El 26 de marzo se celebra el Día Mundial de la Prescripción Social, que es el concepto que recoge las recomendaciones de actividades que las comunidades podemos poner en marcha para mejorar la salud y el bienestar físico y emocional de las personas. El Departamento de Salud puso en marcha el Programa de Prescripción Social al alcance de los profesionales sanitarios para prevenir o atenuar los problemas de salud en general y, en concreto, los problemas de salud mental y la soledad no deseada. Esta es una de las herramientas que el Comité de Evaluación, Innovación y Reforma Operativa del Sistema de Salud (CAIRÓS) quiere maximizar en su estrategia de mejora de los procesos que velan por una vida saludable, independiente y plena de toda persona.

¿Quién realiza la prescripción social?

Se realiza desde la atención primaria, que es el eje vertebrador de nuestro sistema de salud. Y, más concretamente, puede hacerlo la enfermera, la médica, la referente de bienestar emocional y salud comunitaria (RBEC) o la trabajadora social. Si pensamos en la soledad no deseada, cuando alguna de ellas identifica a una persona en esta situación, puede preguntarle qué le gusta hacer, a dónde le gustaría ir, qué conoce del barrio… Y, si se ha trabajado con el ayuntamiento y con las entidades de acción comunitaria en salud, se tienen identificados una serie de recursos de proximidad y se puede realizar la prescripción social, también conocida como recomendación de activos. Hay que tener en cuenta que la soledad no deseada la sufren actualmente personas mayores, pero también jóvenes. Hay estudios que confirman que muchos jóvenes de 18 a 24 años también la padecen. Y se sabe que las redes sociales, al contrario de lo que muchos piensan, están aislando a estos jóvenes.

¿Qué tipo de activos pueden recomendarse en una prescripción social?

Gracias al proyecto Activos y Salud, dentro del plan interdepartamental e intersectorial de Salud Pública (PINSAP), hay a disposición de todo el mundo unas siete mil actividades en Cataluña que pueden identificarse desde el centro de salud de cada persona, y también de forma individual (Buscador de Activos y Salud). Yo, por ejemplo, soy una enamorada de las bibliotecas y los museos y de todas las funciones que cumplen, y de iniciativas como la del espacio verde en la plaza de las Glòries, que pone a disposición de todo el mundo libros y hamacas para usarlos libremente. En los centros de atención primaria se realiza una evaluación antes y después de la prescripción social. Los datos que tenemos recogidos —de un total de 29.000 personas durante el año 2024— nos indican que en las 3.000 mediciones realizadas antes y después, en el 60 % de los casos, tras la prescripción, las personas han mejorado su estado de ánimo. 29.000 personas es poco, pero sabemos que funciona y una de las misiones del grupo CAIRÓS es impulsarlo en el marco de los CSIR (Centros de Salud Integral de Referencia, evolución de los CAP) para que beneficie a más personas, continuando con el despliegue del programa en las áreas básicas de salud (ABS).

«Muchos jóvenes de 18 a 24 años también sufren soledad no deseada. Y se sabe que las redes sociales, al contrario de lo que muchos piensan, están aislando a estos jóvenes».

La prescripción social encaja con una concepción holística de la salud.

Si queremos cuidar la salud de las personas, debemos tener en cuenta el entorno social porque, al final, la salud la determina toda la sociedad, el lugar que ocupan las personas dentro de ella, el entorno en el que viven y las oportunidades que tienen. La salud no está determinada únicamente por lo que ocurre en el sistema sanitario. Este es fundamental, un sistema universal y de calidad como el que tenemos, pero solo explica un 20 % de tu salud. Si te duele la espalda, es importante que te lo solucionen, pero eso no es la salud en su conjunto. Por eso es esencial contar con mercados con alimentación saludable y a buen precio, aire de calidad, buenas aceras para caminar, un sistema de vivienda adecuado para descansar en buenas condiciones. También implica tener en cuenta la emergencia climática. Actualmente observamos mortalidad por esta causa tanto en verano como en invierno. Antes el pico era en invierno, con neumonías y descompensaciones asociadas a la gripe y enfermedades respiratorias. Ahora también vemos que las personas mayores de 70 años se desestabilizan en verano por el calor persistente. El clima también enferma, y las olas de calor van en contra de la salud. Cuando vemos aceras amplias, supermanzanas, sombras en las calles o espacios verdes, eso también es salud.

