En este anómalo año 2020 la pandemia arrincona y anula muchas conmemoraciones. Una de estas es la promovida por la Fundación Josep Pallach para recordar el centenario del nacimiento en Figueres, en 1920, de este político y pedagogo de primera fila, lamentablemente demasiado desconocido en nuestro país. Un hombre con una biografía partida en tres partes. La primera hasta su exilio en 1939; la segunda entre cárceles, fugas, actividades políticas, formación y práctica pedagógicas y psicológicas en Francia, donde trabajó en los liceos de Blois y Orleans y, a partir de 1950, al Lycea Pilote de Montgeron. La tercera, desde su vuelta a Catalunya al final de la dictadura hasta su imprevista muerte, en enero de 1977.
Quiero destacar de este pedagogo y político los aspectos relevantes en el campo educativo. Me considero un privilegiado por haber sido alumno suyo en el Colegio Universitario de Girona cuando él, junto con la profesora Marta Ros, impartían la asignatura Introducción a las Ciencias de la Educación el curso 1973-1974 y, más privilegiado aún, por haber trabajado con él en la Delegación del ICE en Girona hasta su muerte.
Recuerdo el primer día de curso, a finales del franquismo. Éramos un grupo de setenta alumnos y esperábamos con impaciencia la llegada del profesor. Poco rato después de presentarse va y nos pregunta: «¿Alguno de ustedes sabría explicarme qué entiende por educación?» Primer día y ya tenemos el debate iniciado. Esta será una de las constantes de sus clases: debates sobre pedagogía que nos ayudaban a pensar.
A lo largo del curso descubrimos un excelente profesor (formado en Francia en los campos de la psicología y la pedagogía) que nos preguntaba y que provocaba nuestras intervenciones razonadas. Era un hombre de gran cultura, comprometido social y políticamente. Sus clases eran dinámicas y con él descubrimos Rousseau, Dewey, Freinet, Claparede, Piaget, Langevin-Walon… No sólo eso sino que, en aquellos tiempos con estudios aún provisionales, nos animó a movilizarnos para conseguir los estudios de pedagogía.
Su doctrina pedagógica inspiraba en cinco grandes corrientes: el marxismo, el anarquismo, el positivismo, la escuela activa y el personalismo. Marx, Proudhom, Mounier, incluso Milani son el trasfondo de su discurso pedagógico. En unos tiempos cargados de esperanza y de ansias de democracia y libertad, su discurso pedagógico iba ligado estrechamente con su testimonio personal de compromiso político.
Desde la dirección de la Delegación del ICE inició Cursos de lengua y cultura catalanas para los maestros, cursos que llenaban un vacío en su formación durante los años de la dictadura. Pallach tenía la voluntad decidida de mejorar la formación de los maestros y no ahorraba esfuerzos. Estos cursos se difundieron por todas las capitales comarcales de la demarcación y en otras ciudades importantes. Una segunda aportación, también desde el ICE, fue la ayuda al nacimiento y consolidación de la Escuela de Verano en Girona. La primera en 1971, por iniciativa de cuatro chicas maestros de la escuela pública. Iniciativa que se irá ampliando hasta que, ya en democracia, varios veranos se celebrarán actividades formativas voluntarias por el magisterio en todas las comarcas de la demarcación.
De todos modos la aportación más importante de Pallach es la tesis doctoral sobre los maestros públicos gerundenses en la primera década del pasado siglo XX. Hace una aportación desconocida hasta ese momento y muestra el papel activo que a partir de 1903 tendrán los maestros y las amas a través de las Conversaciones pedagógicas para continuar formándose. Una iniciativa autogestionada inédita. A partir de su tesis cuando se hable de renovación pedagógica en Cataluña ya no se hablará únicamente de las aportaciones barcelonesas. Marta Ros y yo mismo le pedimos de traducir y publicar la tesis que llenaba un vacío importante en la historiografía educativa del país. La quería retocar pero ya no estuvo a tiempo. Se publicó en 1978 con el título Los maestros públicos y la reforma de la enseñanza en Catalunya.
También publicó sobre educación. Quería una escuela catalana en democracia, pública, para todos, de calidad, compensadora de las desigualdades, con maestros bien preparados, etc. Lo explicaba en clase, en conferencias y también en libros y artículos. Un primer texto, aunque desde el exilio, fue El gran problema de nuestro tiempo: reforma y Democratización de la Enseñanza. Un opúsculo de 27 páginas escrito por encargo del Movimiento Socialista de Cataluña y que llevaba por título El gran problema. Escuela y enseñanza para todos, editado en Perpiñán en 1964.
Ya en Cataluña publicó en 1971 Institutos piloto y reforma de la enseñanza media. La experiencia francesa, donde explicaba su experiencia profesoral en Francia. Y añadió un apéndice muy interesante: La nueva ley española de educación y la aplicación y la reforma pedagógica. Un par de años después publicará La Explosión educativa en una colección de libros de divulgación y donde cada volumen contenía dos partes: una primera escrita por un experto en el tema y luego una entrevista a una personalidad extranjera que, en su caso , fue a Edgar Faure, entonces ministro de educación en Francia. Estas son a grandes rasgos las principales aportaciones de Pallach en el ámbito de la educación además de las que hizo en el campo social y político a favor de la escuela pública. Una escuela de calidad y renovadora; gratuita y obligatoria; con una formación intensa,
Lamentablemente, la presencia de la obra de Pallach en los planes de formación del magisterio es prácticamente nula. Su biografía, sus aportaciones en el campo de la historia del magisterio y de la pedagogía no se conocen o se conocen muy poco. También falta una antología de sus textos. Y puestos a pedir todavía falta una buena investigación que deje establecida de manera definitiva la aportación de Pallach en nuestra historia pedagógica. Ojalá este «Año Pallach» favorezca el conocimiento de este pedagogo que dejó una profunda huella en todos los que lo tratamos.

