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Opiniones

Las sombras de Barcelona
Según un estudio promovido por el ISGlobal de Barcelona, es recomendable que la superficie total de las urbes contemporáneas tenga un porcentaje aproximado del 30% de cobertura vegetal o arbórea.

Jose Mansilla22 de septiembre de 2026 - 04:33
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Passeig del Born. Foto de Fred Romero (CC-BY 2.0)

Sí, efectivamente, Barcelona tiene muchas sombras. Como todas las ciudades, su historia se ha visto salpicada de aciertos y fallos, de dominios y explotación, de éxitos y fracasos, esto es, de luces y sombras. Sin embargo, no me estoy refiriendo a ese tipo de sombra, sino a las reales, las que proyectan volúmenes físicos, vivos o muertos, preferentemente los primeros, sobre su espacio urbano.

Según un estudio promovido por el Institut de Salut Global (ISGlobal) de la capital catalana, es recomendable que la superficie total de las urbes contemporáneas tenga un porcentaje aproximado del 30% de cobertura vegetal o arbórea. Sin embargo, escasamente el 8,7% de la población de la ciudad se encuentra viviendo bajo estas circunstancias. Esto quiere decir que Barcelona cuenta con cierta presencia de este tipo de cobertura, pero que ésta se encuentra distribuida por la ciudad de forma singularmente irregular. Una circunstancia de estas características supone la aparición de islas de calor en su entramado urbano, así como la posible aparición del denominado estrés urbano, esto es, el conjunto de respuestas físicas y mentales que genera esta situación en aquellas personas sometidas, en este caso, a incomodidades térmicas. 

Barcelona cuenta con cierta presencia de este tipo de cobertura, pero se encuentra distribuida por la ciudad de forma singularmente irregular

Otro estudio, en esta ocasión elaborado por la Diputació de Barcelona siguiendo los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud español, sitúa los metros cuadrados de zona verde por habitante necesarios de Barcelona en 6,6 (sin contar Collserola), cuando las recomendaciones de esta agencia de las Naciones Unidas señalan para un urbanismo saludable entre 10 y 15 m2 por habitante, más del doble si escogemos el punto alto de la horquilla. 

Un último estudio, más esperanzador, realizado por el Centre de Recerca Ecológica i Aplicacions Forestals (CREAF), de la Universitat Auutònoma de Barcelona (UAB) y que vincula salud física y mental con un medio ambiente adecuado, señala que aunque la superficie verde de la ciudad es insuficiente, esta mantiene una cierta distribución relativamente equitativa a lo largo de sus calles y plazas. Así, barrios con una renta per cápita inferior a la media municipal cuentan con más verde urbano, solo que este no se encuentra concentrado en infraestructuras verdes, como parques o grandes áreas de vegetación, sino repartidos por su espacio urbano, en aceras, plazas y pequeños jardines. Así, mientras que Pedralbes tiene acceso a importantes parques periurbanos, otras zonas del interior de la ciudad no gozan de esta posibilidad, aunque su espacio público se ven acompañadas de una cubierta vegetal importante que, en cierta medida, compensaría lo anterior.

A nadie se le escapa que el cambio climático ya está aquí y es necesario actuar con celeridad. Las dinámicas vinculadas al clima actúan siempre a largo plazo. Estamos hablando de años, décadas, para revertir la situación en el caso de que hubiera una intención decidida a nivel global por tomar cartas en el asunto. No obstante, nos queda en mientras tanto, el qué hacer aquí y ahora. Entre las tecnologías disponibles las hay activas y pasivas. Las activas serían los aires acondicionados y la localización de refugios climáticos en edificios y equipamientos públicos y privados. Entre las pasivas, la ampliación de la cobertura vegetal, la disposición de zonas verdes accesibles y asequibles que permitan disminuir las temperaturas y mejorar los niveles de calidad de vida de amplias franjas de la población, sobre todo de aquellas que habitan en barrios de las clases populares con mayores necesidades.

Necesitamos, por tanto, sombras; que las sombras de su futuro sean solamente las que proyectan los árboles del éxito de una ciudad preparada para el cambio climático.

cambio climático
Jose Mansilla
Jose Mansilla

Antropòleg urbà, professor universitari. El seu últim llibre publicat és "Los años de la discordia. Del modelo a la marca Barcelona" (2023).

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