Todo esto requiere soluciones coordinadas.

Sí, y en muchos aspectos ya vamos en la buena dirección. Cuando desde el grupo CAIRÓS pedimos proyectos a los CAP para convertirse en CSIR, de más de 300 centros, 116 presentaron propuestas. Ahora hay 27 centros que ya están participando. Cataluña es prácticamente el único lugar con dietistas, nutricionistas, RBEC y fisioterapeutas en atención primaria. Este enfoque comunitario integrado enriquece el trabajo que ya se venía haciendo. Estos temas conectan con la esencia de la atención primaria.

¿En qué trabaja dentro de CAIRÓS?

Yo, como especialista en salud pública, trabajo en toda una serie de medidas propuestas desde los centros de salud de referencia, dedicadas sobre todo a mejorar la prevención y la promoción de la salud. A través del programa Suma Salut, fomentamos la prevención desde los centros de atención primaria, en relación con las enfermedades crónicas y con los grandes factores de riesgo de estas, como son una alimentación inadecuada, el tabaco, el alcohol y la falta de actividad física.La idea es que, en un centro de atención primaria, en algunas visitas —las primeras veces que se acude para hacer un control o bien para consultar algún otro tema— se pueda realizar una evaluación de la persona. Puede hacerlo la enfermera, la médica o cualquier otro profesional. Si, por ejemplo, se tiene un patrón de vida muy sedentario, el profesional realiza una serie de recomendaciones.

Todo esto se activó a raíz de la pandemia, pensando en personas en situación de cronicidad de patologías. Lo que queremos en CAIRÓS es impulsarlo y reforzarlo, que exista una longitudinalidad, es decir, que la persona sea atendida de forma continuada por el profesional de referencia y que este pueda ayudarla a que la manera en que vive su vida sea más saludable, acompañándola en esa revisión. Y desde CAIRÓS queremos reforzarlo. Tanto este como el programa de prescripción social del que hablábamos antes son programas liderados desde la Secretaría de Salud Pública. Desde CAIRÓS, lo que buscamos es darles un impulso y asegurar que se implementan de forma más generalizada.

«Si queremos cuidar la salud de las personas, tenemos que tener en cuenta el entorno social». | Pol Rius

Cada vez se muestra más la relevancia de la alimentación saludable. Pero comer bien es más caro, ya vemos lo difícil que resulta abandonar los procesados. Lo de “a buen precio” que decías antes, en los mercados, no siempre es posible. Frutas y verduras se han encarecido mucho el último año.

Nosotros, en la Secretaría de Salud Pública y liderados por el equipo de dietistas-nutricionistas, ya en 2018 creamos la guía Petits canvis per menjar millor, que es un conjunto de recomendaciones para una alimentación saludable. Se recomienda más fruta y verdura, sí, pero si consumimos ese producto fresco de temporada, como ahora la alcachofa, es más económico. Comprando alcachofas, guisantes… ayudas a la economía de proximidad, y si se consume en la estación que corresponde a cada cosecha, las frutas y verduras están más buenas y no contribuyes a la huella bestial de traerlo de muy lejos. También priorizamos mucho la proteína vegetal, las legumbres, como fuente de fibra, y un bote de garbanzos, que también se pueden comprar secos y poner en remojo, también es más económico. Cambiar al aceite de oliva, pasar a los integrales y al agua del grifo son otras recomendaciones, así como consumir menos carne roja y menos ultraprocesados, menos sal y menos azúcar. Estamos muy preocupados por que la alimentación saludable pueda llegar a más población, por eso hemos creado estas propuestas. Pero en nuestras prescripciones también se recomienda más vida activa y social, porque está comprobado que la actividad física y las relaciones personales son importantísimas. Poder razonar, conversar en persona, es una fuente de estimulación y bienestar magnífica para nosotros.

Catalunya es prácticamente el único lugar con dietistas, nutricionistas, RBEC y fisioterapeutas en los centros de primaria.

