Después de tantas semanas en esta frontera entre Camp de l’Arpa y el Guinardó algunos se preguntarán cuál es mi meta. Lo tenga clara, y sin querer avanzo hacia un intento de agotar su espacio a nivel histórico, como hicieron Georges Perec y Enrique Vila-Matas en otras latitudes.
Lo importante es revalorizar terrenos ignorados por propios y extraños, pues ni siquiera el Ayuntamiento parece conocer muy bien estos barrios por ese sempiterno gusto por la postalita y el lugar común. Para profundizar conviene exprimir la naranja, y para dibujarla es imprescindible zambullirse en sus orígenes, en este caso los de la zona comprendida entre el torrent de Milans y, más o menos, Can Miralletes, repleta de pasajes donde antes sólo hubo campos y esplendor rural.
Tranquilos, no me remontaré a la Prehistoria, pero a veces todo queda en familia, y en mi casa conservo documentos muy útiles para explicar esa génesis decimonónica. En 1833 Josep Xifré Casas, un indiano más famoso por sus magníficos porches al lado de la Barceloneta, decidió volver al terruño tras su exitosa carrera ultramarina y compró por veinte mil reales una propiedad llamada Torre Milans; en el elenco documental del Patrimonio del Hospital de Sant Pau un pliego informa de la venta perpetua de la masía ante el notario José Ponsa, efectuada en la tardía fecha de 1853.

Esos más de trescientos mil metros cuadrados de hectáreas alcanzaban, según un informe del arquitecto Elies Rogent de 1877, al Mas Bartra y Can Parent, el primero más allá de la, hoy en día, plaça Maragall. En estas posesiones Xifré, ya enfermo, pasó sus últimos años mientras plantaba árboles frutales y vides, no sin olvidarse de cultivar flores rodeado de un hermoso parque donde brotaron especies americanas inéditas en Cataluña, más aún en ese Camp de l’Arpa aun tan desconocido.
Las naranjas de Xifré debieron causar furor. Cuando se aburría de esas tareas agrícolas disponía de otras dependencias entre la clásica capilla, jardines, estanques y un sinfín de parabienes, divididos por los cuatro puntos cardinales.
La torre grande, con toda probabilidad sita en el tramo desaparecido de la travessera de Gràcia para alzar el recinto hospitalario de Domènech i Montaner, se complementaba al este con otra chica, descrita como propiedad labrante, mientras al oeste había varios viñedos con mayor rendimiento en comparación con los del sur, limitados por la carretera de Horta, de escasísimo rendimiento. En ese punto se ubicaba la entrada de todo el complejo, postrer desvelo del gran hombre, fallecido en 1856 sin poder cumplir su sueño de trasladar la casa Gralla del carrer del Duc a su última morada.

Su fallecimiento significó el desdén de los herederos por ese extraordinario legado. Su hijo, Josep Xifré Downing, vivía en París y los descuidó entre su afición al juego, la dolce vita con personalidades de raigambre, ayudas a Narcís Monturiol con su submarino Ictineu, acciones en el canal de Suez y una muerte prematura. Aquí aparece el tercer componente del clan, Josep Xifré Hamel, huérfano por partida doble, amigo en la capital gala del exiliado Alfonso XII, casado con una aristócrata, introductor de la teosofía en España tras visitar en Londres a la mítica Madame Blavatsky, liberal por costumbre y muy inquieto por deshacerse para obtener beneficio de toda esa belleza perteneciente, por aquel entonces, al pueblo de Sant Martí de Provençals.
Para ver qué hacía con ella se encomendó a Elies Rogent, autor entre otras perlas de la Universitat de Barcelona, a quien desde aquí reivindicamos, no sin antes saludar a los compañeros de tv3, tan preocupados por la Cultura del país como para decir hace poco en un informativo que era un arquitecto modernista, flaco favor a la difusión de un nombre crucial para aprehender la evolución edilicia de la ciudad condal.
Rogent se esmeró mucho en sus notas para contentar a Xifré Hamel, andándose sin remilgos. En 1877 los cambios debidos al Eixample se avecinaban, y lo más lógico era urbanizar tantos vergeles, pues ningún capitalista barcelonés los adquiriría para conservarlos sin sacarles rentabilidad monetaria. Más tarde, hacia 1895, Ricard Alsina Amills elaboró un proyecto para la unificación de la gran hechicera con los pueblos del llano; nuestro perímetro de estudio se destinaba a viviendas obreras, algo quizá aprovechado cuando se urbanizaron con intensidad a partir de 1920.
Este proceso se deslizó hacia su culminación en la década de los ochenta del Ochocientos. En 1881 el ladrillero Jaume Guardiet compró la torre chica para disponer sus tejares. En 1890 Xifré y Hamel saltó su propia banca cuando vendió a la Muy Ilustre Administración del Hospital de la Santa Creu sesenta y seis mil metros cuadrados con la comprensible condición de instalar en el enclave pabellones sanitarios; de no ser así se reservaba el derecho de recobrarlos y devolver los doscientos cincuenta y tres millones embolsados con la transacción.

