A pesar de la consecución de muchos éxitos, las violaciones de los derechos humanos son todavía una atroz realidad en muchos territorios y para muchos colectivos. Además, nuevas e inesperadas amenazas están poniendo en peligro muchas de las metas alcanzadas desde 1948. No es hora de bajar la guardia. Hace falta una energía renovada para hacerles frente
