El 23 de julio de 1994 moría el sociólogo y militante destacado del PSUC, Joan N. García-Nieto (1929-1994). La casualidad quiso que nos dejara el día que se cumplían 58 años de la fundación de su partido y cuando hacía catorce de la muerte de su amigo, Alfonso Carlos Comín, también el mismo día. Este jueves, 23 de julio, se conmemora el 90º cumpleaños del nacimiento del PSUC; y unos días antes ha muerto otro militante imprescindible del partido, Jordi Borja (1941-2026).

Aquí tens la versió en catalá


Cada 23 de julio, los Comunes de Cornellà y del Baix Llobregat y el sindicato CCOO recuerdan la figura de Joan N. García-Nieto ante el monolito que se le dedicó en el Parque Rosa Sensat de Cornellà de Llobregat. El pasado día 12 de julio, centenares de personas quisieron decir adiós a Jordi Borja en su ceremonia de despedida. Y el viernes de la semana pasada, día 17, el salón de actos de CCOO en Barcelona acogió el acto que conmemoraba el 90º cumpleaños de la fundación del PSUC: intervino, entre otros, el militante de los Comunes, Ernest Urtasun, que es ministro de Cultura del gobierno español más de ochenta años después de que el dirigente del PSUC, Josep Moix, fuera ministro de Trabajo del gobierno de la República; un hilo rojo más que significativo que va del PSUC a los Comunes.

Dentro del PSUC podemos encontrar orígenes ideológicos diferentes y trayectorias vitales diversas. Pero los caminos de García-Nieto y Borja presentan algunos rasgos comunes: sociólogos los dos, nos interpelan sobre la relación entre los intelectuales y la izquierda, entre investigadores y profesores y el movimiento obrero y el movimiento popular. No sería osado pensar que se consideraban parte del intelectual colectivo que tiene que generar conciencia revolucionaria del que hablaba Antonio Gramsci.

El origen del compromiso político de Joan García-Nieto nació seguramente de su visión del cristianismo, vinculada a la defensa de los más débiles. Él fue, junto a Alfonso Carlos Comín, una de las figuras destacadas de «Cristianos por el Socialismo». Jordi Borja, ya identificado como comunista, quedó marcado por Mayo del 68 a París. Y los dos coincidieron en una de las experiencias de la izquierda catalana más innovadoras: la Organización Comunista Bandera Roja. Militaron junto a Jordi Solé Tura y el mismo Comín, y Eulàlia Vintró, Marina Subirats, Francesc Baltasar, Teresa Eulàlia Calzada, Joan Subirats y otros muchos. Y después, en 1975, cuando las circunstancias del país lo aconsejaron, ingresaron en el PSUC de Gregorio López Raimundo y Antoni Gutiérrez Díaz, desde donde defendieron el eurocomunismo elaborado por Enrico Berlinguer, secretario general del Partido Comunista Italiano. Coherentes hasta el final, Joan García-Nieto murió siendo militante de Iniciativa por Cataluña, y Jordi Borja nos dejó después de cerrar la candidatura de Ada Colau en Barcelona a las últimas elecciones municipales de 2023.

Joan N. García-Nieto y Jordi Borja eran a la vez activistas e intelectuales. García-Nieto reflexionó sobre el derecho al trabajo, sobre las relaciones laborales y sobre el sindicalismo y la clase obrera. Y Borja lo hizo sobre las políticas urbanas, sobre el derecho a la ciudad y sobre el movimiento popular. Ninguno de los dos se quedó sus conocimientos para él o se encerró en la academia; pusieron sus ideas al servicio de sus compañeros y compañeras de lucha.

Muchos militantes del PSUC y de CCOO del Baix Llobregat se formaron con las lecciones de todo un profesor del Instituto de Estudios Laborales de ESADE como Joan García-Nieto. Muchos técnicos municipales y muchos alcaldes y alcaldesas, regidores y regidoras de Cataluña, del Estado español y de Latinoamérica se prepararon para ejercer sus responsabilidades con los libros y las reflexiones de todo un profesor universitario como Jordi Borja. García-Nieto, desde la Escuela de Formación Social del Baix Llobregat, bajo la cobertura del ICESB (Instituto Católico de Estudios Sociales de Barcelona) durante la clandestinidad, y desde CCOO y la Fundación Utopía más tarde, y Jordi Borja desde el Centro de Estudios Urbanísticos, Municipales y Territoriales (CEUMT) primero, y años después desde el Máster sobre «La ciudad: políticas, proyectos y gestión» y desde el Observatorio de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA), han ayudado a formar varias generaciones de hombres y mujeres de la izquierda transformadora catalana.

Utopía y Solidaridad

A García-Nieto le gustaba habla y actuar «en clave de utopía». Sabía que no llegaríamos al horizonte que soñaba pero tenía bien claro que esta idea era una herramienta, un recurso, para generar cambios en la sociedad. En el año 1993 escribía en El futuro democrático se llama socialismo: la utopía necesaria (Fundación Utopía): «Apostamos por una utopía necesaria porque estamos convencidos de que el proyecto socialista de futuro, con sus raíces utópicas, emancipadoras y democráticas, es el único camino capaz de dar esperanza, por más que este horizonte utópico esté aparentemente muy lejano».

Jordi Borja escribía en 1987, en el Manual de Gestión Municipal Democrática (IEAL), pensado para los ayuntamientos de países latinoamericanos que salían de dictaduras militares: «La opción de cooperación por la democracia tiene sus raíces profundas en la voluntad de proponer a nuestras sociedades una nueva frontera: la solidaridad humana. La cooperación nace del corazón pero después se tiene que ejecutar con la razón».

Utopía transformadora y solidaridad humana. Relaciones laborales democráticas y políticas urbanas innovadoras. Socialismo. Corazón y razón. Las personas que tuvimos el privilegio de aprender de Nepo y de Jordi nos sentimos orgullosas de haberlos conocido. Y les echamos de menos este 23 de julio y siempre.

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