Las medidas más eficaces para revertir las consecuencias de la crisis pasan por unos servicios públicos de calidad. Lo que se denomina estado del bienestar, y que deberíamos llamar estado de los derechos, es una herramienta para conseguir que cualquiera tenga oportunidades. Pero el mantra que nos han vendido de que lo privado funciona mejor es más fuerte que las voluntades de los políticos para revertir unas privatizaciones que sólo hacen que incrementar las desigualdades
