
Il·lustració / Eugènia Trallero
Se invierten centenares de millones a la indústria de armamento pesado, cuando la amenaza real recae en la seguridad informática (esto no lo entiendo). Aumentan en un 206% los gastos en operaciones de paz, pero a estas alturas bastante sabemos que la intervención militar nunca resuelve ningún conflicto, sino que lo dilata en el tiempo y a menudo lo agravia.
También la casa real tiene su aumento correspondiente después de un año en el cual se han destapado parte de las corruptelas del emérito. Los autónomos, humillados en el fondo y en la forma para recibir las migajas de esta partida, se han empezado a organizar para poder dar una respuesta. Los colectivos de maestros, enfermeros, médicos y cuidadores están trabajando en jornadas maratonianas porque los gobiernos estatales y autonómicos no invierten en los recursos que les son ya imprescindibles. Ojalá todo esto llevara a contundente revuelta; pero pacífica, está claro.

