Carta de una maestra
Si queremos que los niños y niñas aprendan con tranquilidad, profundidad y sentido, los maestros también necesitamos ese tiempo y ese orden
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El proceso participativo del Ayuntamiento de Barcelona para reformar la Ordenanza Cívica despierta críticas por su carácter limitado y su enfoque punitivo.
Qui cuida a les que cuiden Barcelona?
Una de les grans contradiccions del nostre temps és que el treball que sosté la vida continua essent el que menys drets té.
Escribía en 1921 quien sería ministro de la República, Fernando de los Ríos: “Siempre he considerado los partidos como órganos de interpretación de los ideales, no como el ideal mismo”. Esta reflexión podría ser de utilidad para inspirar la construcción de un Frente de izquierdas para las próximas elecciones generales que estos días empieza a tomar forma, pese a los muchos interrogantes que también se están abriendo.
Recientemente se ha viralizado una cría de macaco japonés. Rechazado al nacer por su madre, las imágenes de él abrazado a su peluche de consuelo y siendo recibido hostilmente por sus congéneres están conmoviendo al mundo. Todos amamos a Punch. Pero, ¿Por qué?
Adolfo Suárez ha sido mal comprendido. Llegará su momento en la historia. Ahora ha sido la mirada inteligente y profunda de un actor en ‘Anatomía de un instante’ la que nos ha sabido acercar a su figura. Quizás el reverso de la biografía que firmó el periodista Gregorio Morán, fallecido la vigilia del 45 aniversario del 23-F
«Son hombres y mujeres con apariencia normal, que no están en el Parlamento ni en los platós, sino en tu trabajo, en la puerta del colegio, en la casa de tu padre y de tu madre», escribe Patricia Simón sobre la acelerada expansión de la ultraderecha.
Las superillas no son un fracaso ni una panacea. Son, más bien, un espejo. Reflejan las tensiones entre el deseo de una ciudad más habitable y las lógicas económicas que la atraviesan; entre la apertura del espacio y la incapacidad de sostenerlo; entre la justicia urbana proclamada y las desigualdades persistentes. La pregunta no es si la superilla funciona, sino para quién, en qué condiciones y a costa de qué.
Hasta ahora, las entidades han actuado desde la resignación, “el ir tirando”, el conformismo, “el mejor esto que nada”, aceptando a menudo ser las últimas en la lista de prioridades. Quizás ha llegado la hora de decir basta y reivindicar un trato digno, como hacen los otros colectivos vinculados a los servicios públicos y al estado del bienestar.
Més enllà de les renovables: Catalunya davant el repte de l’emmagatzematge energètic