La investigación científica es el puntal del progreso y una mejora de la vida de las personas en ámbitos como el más irrenunciable de todos que es la salud. Y el motor de esta investigación es la motivación, los ojos y el talento de mujeres y hombres dedicados a la investigación, de los cuales hay que asegurarse el relevo.
El pasado sábado 11 de enero, dieciséis centros de investigación de Catalunya recibieron a unos becarios muy especiales. Se trata de estudiantes de bachillerato interesados por la ciencia, del Barcelonès y de otras siete comarcas, seleccionados para compartir espacio de trabajo y experiencia práctica con investigadores que llevan a cabo proyectos de investigación en diferentes ámbitos. Uno de ellos, la salud.
El Hospital Universitari de Bellvitge, el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB), Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC) y la Fundació Alícia son algunos de los centros de investigación que acogerán, los sábados por la mañana –desde enero hasta junio– a 254 jóvenes de bachillerato, 149 chicas y 105 chicos. Son los protagonistas de la decimotercera edición del programa Bojos per la ciència de la Fundación Catalunya La Pedrera, creado para impulsar vocaciones científicas entre estudiantes de bachillerato.
Dentro del programa, en la edición de este año se ofrecen doce cursos de disciplinas científicas diferentes: Biomedicina, Bioquímica, Economía, Energía, Ingeniería, Física, Nutrición, Medio Ambiente, Matemáticas, Química, Salud Global, Supercomputación.
De este modo, y recordando un poco los beneficios de la formación dual en FP, Bojos per la ciència permite a los alumnos aprender de manera práctica en el contexto real de los laboratorios de investigación. El primer centro con el cual se experimentó esta iniciativa fue, en el 2013, el IRB. Tuvo mucho que ver su fundador y exdirector del IRB, el científico y catedrático Dr. Joan Guinovart, que murió todavía no hace un mes. El acompañamiento a futuros científicos fue una máxima para él. El pasado viernes, en la inauguración oficial del programa Bojos per la Ciència, Lluís Farrés, director de Ciencia, Educación e investigación de la Fundación Catalunya La Pedrera lo recordaba con estas palabras: “El Dr. Guinovart era una persona excepcional, con una pasión inigualable por la ciencia y una apuesta constante por el talento joven. Su sueño de conectar estudiantes con investigadores en un marco de proximidad y excelencia se mantiene vive gracias a su legado, encarnado en este programa que ayudó a impulsar desde 2013.” Desde entonces, 3.027 estudiantes de bachillerato han participado. “Algunos de ellos son hoy investigadores que están haciendo su doctorado”, puntualiza la responsable de divulgación científica del IRB, Elena Meléndez.
Su rol en IRB es generar actividades para poder explicar a la población qué se hace en el IRB. Lo hace a través de charlas dirigidas al público general, mesas redondas, jornadas de puertas abiertas para enseñar los laboratorios e iniciativas con estudiantes como Bojos per la biomedicina, el curso específico de este ámbito dentro del programa Bojos per la ciència.

El retorno a la sociedad
“Somos un centro público, como nuestra financiación. Por lo tanto, tenemos que devolver a la sociedad aquello que ella nos da con sus impuestos”, precisa Meléndez. Lo hacen con tratamientos resultantes de la investigación de sus equipos de investigación, como la reciente determinación de cinco factores claves que predicen la respuesta inmunitaria de los pacientes oncológicos. De la investigación en el IRB también ha surgido la identificación de las células responsables de la recaída del cáncer de colon, el vínculo entre la sincronización del ritmo circadiano y el envejecimiento o la relación entre la carencia de un fragmento de proteína y el autismo.
En los mismos laboratorios de dónde ha salido todo este potencial de mejora de la salud y calidad de vida de las personas, de enero hasta junio cada sábado por la mañana habrá veinticinco estudiantes de primero de bachillerato –de manera totalmente voluntaria–. Distribuidos en pequeños grupos de cinco, harán un experimento real dentro de algunos de los proyectos de investigación que lideran los equipos de investigación del IRB. “Cada sábado ven una área diferente de nuestros 30 laboratorios”, detalla Elena Meléndez. “Los mismos investigadores están presentes para explicar la investigación que hacen”. Con ellos, los estudiantes conocerán de primera mano cómo es el día a día en un centro de investigación y así ganar conocimientos y experiencia práctica en los retos científicos y las técnicas de vanguardia.
Incidir en esta motivación de los jóvenes con vocación por la ciencia es, no solo un camino para asegurar la cantera de la investigación del futuro, sino también que, tal como precisa Meléndez, “cuanto más interés haya por la investigación científica, más gente luchará para cambiar el sistema que provoca la pérdida de talento debido a las condiciones laborales, hecho que lleva a muchos investigadores a irse al extranjero o a encontrar su camino fuera de un laboratorio”.
