La crisis social y económica que ha desencadenado el coronavirus hace más invisibles a las personas vulnerables. El confinamiento está precarizando sectores laborales que ya eran precarios. El aumento de la vulnerabilidad social está siendo un efecto directo de la pandemia y ya partíamos de los efectos nocivos de la crisis de 2008 y los recortes posteriores, especialmente en políticas sociales. Hemos vivido desahucios de familias enteras y la pérdida de miles de puestos de trabajo. Mientras el virus se extiende y nos cerramos en casa quedan fuera las personas sin techo. Mientras se pide aplicar medidas protectoras, familias numerosas conviven en pequeños pisos…
Autor: Sira Vilardell
La feminización de la pobreza es una realidad hace demasiado tiempo. La invisibilización de las mujeres y las discriminaciones escondieron el aumento de la pobreza femenina. Poner perspectiva de género abrió la realidad a los ojos de la sociedad. Aun así, había que poner esta mirada en las soluciones y no siempre ha sido así. El aumento de las personas sin hogar también ha mostrado una nueva realidad: las mujeres sin hogar están en peores condiciones y sufren más agresiones y abusos, a pesar de ser un porcentaje más bajo de personas sin hogar (13%). Los problemas se multiplican y…
La lucha social y la apuesta política por una sociedad libre de violencias de género pide tomar el reto de ampliar la mirada sobre este fenómeno y abordarlo en clave de problemática, no individual, sino colectiva y de raíz estructural
Contar las asesinadas, reivindicar cuántas vidas de mujeres y niños son segadas por hombres; cuántas acumulan las sociedades, pone de manifiesto que todavía fallamos. Y no sólo no llegamos a evitar la violencia más extrema. No llegamos a deshacer sus fundamentos
El 35% de las familias en riesgo de pobreza son monoparentales. El 80% de éstas están encabezadas por mujeres, a las que se les suman las desigualdades estructurales de género, que impactan en las oportunidades laborales, en una mayor precarización de los puestos de trabajo y una brecha salarial aún demasiado elevada
A pesar de la visibilización de la lucha feminista de este año, ¿podemos decir realmente que existe una clara conciencia de las verdaderas razones para adherirse a esta movilización, y en definitiva para adherirse a la lucha feminista hacia una sociedad más justa y equitativa?
Es imprescindible reclamar que se considere la violencia y discriminación por motivos de género como motivos suficientes para solicitar protección internacional.
A un mes de la huelga feminista del pasado mes de marzo y valorado el éxito de seguimiento, es necesario mantener las reivindicaciones y denuncias. Los datos hacen visibles, tristemente, lo que día a día es invisible, una discriminación cotidiana e invisible, a pesar de ser tan perceptible
