La simbiosis industrial impulsa una economía circular real en Cataluña: empresas que cooperan para ahorrar recursos, energía y generar valor sostenible.
Repensar el crecimiento económico implica ir más allá del PIB y situar el bienestar, la equidad y la sostenibilidad en el centro de las políticas públicas. El progreso debe medirse por la calidad de vida y el respeto a los límites del planeta, no solo por la producción.