
Este año 2020 protagonizado por el Covid-19, estamos viendo como las consecuencias económicas derivadas de esta pandemia comienzan a hacer grandes estragos en la gente más vulnerable, la de nuestro país, pero aún más para las personas migradas. Hemos visto recientemente la llegada masiva a Canarias de personas huidas de países donde la violencia y la falta de esperanza les hacen embarcarse en un viaje a menudo fallido. Por suerte, hay gente a la que le motiva más salvar vidas que su propia comodidad. Personas anónimas que se juegan la vida sin tener ninguna necesidad más que la humanitaria, con todo lo que ello les conlleva a su salud mental y física.
Entre muchas ONG destaco la de Open Arms, donde la cara más visible es la de Óscar Campos, pero son muchos más los que están detrás haciendo un trabajo que deberían hacer nuestros gobiernos, cambiando, por ejemplo, una ley de extranjería que «responde» a una realidad hace más de 15 años. O cambiando las relaciones económicas con los países que vulneran los derechos fundamentales de las personas que habitan.