Se consiguió rebajar el azúcar de las bebidas, ahora se habla de prohibir la publicidad de los alimentos procesados, pero ¿cómo es que abren tantas tiendas de chucherías? ¿No hay ningún control sobre eso?

Sería un buen momento para avanzar también en eso, porque las chucherías no tienen ningún valor nutricional, igual que las bebidas azucaradas, y contribuyen al aumento de la caries y la obesidad. Estos son los determinantes comerciales de la salud, intereses que tienen determinadas industrias para vender, con productos ubicados en determinados lugares de los pasillos del supermercado, con una oferta diversa diseñada para que te guste. Combinan, por ejemplo, sal y azúcar para que ciertos productos generen una especie de adicción, como algunas patatas fritas y salsas. La revista The Lancet publicó en 2023 una serie de artículos sobre estos determinantes comerciales de la salud, que funcionan como la industria tabaquera, que crea las bolsitas de nicotina o los cigarrillos electrónicos o los vapeadores, buscan el lavado de imagen y venden alternativas que presentan como más saludables, y con eso están consiguiendo llegar a los adolescentes y a los preadolescentes. La industria tabaquera intenta conseguir así nuevos consumidores, como hace también la industria del alcohol. Hay muchos eventos musicales patrocinados por productos alcohólicos, y lo hemos visto históricamente, cuando el tabaco pagaba toda la Fórmula 1. Veías durante más de una hora un coche rojo con la marca encima.

En nuestras prescripciones también se recomienda más vida activa y social, porque está comprobado que la actividad física y las relaciones personales son importantísimas.

Pues ahora tenemos que trabajar todo eso también con los ultraprocesados, porque cada vez hay más evidencia de sus efectos perjudiciales para la salud, como la obesidad y el cáncer, y son precisamente los más baratos, listos para consumir de forma rápida y hechos para que te gusten. Hay que reducir el atractivo de productos sin valor nutritivo que calman la ansiedad, pero al cabo de media hora vuelves a tener hambre. Como subdirectora general de Promoción de la Salud de la Agencia de Salud Pública de Catalunya, “empezamos en 2011 a trabajar con el departamento de Economía el impuesto a las bebidas azucaradas y en 2017 se consiguió. Se evaluó de forma externa y también interna y el consumo bajó de manera sostenida durante los años siguientes”. El ministerio tiene, desde 2005, el código PAOS de corregulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a menores para prevenir la obesidad y proteger la salud, pero es un código de adscripción voluntaria y tiene bastantes limitaciones. Ahora también, a escala estatal, el Ministerio de Consumo trabaja en un decreto sobre alimentación saludable, que espero que prospere.

Desde la perspectiva que le han dado las distintas posiciones a lo largo de su carrera profesional, ¿cómo ha visto evolucionar el lugar de las mujeres en cargos, posiciones y especialidades? ¿Dónde encuentra que todavía falta una paridad real y una igualdad de derechos?

Bueno, ahora mismo el máximo cargo del departamento de Salud es una mujer y, cuando empecé en el departamento de Salud, en 2005, también lo era, Marina Geli. No he hecho ningún estudio y no tengo los datos a mano. Cuando miramos la distribución de cargos, en atención primaria, que es mi especialidad de base, predomina mayoritariamente el género femenino, pero en las profesionales de base la feminización es todavía mayor. En primaria el porcentaje de directivas femeninas es bastante alto, pero pienso que no debe llegar a ser el que correspondería por la distribución global de los profesionales. En salud pública, yo fui la primera secretaria, ahora es un hombre, aunque con perspectiva feminista. Estoy segura de que hay mucho recorrido por hacer, siempre lo hay. Recuerdo que hacia los años noventa, en unas jornadas de género y salud, hicimos un estudio sobre cómo se distribuían las tareas en los congresos. Se vio que los comités científicos los presidían hombres; en cambio, la organización recaía en el género femenino. Ahora sigue habiendo esta distribución y diferenciación de roles y la ganancia social de las mujeres sigue revirtiendo en ganancia social. Es decir, los permisos laborales de las mujeres son, en muchas ocasiones, para ocuparse del cuidado de hijos o de personas mayores o con dependencia.