Esta fascinante historia merecerá otro fascículo de nuestras Barcelonas, si bien tampoco podemos dejarla así por su trascendencia. El viejo hospital no podía satisfacer las prioridades médicas de esa Barcelona finisecular, tanto por número de camas como por la vetusta idiosincrasia de sus estancias. Entre 1902 y 1929 Lluis Domènech i Montaner habilitó un cabal prodigio modernista, y para ello los propietarios de los aledaños, de Utset a Casamitjana, de Casanovas a Xifré, se desprendieron gustosos de muchas de sus tenencias, amplísimas hasta superar la configuración presente del recinto, pues según otras fichas patrimoniales alcanzaban, como mínimo, hasta el carrrer Amèrica del Guinardó.
No puedo terminar sin algunos breves apuntes. Los primeros se refieren al agua. En 1920 se realiza un dictamen sobre las minas de Sant Pau. Antes, en la memoria de Rogent, se reflexiona sobre la pobreza de los caudales de líquido elemento de torrentes como el de Milans, ni siquiera resucitados con una máquina a vapor usada a tal fin. Lo cito porque en este trabajo continuo sigo obsesionado por determinados cursos fluviales en conexión con los pasajes A,B y C, de los que tanto hablo sin apenas esbozarlos, por ahora.
En 1899 Xifré i Hamel acumuló más ganancias al vender a Coll Hermanos sociedad en Comandita una ingente porción del llamado Parque de Milans. Esta empresa los mantuvo hasta 1915, cuando abarcaban las calles Cartagena, Dos de Maig, Sant Antoni Maria Claret, Industria y Rosselló. En 1901 los hermanos permutaron con el albaceazgo de Pau Gil, gran artífice del definitivo Hospital, una nada despreciable pieza de tierra.

Los Coll serán grandísimos protagonistas de nuestra aventura para no dejar ni un cabo suelto, y cuando desvele una de sus más célebres industrias vosotros, lectores, sonriereis, pero como este episodio se enfoca en Xifré no está de más clausurarlo con un hermoso broche.
Las dimensiones del Eixample son claras, y quizá hubieran sido más quilométricas de haberse cumplido la profecía de Josep Pla, quien imaginaba una Cataluña en forma de eterna cuadrícula. Si no fue así, y se mantuvo parcialmente un aire del Sant Martí extinto, debemos agradecerlo a los hacedores del Camp de l’Arpa y al mismo Xifré i Hamel. Su homónima calle, sin el segundo apellido, ajena al diseño de Cerdà, algo detectable tanto por su estrechez como por la metamorfosis del entorno, mucho más variado, aunque en este sentido los habitantes auténticos de estos sectores urbanos no se juzgan como residentes en la nueva Barcelona, dejando ese supuesto privilegio para la ignorancia de los esnobs.


