Al sur de los Pirineos, la Academia Catalana de la Música cifra en 4.000 los conciertos anulados hasta septiembre, con más de 40 millones de euros de pérdidas. En todo el sector cultural y solo hasta julio, casi 6.000 empresas en Cataluña se habían visto obligadas a acogerse al paro parcial, lo que afectaba a 53.000 personas, según el Consejo Nacional de Cultura y de las Artes (CoNCA). En Catalunya y España, la crisis a partir de 2008 ya modificó sustancialmente el ecosistema de los festivales. Ahora, la crisis sanitaria que se transforma en crisis económica se puede llevar por delante muchos de estos festivales y otras estructuras más pequeñas y de carácter independiente. Si se observa, como se hace en este artículo, las ayudas públicas de uno u otro país nos damos cuenta de que las cosas en Francia no van bien pero en España van peor. Relato del año en blanco de los conciertos para bailar.
Las Nuits Sonores en Lyon en mayo, el Sónar en junio en Barcelona, Las Nuits de Fourvière de retorno a Lyon en julio… Estos son los festivales de los cuales regularmente hacemos la cobertura y que este año han visto obligados a anularse. Es verdad que pudimos asistir a algunos conciertos en las Fiestas de la Mercè de Barcelona a finales de septiembre, de la misma manera que la ciudad continuó organizando espectáculos durante todo el verano. Y en París, a principios de septiembre, pudimos disfrutar de tres directos seguidos en el Centquatre, la Fundación Cartier y Jazz à La Villette. Pero la cancelación del Trans Musicales de Rennes, en diciembre, acaba por certificar este año en blanco para los grandes encuentros musicales donde no se permanece estático en un espacio fijo atribuido con antelación. Y hay que recordar que aun no se ha detectado ningún cluster de contagios de coronavirus en estos otros encuentros más restringidos.