Jóvenes por la medicina
Como spin-off del programa Bojos per la ciència, la Fundación Catalunya La Pedrera creó Joves per la medicina, otro programa, en este caso orientado a estudiantes de 1º y 2º de Bachillerato interesados en carreras relacionadas con la salud y la medicina. El objetivo principal es que los y las estudiantes conozcan de cerca cómo se trabaja en un hospital, desde la asistencia hasta la investigación. Podrán hacer una cata de cómo se diagnostican y se abordan diferentes dolencias, y qué investigación se lleva a cabo para entenderlas mejor y conseguir tratamientos más eficaces para combatirlas.

El programa consta de 18 sesiones teórico-prácticas durante diferentes sábados, que se llevan a cabo entre los meses de noviembre y mayo. En estas sesiones se conocen los diferentes servicios y especialidades dentro de un hospital, a partir de la visita presencial en seis hospitales punteros del área metropolitana de Barcelona: Hospital Clínic, Can Ruti, Hospital de Mar, Sant Pau, Vall d’Hebron y Bellvitge. Los 150 participantes del programa son distribuidos en pequeños grupos que van pasando por cada hospital.
Durante las sesiones, se acercarán a las dinámicas hospitalarias en pediatría, neurociencias, el cáncer o las dolencias mentales. También conocerán el funcionamiento de los diferentes órganos, haciendo incluso una aproximación a la cirugía.
En verano, alumnos de 4º de ESO
El origen de este impulso hacia el interés por la ciencia de los jóvenes está en el programa Joves i Ciència. Creado en 2008, se dirige a alumnos de 4º de ESO a quienes se ofrece la posibilidad de convivir dos semanas en verano –este año del 24 de junio al 6 de julio– en el centro MónNaturaPirineus que la Fundación Catalunya La Pedrera tiene en un paraje en medio de la naturaleza. Es en el lugar conocido como Les planes de Son, en el Pallars Sobirà, donde los estudiantes trabajarán con equipos de investigadores de primer nivel, en uno de los seis proyectos de investigación que les proponen. “Al final –explica Lluís Farrés– los participantes tendrán que redactar un artículo científico, con el asesoramiento de un mentor, y el artículo deberá ser validado por otro investigador”.
Si tienen éxito con el artículo, pasarán a la segunda fase que consiste en ir a hacer la misma experiencia, ya el próximo verano, en un centro de investigación nacional. Y la tercera fase del programa, que tendrá lugar cuando acaben segundo de Bachillerato, será participar en un programa de ciencia internacional en otro país. Tal como explica Farrés, “la Fundación Catalunya La Pedrera tiene convenios con programas y centros de investigación en todo el mundo, pero también valoramos mucho que sean los mismos estudiantes quién nos propongan centros de investigación donde querrían ir”.
La convocatoria para presentar candidaturas para participar en este programa –con 60 plazas– este verano en Les Planes de Son, está abierta hasta el próximo 6 de febrero. El programa está pensado para estudiantes con excelentes resultados académicos, un buen nivel de inglés y, sobre todo, un interés genuino por la investigación científica. El objetivo es encontrar chicos y chicas con talento y curiosidad por las ciencias y que quieran explorar y desarrollar su potencial.
Dos de los proyectos que se trabajarán en el Pirineo en esta edición serán: Descubriendo la biodiversidad y la evolución: desde el trabajo de campo hasta la genética actual a través de la bioinformàtica y Explorando y aplicando la biología molecular: desde la ingeniería genética hasta las nanomáquinas.
Desde hace siete años, también estudiantes de todo el mundo vienen a poner a prueba su interés por la ciencia trabajando en centros de investigación catalanes, a través de otro programa de impulso al avance científico de la fundación. Es el Barcelona International Youth Science Challenge. Durante dos semanas, en verano, 150 jóvenes de todo el mundo desarrollarán un reto en alguno de los quince centros de investigación catalanes participantes. Según explica Lluís Farrés, “un comité de científicos selecciona a los estudiantes, en función del expediente académico, la carta de motivación, el informe de algún profesor de ciencias del centro donde estudian y una entrevista personal”. En este programa, también con carácter inmersivo y práctico, el año pasado hubo participantes de más de treinta nacionalidades.
La Fundación Catalunya La Pedrera es una fundación privada e independiente que quiere mejorar la calidad de vida de las personas, y lo hace generando oportunidades que transformen positivamente la sociedad. La promoción del talento, la mejora educativa y la igualdad de oportunidades para jóvenes y niños son la base de su trabajo.

