El balance de la gestión de un gobierno es siempre difícil de realizar con rigor. Si se compara el primer año de Joe Biden en la Casa Blanca con el último de Donald Trump se alegará que el presidente Demócrata no ha tenido aún tiempo suficiente para llevar a cabo todos sus planes. Los críticos y el partido Republicano replicarán con el argumento de que los Demócratas tienen una mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, circunstancia que no se daba con su predecesor Republicano pues los Demócratas tenían el control de la Cámara de Representantes. También es cierto que las primeras vacunas contra Covid-19 (las de Pfizer y Moderna) fueron autorizadas en diciembre de 2020, unas semanas antes de la toma de posesión de Biden. Los partidarios de Trump y los Republicanos en general repetían siempre que los indicadores macroeconómicos eran muy buenos hasta la irrupción de la pandemia en marzo de 2020. La profunda recesión causada por las primeras olas de Covid-19 y la recuperación paulatina en 2021 son hechos singulares sin comparación con períodos similares. Además, la situación económica de un país nunca es mérito o culpa exclusiva del gobierno en ejercicio, aunque las medidas que tome tengan un impacto notable.
La expansión del PIB durante 2021 se ha consolidado y registrado una magnitud considerable. Pendientes de la cifra oficial definitiva, el incremento del PIB de EE.UU. en 2021 fue de aproximadamente el 5,6%, mientras que el de la UE fue del 5% y el de Japón del 1,8%. La situación del mercado de trabajo en EE.UU. es muy buena. El paro ha continuado disminuyendo durante todo el año. En diciembre de 2021 se redujo hasta el 3,9%, sumando la economía 199.000 nuevos puestos de trabajo. El número de personas en paro es de 6,3 millones, algo por encima de los 5,7 millones previos a la pandemia. Durante el pasado año el paro bajó en 4,5 millones de personas. La cifra de parados de larga duración se redujo a la mitad, de 4 a 2 millones. La tasa de participación laboral (población ocupada o que busca trabajo sobre el total de población en edad de trabajar) se ha mantenido estable en 61,9%, sólo 1,,5 puntos por debajo del nivel de marzo de 2020. Sí existen 5,7 millones de personas que han dejado de buscar trabajo y, por tanto, no se compatibilizan como parados, una magnitud que también decreció durante 2021 (en 1 ,6 millones) pero es aún superior en 717.000 en la situación anterior a Covid-19.
Al menos la mitad de los estadounidenses posee acciones, sea directamente o mediante fondos de inversión o de pensiones. Los índices de la Bolsa de EE.UU. han seguido alcanzando recuerdos durante el primer año de presidencia de Joe Biden. El S&P se sitúa en 4.461 puntos, un alza del 15,6% frente a los 3.857 de hace un año. El Dow Jones ha aumentado un 11% en el último año, de 31.198 puntos a 34.701. El índice tecnológico Nasdaq ha subido un 8,1% desde enero de 2021.
Con estos espectaculares datos macroeconómicos, ¿cómo se explica que en las encuestas sigue bajando la popularidad de Joe Biden de forma imparable desde julio? En el último sondeo de la NBC sólo un 43% de los estadounidenses aprueba su labor, y más de un 60% rechaza su gestión de la economía. En la última encuesta de Quinnipiac la cifra desciende al 33%. En la de Associated Press-NORC un 43% del electorado aprueba la gestión de Biden, y un 56% la censura. Más preocupante es que un 70% (y aun un 48% de los Demócratas) no quiere que Biden se presente a la reelección en el 2024.
Parte de la explicación radica en la gestión del Covid-19. La Casa Blanca declaró victoria apresuradamente en julio. En noviembre de 2021 se superó las defunciones por Covid-19 (386.000) que se registraron en todo el año 2020 (385.000). Y tristemente con 860.000 muertos EE.UU. lidera el mundo. Al mismo tiempo, una parte del electorado está cansado y resiente las numerosas restricciones y regulaciones. Afectan a su capacidad de trabajar, perjudican especialmente a los pequeños y medianos comercios y empresas y los padres deben adaptarse a menudo a cambios y reglas sobre la escolarización de sus hijos.
Las buenas variables macroeconómicas las entienden los especialistas. Los estadounidenses lo que notan es la subida de la inflación hasta el 7% a nivel interanual en el mes de diciembre, el mayor incremento en cuarenta años. Un galón (3,7 litros) de gasolina cuesta un dólar más que hace un año, situándose en el nivel más alto desde 2014. Evidentemente, los precios más altos de energía también afectan al consumo de los aparatos de aire acondicionado y de la calefacción, así como la fabricación de muchos productos. Un estudio de la prestigiosa Wharton School de la universidad de Pennsylvania muestra que una familia media en EE.UU. tuvo que gastar 3.500 dólares más en 2021 debido a la inflación. La inflación no es toda ni tan sólo atribuible al gobierno Demócrata. También se disparó en la UE, donde alcanzó un 5,3%, y en la eurozona (5%). Pero en la UE y la eurozona no se insiste en seguir aprobando paquetes de estímulo de billones de dólares. Entre 2020 y 2021, EEUU ha adoptado paquetes de estímulo por valor de 6 billones de dólares. Sin un correspondiente ascenso de la producción de bienes, más dinero en circulación provoca subidas de precios. Era inevitable un repunte de la inflación con la vuelta a la actividad económica. Pero la Casa Blanca debería haber previsto los embotellamientos en las cadenas de producción y distribución y la falta de personal cualificado en muchos sectores. Aunque el presidente y su equipo han intentado dirigir estos temas recientemente, su prioridad ha seguido siendo la aprobación por parte del Congreso de otro paquete de estímulo de más de un billón de dólares (Build Back Better) y de una nueva ley electoral. Debido a la oposición de dos senadores Demócratas, no se ha podido aprobar ni el Build Back Better ni la ley electoral.
El equipo de Biden reconoce las dificultades y quiere una campaña para cambiar su imagen. Opinan que se ha desgastado demasiado con las interminables negociaciones con el Congreso y que si viaja más por EE.UU. y habla con el electorado podrá vender y explicar mejor sus éxitos, que incluyen las ayudas del American Rescue Plan de marzo y el paquete de reconstrucción de infraestructuras de 1,1 billones de dólares. En el último año 210 millones de ciudadanos han sido vacunados. Pero las encuestas muestran que para muchos votantes lo importante es la inflación, el aumento de la criminalidad, el desbordamiento de la situación en la frontera con México y las regulaciones cambiantes para Covid-19. En una conferencia de prensa el 19 de enero, Biden insistió en que es necesario aprobar el Build Back Better y una ley para mejorar un sistema electoral con imperfecciones, pero que produjo en 2020 la mayor participación electoral (66%) del siglo XXI .