«Fomentamos la prevención desde los centros de atención primaria, en relación con las enfermedades crónicas y con los grandes factores de riesgo de estas, como son una alimentación inadecuada, el tabaco, el alcohol y la falta de actividad física». | Pol Rius

¿Cree que llegaremos a ver que los cuidados dejan de recaer siempre en las mujeres y que no sean únicamente las mujeres quienes pidamos siempre los permisos para cuidar a alguien?

Lo necesitamos clarísimamente, porque tenemos una población enormemente envejecida y, si miramos los retos que tenemos en salud, la idea es vivir el máximo de años con la máxima salud, pero el cuidado de esta población mayor no puede recaer siempre en las mujeres. Tenemos que intentar romperlo, tenemos que conseguir una sociedad en la que nos cuidemos unos a otros, y que haya apoyo estructural para hacerlo, es decir, que haya los suficientes servicios para que las personas puedan vivir en la comunidad el máximo tiempo posible y de la manera más autónoma posible. Ni es lógico ni es justo que las mujeres estén dedicadas a los hijos y después a los padres o a los suegros. No lo queremos, queremos que nuestra sociedad organice unos cuidados comunitarios justos y sostenibles, y tenemos que ayudar a reducir las desigualdades al máximo. Los cuidados no deben depender de tu hija o de tu nuera, sino de que sea la comunidad, las entidades y la administración más próxima a la ciudadanía quien se ocupe de ello, que el cuidado sea una implicación de toda la sociedad. Pienso que las mujeres, en general, tenemos más dificultades en la vida, en conjunto, sobre todo por estas cargas que supone el cuidado de hijos, de la gente mayor y de personas con dependencia. Las mujeres organizan todo el entorno de la vida laboral, como pensar qué tienes que comprar y cómo organizarte, todo eso sigue recayendo en las mujeres, y en ese sentido existen las desigualdades y lo vemos en las estadísticas de salud. Puedes llegar a vivir seis años más, como mujer, por estadística de esperanza de vida, pero cuando miramos qué parte de esa vida pasamos con problemas de salud o atendiendo a otros, es mayor en las mujeres. Esto tiene relación con los otros ejes de desigualdad. La pobreza se distribuye de manera distinta entre hombres y mujeres, aunque los determinantes socioeconómicos, el origen y la nacionalidad y otros patrones culturales también actúan en este sentido.

Necesitamos una sociedad en la que nos cuidemos unos a otros.

Si la sociedad tiene que cambiar, ¿no debería empezar a implicarse también a las escuelas?

Yo aspiro y pienso que debemos estar trabajando en las escuelas porque son clave como determinantes sociales de la salud. Y es importante no solo que en las escuelas se hable de educación para la salud, sino también de la distribución justa de los cuidados, de los valores sociales, de cómo acceder a los recursos y de cómo orientarse en la vida con salud, entendiendo la salud como la definió el Dr. Jordi Gol i Gurina, que dijo: la salud es una manera de vivir autónoma, solidaria y gozosa. Para mí esta definición es siempre un desiderátum, aunque pueda parecer demasiado utópica. Una de las cosas que miramos en CAIRÓS es cómo ayudamos a las personas a vivir en su domicilio al máximo, pero con el cuidado suficiente. Si miras países como Suecia, la mayor parte de las personas mayores viven en sus domicilios, se organizan para llevar la comida o ayudar a limpiar, vemos cómo funcionan también aportando compañía; es la propia sociedad y los servicios que proporcionan estructuralmente las administraciones los que se organizan para conseguir todo esto.

Pero la estructura familiar se ha deshecho bastante. Eso hace que el apoyo familiar a veces esté lejos o no exista.

