Pese a estar ubicada fuera del meollo de la fiesta en el centro de la ciudad y, a pesar del viento y el polen que se ha venido esparciendo a lo largo del día, el puesto de Feministas de Catalunya junto a la Plaça del Fort Pienc ha sido un punto de encuentro y reencuentro de escritoras, autoras, lectoras y activistas, con un constante intercambio de libros firmados y dedicados.
Esto no ocurre en un momento cualquiera, sino en un tiempo de lucha importante, pocas semanas después del último 8 de marzo. Un 8 de marzo con dos manifestaciones de signo opuesto en Barcelona, como ocurre cada vez en más ciudades del Estado, donde sólo se denunciaba la insoportable persistencia de las múltiples formas de violencia y explotación de las mujeres en la manifestación organizada por el Movimiento Feminista de Barcelona, que no contó con ningún apoyo de las instituciones ni de los agentes sociales que se llenan la boca hablando de feminismo.
En este tiempo lleno de retos que nos han traído las nuevas máscaras del patriarcado posmoderno y de la injusta censura persistente del feminismo radical en la inmensa mayoría de los medios de comunicación, más de un centenar de mujeres se han acercado para disfrutar y ver juntas a sus admiradas creadores y referentes. Tanto a las autoras consagradas como a las jóvenes que se estrenaban, además del placer de encontrar expuestas tantas obras nuevas y otras de valor intemporal que lucían en montones de ejemplares.
No podían faltar, y no han faltado, Laura Freixas, Gemma Lienas, Najat el Hachmi y Juana Gallego, brillantes, generosas y comprometidas como siempre. También hemos contado con firmas de profesionales y activistas menos conocidas pero no menos interesantes, con textos rigurosos y sobrecogedores fruto de la experiencia y de la investigación, como Neus Sala y Nada Itrab, Hanan Serrouhk, Elsa Plaza y Regina Bayo. Y jóvenes autores feministas que alzan sus voces contra la violencia machista en todos los géneros y estilos, como Mònica Trudo, Mara Mariño y Lina Álvarez, con primeros y segundos libros recién salidos del horno. Tampoco han faltado obras de referentes clásicas imprescindibles como Sheila Jeffreys y Andrea Dworkin, y novedades que todas las familias deberían tener, como Somos Nuestros Cuerpos, de Aurore Pérez, entre otras muchas. Gracias a todas y nuestra felicitación especial a las autoras de Yo soy Nada. Historia de un secuestro y dos rescates por su récord de ventas en la carpa feminista, una justicia simbólica de la mano del reconocimiento de las mujeres.
Un punto de encuentro feminista con la palabra escrita y compartida como es el día de Sant Jordi nos llena de sabiduría, placer y ganas de seguir bien vivas en la comprensión del mundo desde la experiencia de ser mujeres y la lucha feminista, y nos reafirma a quienes la practicamos de una u otra manera. Lectoras, amigas, compañeras, alumnas, hijas, hermanas y madres en una fiesta que ya hemos hecho nuestra. El próximo año volveremos con más munición literaria para pensar juntas, encontrarnos y disfrutar mientras lo hacemos.


