Autor: Andrea Gabarró López

Si Esther pudiera pedir un deseo, probablemente pediría no ser “diferente”. Así, entrecomillado. Porque si la hubierais conocido aquella madrugada del veintidós de marzo veríais que no lo era, pero ella se ha sentido tantas veces distinta que ahora cree que lo es. Leo, el recepcionista del hostal, me solicita que vaya a comprobar si la chica joven, “triste y desorientada” con la que compartiré habitación esa noche está bien. Me hospedo aquí porque he venido a hacer periodismo y ella, por su condición de refugiada, se puede hospedar de forma gratuita en el hostal durante dos noches. A ambas…

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