Montse lleva una tienda de verduras. Un negocio familiar que ha mantenido durante décadas. Manuel tiene una ferretería, que abrió pocos años antes del Covid-19. Utilizó los ahorros que le quedaban para autoocuparse ante las dificultades de encontrar trabajo. Nerea abrió un restaurante en el barrio de su infancia. Capitanear un negocio propio era el sueño de su vida.
Aunque con trasfondos diferentes, se enfrentan al mismo problema: a pesar de las restricciones horarias y de aforo, deben asumir alquileres descompensados con sus ingresos. Estas historias muestran la irracionalidad de la economía actual. Aquellos que comienzan negocios productivos se enfrentan a un mar de obligaciones, mientras que aquellos que especulan con un trozo de ciudad gozan de todos los privilegios imaginables.
Desde Ekonomikon hemos impartido talleres de alquiler con varios Ateneus Cooperatius de Catalunya, para formar al pequeño comerciante en la defensa de sus derechos. Las dudas son siempre los mismos: ¿cómo eliminar cláusulas abusivas? ¿Cómo determinar si es el propietario o el inquilino el responsable de las reparaciones? ¿Puedo negarme a pagar el IBI o la tasa de basuras? Pero sin duda, la respuesta más urgente es como rebajar el alquiler.
Y que no se malinterprete esta cuestión. En todas nuestras formaciones los asistentes han mostrado aceptación de las restricciones en nombre de la salud pública. Lo que no comprenden es que sea tan costoso renegociar un alquiler en una situación de confinamiento. Tengamos en cuenta los datos de Barcelona Comerç: hasta el 7,52% de los comercios han cerrado en la ciudad condal. Lo que supone más de 400 negocios cerrados y 1.000 personas en paro. Hay herramientas para hacer frente al problema del alquiler. Por ejemplo, el Decreto 34/2020 de la Generalitat de Catalunya.
Este decreto permite iniciar una negociación de 30 días durante los cuales el propietario no puede enviar ninguna factura desde que recibe una petición de rebaja por burofax. Y de no llegar a un acuerdo, tras el periodo de negociación se aplica una reducción del 50% proporcional al espacio inutilizado por razón de aforo y/o horarios. Con este decreto en mano, entidades asesoradas por Ekonomikon han conseguido rebajas del 35% y del 50%.
Aunque este decreto funciona mínimamente, hay mucho más. Medidas más resolutivas que puedan aplicarse en todo el estado. A corto plazo, debería primar la lógica que la rebaja de alquiler debe ser plenamente correlativa a la inutilización del local. Es decir, que si no puedes ni abrir tu negocio, no deberías estar obligado a pagar nada del local. No una rebaja de la mitad, sino una suspensión total mientras duren las restricciones. Es lo que la buena fe dicta.
Y a largo plazo, hay que plantear marcos legislativos que regulen los precios de los alquileres también en materia de locales. Actualmente los movimientos de vivienda están presionando para aplicar la regulación del alquiler en viviendas, entre otras medidas. Estos movimientos pueden servir de inspiración para unir a los comerciantes. Solo si nos organizamos, podremos reequilibrar los derechos y obligaciones que ahora mismo están completamente descompensados. Un alquiler justo para un comercio de proximidad.