Algunas de las preguntas que hace la Encuesta de Salud de Catalunya (ESCA) a las personas son sobre el apoyo social, si tienen alguna persona que les dé apoyo o si la tendrían si tuvieran una necesidad, y eso es muy relevante y distintivo de los países del Mediterráneo. Yo solo he vivido tres meses en Estados Unidos, pero vi que allí la gente joven, cuando se va a la universidad y/o encuentra el primer trabajo, muchos jóvenes se alejaban del núcleo familiar y pierden el apoyo familiar. En nuestro entorno, eso no suele pasar y la familia suele actuar como un apoyo importante toda nuestra vida y no debemos perderlo. Siempre he creído que de la crisis de 2008, de la que creo que todavía no hemos salido del todo, si no tuvo más efecto sobre la salud fue por el apoyo que supusieron las personas mayores para muchas familias, para hijos y nietos, no solo sus pensiones, sino también los cuidados y otras ayudas. Si este apoyo familiar se pierde o disminuye, es todavía más necesario que como sociedad y administraciones evolucionemos desarrollando servicios comunitarios para poder vivir en casa con calidad y fomentar la autonomía de las personas.

«Las escuelas son clave como determinantes sociales de la salud». | Pol Rius

¿Le preocupa que los mensajes de los partidos de ultraderecha, en toda Europa, frenen e incluso hagan retroceder el progreso social en materia de derechos, especialmente para las mujeres?

Yo nací en 1959, por tanto he vivido que mi madre necesitara el permiso de mi padre para ir al banco o para hacer distintas cosas. Ahora ni nos planteamos aquí volver atrás y tener que pedir la libertad de vivir a una figura masculina. Pero en otros países, por creencias religiosas u otras razones, eso no se ha conseguido. Es un momento de reafirmación de los derechos de las mujeres y de las personas en general muy relevante. Diría que soy una feminista discreta, que intenta llevar la igualdad de derechos a la práctica. He intentado, cuando he tenido personas a mi cargo en distintos lugares de trabajo, que las mujeres tuvieran su papel reconocido al máximo. La regresión en referencia a los derechos de las mujeres por parte de partidos de derechas o de extrema derecha amenaza, ciertamente, los logros que las mujeres han luchado por conseguir durante mucho tiempo, y eso es una preocupación internacional. Cuando miramos la intención de voto de los jóvenes, que el machismo es cada vez más prevalente, y tanta manipulación que confunde sobre el feminismo en las redes sociales, da miedo.

Soy una feminista discreta, que intenta llevar la igualdad de derechos a la práctica.

¿En qué momento de trabajo se encuentra ahora el grupo CAIRÓS?

Ahora que ya está en marcha el trabajo en los 27 CSIR, estamos en la segunda fase para ver quién quiere ser pionero como áreas integradas de salud. De las 30 áreas de división de Catalunya, hasta el 27 de marzo pueden presentarnos proyectos voluntariamente para hacer una prueba de lo que ellas mismas propongan trabajar para la salud poblacional, con implicación de los ayuntamientos y otras entidades. Tienen que ver qué es lo más relevante para mejorar la salud de esa población, si tiene mucha obesidad, o problemas de salud mental, o adicciones… Eligen qué hay que priorizar y preparan una propuesta de soluciones que, desde un comité evaluador y siguiendo una serie de criterios, se valorará. También presentan proyectos de atención domiciliaria, atención integrada y cartera de servicios ambulatorios. Elegiremos aproximadamente seis en distintos territorios donde tienen que ponerse de acuerdo. Por ejemplo, en un área integrada de salud, los hospitales de distintos niveles, los centros de atención primaria, los equipos de salud pública, los centros de salud mental… junto con los entes locales, todos juntos, tienen que acordar una propuesta de trabajo conjunto. Tiene que suponer un reto para ellos y ellas y que sea factible de hacer.

Participar tan activamente en el grupo CAIRÓS es mucho trabajo, aun habiéndose jubilado…

Yo ayudo en todo lo que puedo porque estoy bien. Ya le dije a la consellera, cuando me jubilé, que fue cuando empezó ella y montó el comité CAIRÓS, que es independiente. Yo le dije que quería ayudar en lo que pudiera, de manera altruista. Podría hacer otros voluntariados sociales, pero en CAIRÓS puedo aportar todo lo que…

El texto que me has pasado termina aquí, con la frase cortada. Si quieres, puedo seguir con el mismo criterio y dejarte la entrevista completa en castellano en una versión ya limpia para publicar.

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