La personalidad de cada persona la define un compendio de rasgos diferentes con una intensidad de expresión particular y matices diferenciales. Cuando alguno de los rasgos despunta, por carencia o por exceso de vehemencia, y esto pasa de manera constante a lo largo de los años, y da malestar a la misma persona y a su entorno relacional, debería descartarse un trastorno de la personalidad.
La Asociación Americana de Psiquiatría estableció una decena de trastornos de la personalidad, diferenciados por categorías, en su Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales. Y como trastorno límite de la personalidad se designaron a aquellos casos que presentan sintomatología de más de una de las categorías establecidas. En consecuencia, no cuentan con un tratamiento farmacológico específico, aunque sí que se benefician de mejoras de sus síntomas gracias a tratamientos que van bien para otros trastornos.
El trastorno límite de la personalidad (TLP) es el más frecuente de todos los trastornos de la personalidad. “Hay mucha heterogeneidad en los casos, pero se estima que lo puede sufrir entre el 3 y hasta el 10% de la población, siendo más alta su prevalencia en la adolescencia y más baja en la edad adulta”, según precisa el Dr. Marc Ferrer, coordinador del Programa de TLP del Hospital Universitario Vall de Hebrón y jefe de Hospitalización del Servicio de Psiquiatría del mismo centro hospitalario. Destaca de este síntoma que quienes lo sufren “presentan una alteración en la manera de sentir, que se escapa de lo que se esperaría. Imposibles de tratar como pacientes con esquizofrenia o neurosis, quedan en medio, de ahí la consideración de esos casos como borderline o trastorno límite”.
“La mala capacidad de regulación de las emociones y las relaciones dependientes, presentes en este trastorno, pero también muy típicos en la adolescencia y que suelen causar muchos problemas en el entorno relacional, al ir madurando, se van resolviendo”. El problema, como destaca el Dr. Ferrer, “es que no sabemos en qué casos se resolverán y en cuáles no. Por eso es interesante la investigación que se hace de marcadores biológicos que permitan una intervención precoz”, apunta.
Algunos estudios genéticos indican que el 50% de los afectados ya estaban predispuestos a desarrollar el trastorno. En el resto, interviene sobre todo “el ambiente y las interacciones con experiencias de sufrimiento, maltratos en la infancia, padres y madres negligentes, o acoso escolar. Pero –insiste el especialista del Vall d’Hebron–, no todos ellos acabarán desarrollando el trastorno”.
Trastorno grave
El TLP es un trastorno grave y su gravedad la determinan dos factores, principalmente, tal como describe el Dr. Ferrer. “Por un lado, la misma sintomatología, con un elevado riesgo de suicidio asociado a la fase más aguda de esta patología, cuando la persona está más desregulada. Una de cada diez personas afectadas con TLP se acaba suicidando, acaba muriendo. Pero el 70 o 80% hacen algún intento de suicidio a lo largo de la vida”.
El otro factor que hace que el TLP sea considerado grave es su gravedad funcional. Cómo explica Marc Ferrer, las personas afectadas con este trastorno “tienen una limitación muy importante en el comportamiento psicosocial”. En la mayoría de los casos, apunta el especialista, el TLP “se sufre desde la adolescencia, alrededor de los 14, 15 o 16 años, y se mantiene a lo largo de la vida, comprometiendo la educación, la vida afectiva, laboral y social”.
A pesar de no haber un deterioro cognitivo, como pasa en afectaciones como la esquizofrenia –precisa Ferrer–, muchos pacientes con TLP no llegan a finalizar los estudios y no trabajan, la familia ha claudicado y se viven muchos conflictos en el núcleo de convivencia. Por eso, la rehabilitación se considera clave en el acompañamiento de estas personas.
Estudio pionero sobre rehabilitación
Victòria López es psicóloga clínica y conoce bien la realidad de personas que conviven con un trastorno límite de la personalidad. “Son –dice– personas muy disfuncionales en el ámbito social, familiar y laboral. No se encuentran bien y eso impregna todas las áreas de la vida”. El trastorno genera mucho malestar en quien lo sufre y en las personas de su entorno más inmediato. “La forma como la persona afronta su vida, con unos rasgos de personalidad característicos, da lugar a conflictos con los otros, entre otras cosas porque no entienden bien las relaciones con los otros, y no se sienten bien”, expone.
Victòria López coordina el Servicio de Rehabilitación Lesseps, de la Fundació CPB Serveis Salut Mental. Es un servicio que se puso en marcha ahora hace diez años para dar respuesta a una carencia detectada dentro de la red pública de salud mental. Vieron que no había ningún recurso especializado en rehabilitación para personas con Trastorno de Personalidad. Y lo activaron. Desde él, se da un servicio de atención integral en el ámbito de la salud mental comunitaria de manera integrada dentro de la Red Pública de Salud Mental. Disponen de dieciocho tipos de asistencia y acompañamiento, desde la Atención Primaria hasta la Rehabilitación Psicosocial, pasando por los diferentes dispositivos de hospitalización, vivienda y ocio.
