El 27 de septiembre comienza el proceso de participación previo a la aprobación inicial del Plan Director de Urbanismo (PDU), de las tres chimeneas en Sant Adrià del Besòs. Se trata de un mecanismo de consulta que debe ayudar a decidir el futuro de un territorio único: son 32 hectáreas situadas en primera línea de mar, excelentemente comunicadas y situadas y en el corazón del Área Metropolitana de Barcelona (AMB).
La primera de las actividades del proceso participativo se hará a las 18.30 horas del día 27 en el Casal de Cultura de la calle Verge del Carme, 22 de Sant Adrià de Besòs. Hay muchas expectativas en torno al mecanismo de consulta que se abre por parte del Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat, porque de esta actuación dependerá el futuro de una área muy codiciada por diversos sectores económicos y también del vecindario de Sant Adrià y Badalona.
Para el departamento de Territorio y Sostenibilidad, el proceso de consulta, no vinculante, debe debatir sobre asuntos claves de este sector, como el futuro de las tres chimeneas y de la sala de turbinas de la central térmica, protegidas como Bien Cultural de Interés Local (BCIL), su gestión y las posibilidades de convertirse en un gran equipamiento de país.
El borrador del PDU sobre el que debatirán los vecinos y vecinas de la zona propone delimitar un sector de unas 32 hectáreas situadas en el litoral metropolitano de Barcelona (60% en manos privadas), en la franja que queda entre la vía del ferrocarril y el mar y desde la desembocadura del río Besòs en Sant Adrià hasta el final del espacio de las Tres Chimeneas, en el límite con el barrio de la Mora de Badalona.
Un primer borrador del PDU prevé la construcción de 1.719 pisos en edificios de hasta 15 plantas, aunque responsables municipales no confirman estas cifras. Así figura en el documento de objetivos y propósitos generales que ha redactado el Departamento de Territorio de la Generalitat y que la Plataforma para la conservación de las Tres Chimeneas -prevista en el trámite ambiental del plan- presentó en una jornada de información en marzo pasado. Grosso modo, prevalecerá la actividad económica: el uso residencial tendrá un 47% de la edificabilidad, y el económico, un 53% (incluye oficinas, comercio y hoteles).
Los propietarios de los terrenos son el Consejo Comarcal y Sant Adrià (30,8%), el Banco Santander a través de la constructora Metrovacesa (26,7%) y Endesa (38%).
José Luis Muñoz es el portavoz de la plataforma para la conservación de las 3 chimeneas. Afirma: «actualmente en la costa catalana no existe un edificio con la altura y las posibilidades que tiene el recinto de la antigua central eléctrica». Considera también que la preservación tiene importantes razones medioambientales, pero que hay razones para conservar instalaciones, como la conservación del patrimonio histórico y el patrimonio industrial.
Patrimonio industrial y memoria obrera
Conservar la central eléctrica tiene que ver con la historia del movimiento obrero de los años 70 del siglo pasado. Manuel Fernández Márquez fue un obrero que trabajaba en la construcción de la central térmica de Fecsa en Sant Adrià. En abril de 1973, los obreros que construían la central hicieron una huelga reclamando que los salarios subieran de acuerdo con cómo subían los precios. Cuando los trabajadores intentaban acceder a la empresa, la policía disparó y mató Manuel Fernández e hirió a su compañero, Serafín Villegas. Desde aquel día las tres chimeneas forman parte del paisaje sentimental de la clase obrera catalana.
Además, Muñoz destaca la necesidad de conservar el patrimonio industrial que significan las 3 chimeneas y pone un ejemplo vinculado con lo que se podría perder si no se tiene cuidado: «sabemos que en su época más brillante, había una pasarela hacia el mar que era entre 5 y 8 veces mayor que el puente del Petróleo de Badalona», que hoy se ha convertido en una atracción turística en la ciudad vecina.
En síntesis, «no nos parece bien crear un nuevo barrio con una gran densidad de viviendas en una zona virgen de la costa. No podemos permitir equivocarnos», afirma. Sin decirlo, Muñoz se refiere a la evolución sufrida por el litoral de Badalona, donde la zona cerca del mar que ocupaban las industrias ha sido sustituida por una muralla de bloques de pisos que en la práctica aísla aquel lugar del resto de la ciudad.
La entidad que representa Muñoz trabaja coordinadamente con asociaciones de vecinos y vecinas de Badalona, como la del Frente Marítimo, o CCOO, que en Badalona lidera Ovidio Huertas. Todos consideran que antes de optar por una solución marcada por el «desarrollismo» hay que mirar otras alternativas distintas a la de llenar la zona marítima de bloques de pisos de hasta 13 plantas de altura y / o de instalaciones comerciales. Por el contrario, aboga, por ejemplo, para la creación de una reserva medioambiental, un parque urbano en la desembocadura del Besòs, que se convierta en un pulmón por una de las zonas con más densidad humana del país.
Economía circular y de bajo impacto
Muñoz considera que los borradores previos que se han adelantado mantienen criterios clásicos como son la creación de barrios de viviendas y la reserva de espacios para industrias, cuando se podría aprovechar la ocasión para ensayar otros sistemas como la economía circular, con aprovechamiento por ejemplo los residuos de las empresas de la zona, o la implantación de industria de bajo impacto en el medio.
A nadie se le escapa que detrás del proyecto, sea finalmente como sea, hay una operación económica de primer orden. Los terrenos ahora objeto de consulta pública, son de tipo industrial. Su recalificación puede aportar a sus propietarios unos ingresos nada despreciables.
«Nosotros no estamos de acuerdo con que se tenga que compensar Endesa, porque hay que decir que hace más de 100 años que esta empresa y las anteriores han usado y sacado provecho y también han contaminado el suelo», asegura Muñoz. «Ahora quien debe tener un retorno es la ciudadanía», asegura.
Por su parte, Endesa, consultada por este medio, afirma que «nuestra empresa tiene una posición de espectadora» después de que se decidiera considerar las chimeneas y la sala de turbinas como bien cultural de interés local (BCIL). De hecho, la eléctrica, a pesar de ser propietaria de una porción importante de los terrenos sobre los que la Generalitat debe decidir, no forma parte de las entidades que participarán en el debate. De hecho, se calcula que el proceso participativo podría terminar en enero y hasta las próximas elecciones locales no habrá posiciones definitivas. Sí que participará en los debates la empresa Metrovacesa, filial del Banco Santander.
El proceso que se abre el 27 de septiembre tiene las pautas muy marcadas. El primer día se hará una sesión informativa general. Después se realizarán cuatro seminarios. Un sobre movilidad y conectividad. El segundo sobre el frente edificado, modelo de ordenación. El tercero versará sobre el futuro de las 3 chimeneas y el cuarto tratará sobre el espacio público y los parques, según el Consorcio del Besòs, la entidad que gestiona el proceso participativo. Una vez hecho este periplo se harán una sesión transversal y una de retorno. Entonces, las conclusiones servirán para que el departamento de Territorio tome la decisión adecuada, aunque existe el compromiso, que antes de los plenos municipales de Sant Adrià y Badalona deberán pronunciado, aunque es realmente la Generalitat quien tiene la última palabra . Pero la ciudadanía también quiere ser decisiva.

