El caso que se dirime en un juzgado de Barcelona a partir del miércoles 15 de enero empieza hace dos años y medio. La editorial Akal publicó en junio de 2022 el libro Macarras ibéricos. Una historia de España a través de sus leyendas callejeras. Los editores eligieron para la cubierta una fotografía realizada por el fotoperiodista Paco Elvira en 1979 en la que aparece Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, un célebre personaje del mundo de la delincuencia en los años setenta y ochenta.
Paco Elvira es uno de los grandes fotógrafos que captó la vida de la sociedad española durante la Transición hasta los primeros años del siglo XXI. Murió en un accidente de montaña mientras tomaba fotos en el macizo del Garraf en 2013, a los 64 años de edad. Pepe Baeza, historiador de la fotografía, recordaba en su blog que Paco Elvira “siempre decía que para él ser fotógrafo era una manera de vivir. No concebía su vida sin imágenes tamizadas a través de su objetivo”.
La fotografía de El Vaquilla, de Paco Elvira, es una obra icónica, que había sido publicada previamente en la revista Interviú y expuesta en el CCCB en 2009. Ya había protagonizado la cubierta del libro Fuera de la ley Asedios al fenómeno quinqui en la transición española (editorial Comares, 2015) y recientemente protagonista del foto-libro de la editorial Ojos de Buey: El Vaquilla 14 de agosto 1979, Paco Elvira.
La hija de Paco Elvira y titular de sus derechos de autor reparó en la publicación de la fotografía y se puso en contacto con la editorial Akal, para pedir explicaciones por el hecho de usar una fotografía de su padre sin su consentimiento, y para exigir una reparación económica por la publicación de la misma.
La editorial intentó eludir el pago de los derechos de autor argumentando que la fotografía que Paco Elvira tomó a José Moreno Cuenca no es una obra fotográfica sino una “mera fotografía” carente de cualquier “originalidad creativa” y de “cualquier intervención demostrable por parte de su autor en su creación más allá de la simple oportunidad de la instantánea y de la calidad técnica de la misma”. La editorial insiste en que “la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) especifica que las meras fotografías pasan al dominio público a partir de los 25 años de su realización”.
Ante los argumentos de editorial Akal, la heredera del archivo, Andrea Elvira, y Clemente Bernad, fotógrafo y amigo de Paco Elvira, junto con la UPIFC (Sindicat de la Imatge) iniciaron una campaña de recogida de firmas bajo el lema “No son meras fotografías” para denunciar los hechos y recaudar fondos para la demanda.
La campaña logró recoger más de 2.500 firmas y el apoyo por parte de los fotógrafos y fotógrafas más representativos del país como Pilar Aymerich, Sandra Balsells, Samuel Aranda, Pere Monés, Gervasio Sánchez, Joan Fontcuberta, Manolo Laguillo, Consuelo Bautista, entre muchos otros. A partir de aquí se puso en marcha el proceso legal para demandar a la editorial Akal.
El juicio determinará si la icónica fotografía de El Vaquilla se considera una obra artística o una “mera fotografía”, lo que supondría que cualquier fotografía periodística o documental, e incluso archivos completos, podrían ser degradados y expoliados transcurridos 25 años de su creación. De aquí la trascendencia del caso.