Aprovechando su experiencia trabajando tan de cerca y de manera personalizada la recuperación de personas con trastorno de personalidad, en este centro de Barcelona han hecho el primer estudio europeo que evalúa la eficacia de la rehabilitación psicosocial en la recuperación de personas con TLP. Durante siete años, han hecho el seguimiento y análisis del progreso de 132 usuarios y usuarias y han visto que el 77% de las personas diagnosticadas con este trastorno que recibieron tratamiento en el servicio de rehabilitación Lesseps mejoraron. Lo hicieron, tanto en su trastorno de personalidad, como en su funcionalidad. De este modo, les fue posible disminuir notablemente el impacto de su patología en el funcionamiento personal, y en consecuencia, desarrollando un proyecto de vida vocacional y sociolaboral individualizado y viable. “Más de la mitad han mejorado la sintomatología y el sentimiento de vacío, las relaciones interpersonales y también el sentido de la identidad, así como su nivel de funcionalidad en todos los ámbitos de la vida”, resume la psicóloga Victòria López.
Susanna Caupena es trabajadora social del CPB Serveis Salut Mental, donde han sido pioneros con este estudio. Explica que el trabajo social que tiene más relevancia en este caso –y resulta eficaz según la investigación– es el acompañamiento que dan a cada persona con TLP para ayudarla a pensar en su proyecto vital, a saber qué quieren hacer. “La psicóloga y los educadores se encargan de trabajar el malestar, y yo les hablo de abrir una ventana donde mirar qué les ha gustado hacer en algún momento de su pasado. Acostumbran a verlo todo negro y, juntos, vamos a buscar los grises”.
Trabajando este enfoque de objetivos o, al menos, de pequeñas metas, conjuntamente con el centro se localizan actividades que les aportan recuperación, como por ejemplo el voluntariado, en el caso de quienes no quieran o no puedan aún insertarse en el mundo laboral. “Con el voluntariado, trabajamos la relación con los otros, la puntualidad y la constancia, entre otros valores”, precisa Caupena.
El trabajo de todo el equipo del CPB SSM es que, pese a sus dificultades y déficits, se puedan rescatar las capacidades de estas personas con TLP. “Es una tarea muy compleja, porque es trastorno de tu identidad como yo. No entiendes bien tu interior, y es difícil saber qué quieres hacer”, explica Victòria López.
Es un servicio público en el cual, durante dos años, se acompaña a los pacientes ayudándoles a pensar hacia dónde desean dirigirse. Hacen actividades grupales diferentes para trabajar las habilidades relacionales, el malestar y cómo gestionarlo, también la incertidumbre. “Establecemos metas a partir de proyectos cada seis meses de acuerdo con sus objetivos, con tutorías con educadores, cada semana”, añade López.
Detección precoz
Como expone el Dr. Marc Ferrer, en algunas personas diagnosticadas de TLP, se ha visto que ya en la infancia presentaban rasgos temperamentales determinados, por ejemplo, más tendencia a las pataletas, pero, prospectivamente, es difícil pronosticar que pueda tratarse de un TLP”. De todas formas, dice que se estima que una de cada tres personas que muestran rasgos temperamentales desmesurados sí que acabará haciendo un TLP.
Mantenerse alerta sobre las reacciones de niños y adolescentes para poder actuar cuanto antes mejor es la principal recomendación de los expertos. “Si vemos a un niño con problemas temperamentales y un sufrimiento extremo en la hora de ir a la escuela, por ejemplo, se tiene que intervenir”, apunta Ferrer.
Pero ¿tienen suficiente información, padres y docentes, para detectar pronto un posible caso de TLP? “Si quieres intervenir sobre el sufrimiento emocional, tienes que enviar a los centros profesionales como nosotros para hacer la formación. Y no de un solo día, una formación intensa, porque, si no, corres el riesgo de sobrediagnosticar. Hay que hacer una buena formación para hacer una buena detección, detección de calidad”, puntualiza el coordinador del programa de TLP del Hospital del Vall de Hebrón.
Hace quince años, un grupo de profesionales, amigos y amigas interesados en el Trastorno Límite de la Personalidad crearon el Grupo TLP Barcelona. Forma parte de él la Fundació Orienta, nacida hace más de cincuenta años para la atención integral de la salud mental de niños, jóvenes y familias. También se inscribe en el Grup TLP Barcelona el CPB-Serveis Salut Mental (servicios de salud mental de adultos de orientación comunitaria dentro de la red pública) y el Programa TLP del Hospital Universitari Vall d’Hebron, que aporta la amplia experiencia en la investigación sobre el TLP y trastornos relacionados.
Desde el año de su fundación, en 2010, sus miembros han podido comprobar que constituyendo el grupo acertaron, porque lo que ellos hacen no existía. El objetivo del colectivo es mejorar el conocimiento y el tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad a lo largo de la vida, ofreciendo atención a diferentes edades y dispositivos, velando por una formación de calidad y apostando por la investigación.
El Grupo TLP Barcelona organizará el Congreso Nacional del Trastorno de la Personalidad del 2027, que tendrá lugar en Barcelona. Es un encuentro de ámbito estatal que se celebra cada dos años y, este año, se hace a Madrid los días 18 y 21 de este mes de junio.

