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El drama de esta calle es la ligera invasión turística de los últimos tiempos. Antes confinaba con otras viviendas del Torrent de Carabassa, donde ahora se levantan dos escuelas, única molestia auditiva del entorno. A pesar de ser visibles desde el Carmel son un oasis casi irreal, una reliquia sobreviviente a la demoledora modernidad

Puede que el President Torra no haya estado en Turquía, o que entienda la diplomacia como propaganda. En todo caso, su actuación en Washington ha sido un tremendo error.

No nos engañemos, una norma específica contra la prostitución es una norma contra las personas, en especial las mujeres, que la ejercen. Y es la manera más efectiva de sumirse en la clandestinidad, perseguirlas, invisibilizarlas y aumentar el estigma de puta con el que ya cargan

Existimos muchas más personas mas allá del modelo de hombre blanco heterosexual. Las trans, maricas y bollos, putas, negras, gitanas, sordas, gordas… Todas estamos aquí y por eso sacar el orgullo a las calles ha de ser un acto festivo pero crítico a la vez, de reconocimiento propio y social.

Hubo un exceso de control por el miedo a manifestaciones independentistas y a favor de los presos en presencia del jefe del Estado y del nuevo presidente del Gobierno. Un exceso de control coarta la libertad de las personas, como lo es la libertad de poder acceder a un acto público, para que la organización no facilite a todos la compra de entradas

Para muchos barceloneses el Carmel no existe, sólo es un nombre lejano asociado con la miseria de unos años que, por suerte, ya quedaron atrás. Si nuestros ciudadanos se preocuparan más por esta parte elevada quizá descubrirían lo importante de su labor para conseguir una verdadera Democracia municipal.

En los últimos días han surgido propuestas que podríamos denominar de la Tercera Catalunya. Las dos últimas: Pròleg, impulsada por Amat, Botella, Subirats et al., y Política&Prosa, promovida por un grupo de periodistas catalanes.

En mayo de 1977, los vecinos y las vecinas del barrio de la Salud consiguieron frenar la construcción de una gasolinera. Algunos valientes decidieron empujar la hormigonera dentro del agujero en el que se iban a construir los cimientos y plantaron un árbol. Dice la leyenda que si se planta un árbol en un solar ocupado, ya nadie podrá quitarlo. Y así fue como cimentaron la plaza que aún hoy sigue siendo de los y las vecinas de Sant Feliu.