El pasado 14 de octubre, los tractores se quedaron aparcados en la plaza de l’Àngel. El último tramo hasta Sant Jaume los agricultores lo hicieron a pie, tras haber pasado por la Delegación del Gobierno español. Unió de Pagesos contabilizó un millar, llegados con unos doscientos tractores desde diferentes zonas de Cataluña. Hacía dos años y medio de la última gran tractorada en Barcelona y la fotografía se repetía casi calcada. La organización ya ha anunciado que estará en la manifestación del 28 de octubre en Madrid.
Unió de Pagesos, la organización agraria mayoritaria, reclama ayudas directas de emergencia de entre 8500 y 17 000 euros por explotación, según la mano de obra de cada una, y también un IVA reducido para la producción agraria, tarifas eléctricas específicas para el regadío y un gasóleo profesional con la mínima tributación permitida. Desde sus secciones comarcales se ha pedido, además, etiquetar correctamente los alimentos que lleguen del Mercosur, el acuerdo comercial que se aplica provisionalmente desde el 1 de mayo. La protesta contaba con el apoyo de la Federación de Cooperativas, ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) y Revolta Pagesa.
Raquel Serrat, coordinadora nacional de Unió de Pagesos, enumeró las múltiples causas que drenan el sector: las guerras de Ucrania y de Próximo Oriente encareciendo el gasóleo, la energía, los piensos y los fertilizantes; la competencia exterior; el cambio climático; las enfermedades del ganado, y la fauna salvaje, que ponen en riesgo la soberanía alimentaria. También le reprochó al presidente Illa que no haya hablado de agricultura en sus últimos discursos sobre el futuro del país. Mientras tanto, el consejero Òscar Ordeig parecía respaldar en gran parte las reivindicaciones del campo; prometió que el Gobierno catalán encontraría dinero y defendió haber cerrado el presupuesto agrario más alto de la historia.
Más producción, menos manos
Según el Departamento de Agricultura, la renta agraria catalana de 2025 fue la más alta desde 2007, y el Idescat sitúa al sector agrario como la rama que más creció el año pasado, un 9,4 %. Serrat ya advirtió entonces de que estos incrementos no se trasladan a los precios que cobran los productores. La renta agraria mide lo que genera el conjunto del sector —tierra, capital y trabajo—, no lo que le queda a cada explotación. La cuestión de la desigualdad y la acumulación de riqueza también afecta al sector primario, que se pregunta: ¿entre cuántas manos se reparte este valor? ¿Qué parte llega a quien trabaja la tierra?
El Idescat censó 54 972 explotaciones agrarias en 2020; los censos de los años ochenta contabilizaban más del doble. Una parte de la caída es la historia conocida de la mecanización, el regadío y la mejora genética: menos manos por hectárea y más producción por persona, como en toda la agricultura europea. La otra parte tiene que ver con cómo se reparte lo que se produce.
Explotaciones agrarias en Cataluña
| 1982 | 1989 | 1999 | 2020 | |
| Explotaciones | 127 285 | 113 578 | 77 839 | 54 972 |
Fuente: Idescat, censo agrario (1982-1999 y 2020). Los criterios de inclusión pueden variar entre censos.
El Observatorio Agroalimentario del propio Departamento ofrece una pista al respecto en su análisis de precios de la cadena alimentaria: en 2024, los precios que cobran los agricultores bajaron un 2,8 % y los costes de producción se moderaron tras los máximos de 2022, mientras el precio que paga el consumidor continuó subiendo.
El cerdo como laboratorio
La concentración ha llegado más lejos en el porcino que en ningún otro sector. Según los censos agrarios, en 1982 Cataluña tenía unos 2,6 millones de cerdos repartidos en cerca de 21 000 explotaciones; en 2020, más de 8 millones en 4435. Se triplicaron los animales, desaparecieron cuatro de cada cinco granjas y la media pasó de 124 cerdos por explotación a más de 1800. Según Unió de Pagesos, una quincena de empresas integradoras gestionan hoy la mitad de las granjas del país.
Ganado porcino en Cataluña
| 1982 | 1989 | 1999 | 2020 | |
| Explotaciones con porcino | 20 977 | 14 142 | 7965 | 4435 |
| Cabezas de porcino | 2 605 023 | 3 827 632 | 6 019 632 | 8 192 796 |
| Cerdos por explotación | 124 | 271 | 756 | 1847 |
Fuente: Idescat, censo agrario (1982-1999 y 2020). Media: cálculo propio.
En el modelo de integración, la empresa aporta los animales y el pienso, fija las condiciones y paga por cerdo engordado; el granjero pone la nave —a menudo aún por pagar—, el trabajo y la gestión de los purines. Formalmente es autónomo. Trabaja a destajo, con una hipoteca a cuestas: un «asalariado con hipoteca».
La peste porcina africana hizo visible esta fragilidad. En el balance del primer semestre de 2026, Unió de Pagesos calcula unas pérdidas de 19,62 euros por cerdo, con un precio de venta por debajo del coste de producción. Ya en enero, la organización avisaba de que la crisis aceleraría la integración con las grandes cárnicas. Si acierta, la peste habrá hecho en un año lo que el mercado hacía en una década.
Los que no conducen tractores
En la tractorada faltaba la parte del campo que no tiene tractor. Según el censo agrario de 2020, el 53,9 % de las jornadas en las explotaciones catalanas las realizan trabajadores contratados de forma regular, temporeros y personal subcontratado; la familia titular realiza el 46,1 %. La imagen más cruda de esta mano de obra se repite cada verano en Ponent. Este agosto, la Paeria de Lleida tuvo que habilitar un segundo pabellón en la Fira, con 160 plazas, para acoger a temporeros que hasta entonces dormían en la calle, y el concejal Carlos Enjuanes reconoció que era la primera vez que se necesitaba ampliar el dispositivo en una campaña ordinaria.
Quién trabaja en las explotaciones (2020)
| Tipo de mano de obra | % de volumen de trabajo (UTA) |
| Familiar | 46,1 % |
| Contratada de manera regular | 35,9 % |
| Temporal | 13,2 % |
| Subcontratada | 4,8 % |
Fuente: Idescat, censo agrario 2020.
Las ayudas que reclama Unió de Pagesos se calculan por unidad de trabajo agrario, una medida pensada para la explotación que deja fuera a quien trabaja a jornal. La crisis de márgenes de quien posee la tierra arrastra otra crisis —de sueldos, de vivienda, a menudo de papeles— entre quien la trabaja, y este año la campaña coincidió, además, con la regularización extraordinaria de trabajadores extranjeros. Comparten causa… pero pancarta, de momento, todavía no.
La política de la urgencia
Desde 2024 la respuesta institucional repite el patrón: mesas de urgencia, paquetes de ayudas, una línea nueva para cada siniestro. Ordeig niega que la protesta tenga que ver con las promesas incumplidas de la Revolta Pagesa y dirige las peticiones a Madrid: más ayudas para el gasóleo y los fertilizantes, medidas fiscales. Se necesita dinero y lo saben todos. Pero a las mesas no llegan las preguntas de fondo: quién fija los precios entre el campo y el supermercado, quién controla la tierra, cuántas granjas caben en una comarca.
Los tractores del 14 de octubre volvieron a casa por la C-25 y la C-16, entre comarcas con cada vez menos explotaciones y menos luces encendidas en las masías. El 28, hacia Madrid. Cueste lo que cueste el gasóleo.