8 comentaris
Josep Xifré Casas, más que un indiano, fue uno de los esclavistas más crueles y violentos de la historia de Cataluña. Amasó su gran fortuna gracias a la explotación extrema de seres humanos, incluso muchos años después de que la esclavitud fuese prohibida a nivel europeo. Por mucho que contibuyese al desarrollo de Barcelona estaría bien dejar de mitificar a estos personajes y empezar a presentarlos como lo que fueron: negreros desalmados capaces de todo por enriquecerse.
Para mi Xifré fue ante todo un emprendedor y un mecenas entendiendo el contexto histórico en el que vivió y no justificando ninguna esclavitud ni antigua ni moderna. https://ayudaenaccion.org/blog/derechos-humanos/ejemplos-esclavitud-moderna/
Josep Xifré Casas fue un esclavizador, torturador, cruel negrero y el catalán mas rico de su tiempo. Amasó su fortuna haciendo desgraciados a los demás.
me parece q se les va la mano En esos años la esclavitud con la cual no estoy de acuerdo era algo común Además dono muchísimo no creo q la plata fuera un fin en si mismo
Vuelvo a retomar el asunto de inicio, los llamados indianos, que hicieron fortuna en sus viajes hacia el continente americano. La base, la raíz de la fortuna creada, se produjo por la trata de esclavos. De los peores amos en el trato con los esclavos, (los esclavistas catalanes eran tan despiadados, que hasta los esclavistas ingleses denunciaron a los catalanes). Los catalanes fueron los últimos de Europa en quitar la esclavitud. Esas fortunas obtenidas con sangre, lágrimas y sudor, dio lugar al emerger catalán. La historia oficial, lo maquilla hablando de esto solo por encima, si acaso. Hace más hincapié, en como invertían ese dinero en los distintos sectores comerciales de la época, navieras, financieras, bancos, agrícolas, fundiciones, arquitectura, cerámicas, ferrocarriles, tabacaleras, licoreras, comercio, etc.
Sólo se habla de familias de gran renombre, de los atributos que poseían y galardones que se le concedían; no de lo que había detrás. Se comenta poco, que detrás de todas esas fortunas solo había la peor esclavitud y trata humana. Los esclavos eran manejados con inferior consideración que los animales, un ejemplo de esto fue, el cómo viajaban super hacinados en aquellos navíos.
Los primeros en esta jerarquía macabra, eran multimillonarios, los jefes de todo, las grandes familias que se aposentaron en la nueva Barcelona y también en la costa, desde Mataró a Masnou (las familias Joan Maristany, Francesc Maristany, Carles Maristany, Pere Estapé, Joan Curell, y ochocientas más) Los segundos en esta jerarquía social, eran los encargados, los capitanes y los responsables de producción, también se aposentaron en Barcelona y en localidades como La Garriga. Todo ese dinero, se acrecentó con la vil esclavitud, en su mayoría negros, asiáticos y norteafricanos (almas que ahora regresan a Barcelona como inmigrantes). Ganancias bestiales a cambio de sangre humana. La esclavitud, es el origen de muchos bancos catalanes, de algunos políticos actuales (vean los apellidos coincidentes) y empresarios, etc.
Por ejemplo, en la sociedad del siglo XIX, la gente despierta, la masa crítica también hacia manifestaciones en contra de estos iluminatti, y las hacían en la Plaza Cataluña, como hoy en día. El domingo 23 de diciembre de 1872 se celebró una manifestación abolicionista, en la cual participaban entre 12.000 y 16.000 personas en la Plaza Cataluña.
Los Herederos de aquellos explotadores de carne humana, sus tatarabisnietos, son algunos de los actuales políticos, banqueros, empresarios y promotores de nuestra sociedad actual.
Más de tres mil familias negreras que vivían en Barcelona del tráfico esclavo, y que luego blanqueaban sus dineros manchados dentro de una sociedad pulcra como falsa. Es la de los Samá (Pau Samà i Parès) , Francesc Martí, Pau Forcadé, Josep Maria Borrell, Miquel Pous, la casa Prats, Pujol y Cia, Joan Maristany, Francesc Maristany, Martí Puig, Marià carbó, Josep Sagarra, Joan balanis, Jacinto Llobert, Fº Granell, Josep Pi i Miró,Carles Maristany, Facund Bacardí Masó, Pere Estapé, Joan Curell, Cristobal Roig Vidal, Ricomá, Jaime Tintó, Colomé, Ferran, Dupierris. Pedro Gil Babot, Pere Gil, Font i Fors, Joan Botet, Mariano Flaquer, Juan Roig Jacques, José Ferrer Vidal, Luis Ferrer-Vidal Soler, primer presidente de La Caixa de Pensions. José Vidal Ribas, Esteban Gatell, Carlos Torrents Miralda, Domingo Mustich, Salvador Samá Martí, Pancho Martí Torrents, Jaime Vilardebó Ferrer, Manuel Roig Milà, Isidro Anglada, Pablo Forcadell, Josep Maria Borrell, Miquel Pous o José Baró Blanchart, José Xifré Casas, Antonio López y López, Marqués de Comillas, Miquel Biada, promotor del Ferrocarril Barcelona-Mataró; Güell y Ferrer, banquero, terrateniente, fabricante de panas y copropietario de La Maquinista; los Canela, Cañella, Plandolit i Salom, vinculados al mundo de las finanzas y propietarios de importantes empresas navieras”. Y un larguísimo etc. de negreros crueles, bárbaros que hasta lo ingleses se sorprendían y que gestionaron desde África a la bahía de San Francisco pasando por Cuba, Puerto Rico, Haiti, etc.
Estas familias, querían que los catalanes trabajasen dieciocho horas diarias como los esclavos, casi sin comer. Sus herederos son los que mandan hoy en el sistema que tenemos. Estas son las familias que nos gobiernan, antes y ahora.
Por supuesto que había algún indiano ético de buena voluntad, pero eran excepciones, un ejemplo de este caso fue Josep Xifré Hamel totalmente buenísisma persona;
aunque no su padre, mucho menos su abuelo y su bisabuelo un diablo.
…añado que el amigo íntimo de Josep Xifré Hamel, Francisco Montoliú y de Togores (nieto), también fue una excelsa persona; todo lo contrario de su padre, abuelo y bisabuelo.
No puedo identificarme como «sobreviviente del VIH» porque no estoy sobreviviendo. He conquistado la batalla del VIH con alternativas naturales. He derribado los muros del estigma, he luchado contra la discriminación, he superado los rechazos y las críticas. Han sido 12 años de Victoria, bajo la supervisión del Doctor Muna Remedies. Si puedo encontrar cura, consuelo y curación con los productos herbales naturales del Doctor Muna, cualquier persona con enfermedades crónicas o infecciones virales también podrá curarse. marvelspelltemple@gmail.com merece difusión para el público en general, Whatsapp +2347035449257
soy heredera de ellos no conocí su historia estoy buscando documentación soy de la familia que dejó en cuba