se equivoquen, estamos bien presentes, nuestra puerta está abierta y el deseo de una solución pactada deviene siempre más acuciante
