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Educar es construir vínculos
Una conversación con Raquel Elá, maestra de primaria desde hace más de dos décadas, nacida en Guinea Ecuatorial y llegada a Cataluña cuando era una niña.

Pere Ortin9 de octubre de 2026 - 07:35
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¿Qué aprenden antes los niños cuando entran en la escuela: las matemáticas… o los prejuicios? Parece una pregunta directa y muy sencilla, pero las posibles respuestas dicen mucho más cosas sobre nosotros que cualquier voluminoso informe educativo.

Nos gusta pensar que la escuela es el lugar donde empieza el conocimiento. Pero antes de que lleguen los libros, los exámenes o las pizarras digitales, los niños y las niñas ya han empezado a aprender otras muchas cosas. Han aprendido a observar. A repetir. A distinguir quién parece «normal» y quién es percibido como diferente. Han sentido conversaciones, silencios, bromas, miedos y comentarios que, casi sin darnos cuenta, también forman parte de su aprendizaje. Los prejuicios no forman parte del currículum escolar. Pero entran cada mañana a las aulas.

Hablar de educación hoy es hablar de mucho más que de metodologías, competencias o inteligencia artificial. Es hablar de la sociedad que construimos antes incluso de que los niños tengan herramientas para cuestionarla.

En esta nueva conversación de Cataluña Plural, nuestro director, Pere Ortín, habla con Raquel Elá, maestra de primaria desde hace más de dos décadas. Nacida en Guinea Ecuatorial y llegada en Cataluña cuando era una niña, ha conocido la escuela desde dos miradas muy diferentes: primero como alumna y después como docente. Esta doble experiencia le permite observar con una enorme lucidez las pequeñas contradicciones de un sistema educativo que a menudo se define como inclusivo, pero que continúa arrastrando muchas inercias invisibles.

Porque el racismo no siempre llega en forma de insulto. A veces adopta la forma de una sorpresa cuando una directora presenta a una maestra y alguien da por hecho que es una madre. O una monitora. O una trabajadora de la limpieza. A veces aparece en una frase aparentemente inocente dicha por un niño que, en realidad, solo está repitiendo lo que antes ha escuchado en casa. A veces es tan sutil que casi ni lo sabemos reconocer. Y es precisamente esta cotidianidad la que lo hace tan difícil de combatir.

La conversación con Raquel Elá no busca culpables. Busca entender cómo se construyen estos mecanismos invisibles desde la escuela y qué papel puede jugar la misma escuela a la hora de desmontarlos. Durante muchos años hemos hablado de diversidad como si fuera un reto que la escuela tenía que gestionar. Pero, ¿y si la diversidad no fuera el problema? ¿Y si el verdadero reto fueran los prejuicios con los que la miramos?

La conversación con Raquel Elá no busca culpables. Busca entender cómo se construyen estos mecanismos invisibles desde la escuela y qué papel puede jugar la misma escuela en la hora de desmontarlos

Cataluña es hoy una sociedad mucho más plural que la de hace treinta años. En las aulas conviven lenguas, historias familiares, religiones, acentos y maneras diferentes de entender el mundo. Esta realidad ya no es una excepción. La pregunta es si nuestras instituciones educativas también han cambiado lo suficiente para mirar esta realidad desde una nueva perspectiva o si todavía seguimos pidiendo a los alumnos que sean ellos quienes se adaptan a una idea demasiado estrecha de lo que significa pertenecer.

La conversación no habla solo de racismo. Habla también de educación emocional, de convivencia y del papel que tienen que asumir los y las maestras en una sociedad cada vez más acelerada. Vivimos rodeados de pantallas, de algoritmos, de notificaciones constantes y de una velocidad que a menudo no deja espacio para escucharnos. Las escuelas incorporan ordenadores, herramientas digitales e inteligencia artificial con una rapidez sorprendente. ¿Pero de qué sirve formar alumnos capaces de utilizar cualquier tecnología si antes no les hemos enseñado a escuchar, a dialogar, a gestionar los conflictos, a ponerse en el lugar de los otros?

El gran reto educativo del siglo XXI no es tecnológico. Es profundamente humano porque hay cosas que ninguna máquina podrá sustituir nunca. La mirada de una maestra que detecta que un niño no está bien antes de que él mismo sepa explicarlo. La confianza que transforma una autoestima frágil. La conversación que desactiva un conflicto antes de que estalle. El acompañamiento silencioso que ayuda a un niño o a una niña a sentir que aquel espacio también es su casa.

La tecnología puede multiplicar información. Pero educar es construir vínculos.

La conversación también aborda otra cuestión que atraviesa la sociedad catalana actual. El aumento de los discursos de odio, la normalización de determinados relatos políticos sobre la inmigración y la manera en que estas ideas acaban llegando, tarde o temprano, a los niños y niñas, en las aulas. Los maestros son a menudo los primeros en detectar estas tensiones. Y esto convierte a la escuela en uno de los grandes laboratorios democráticos del país, donde descubrimos si los niños solo aprenden contenidos o también aprenden a convivir con personas que no son iguales que ellos.

Quizás, de hecho, la gran asignatura pendiente no es solo educar a los hijos de las familias migrantes. Quizás quien necesita una educación intercultural mucho más profunda es el conjunto de la sociedad puesto, que convivir no consiste en tolerar al otro, consiste en entender que el otro también forma parte del «nosotros». En un momento en que el debate público parece cada vez más polarizado, esta conversación nos recuerda una idea esencial: la educación sigue siendo uno de los pocos espacios donde todavía podemos interrumpir la transmisión de los prejuicios antes de que se conviertan en convicciones. No es poca cosa.

La conversación con Raquel Elá va mucho más allá de la escuela. Es una conversación sobre democracia, sobre igualdad de oportunidades, sobre identidad, sobre lengua y sobre el país que queremos construir durante las próximas décadas.

Porque cada niño que hoy entra en un aula no solo está aprendiendo a leer o a sumar. También está aprendiendo qué significa convivir con los otros.

educació
Pere Ortin
Pere Ortin

#PeriodismeDaDá Director del Catalunya Plural, és un periodista que hackeja el periodisme. Fa escriptura visual i assaig collage, «orgullosament fet a mà», a la recerca de la bellesa amagada darere de tot signe de ?. Ha estat guionista, presentador i reporter de TV; ha escrit en diaris i dirigit revistes; ha publicat còmics i llibres d’assaig; ha creat documentals i produït projectes transmedia.

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