Barcelona está en medio de una transformación feminista tan profunda y diversa como la propia ciudad. Este 8 de marzo, Día de las Mujeres, es un buen día para mirar atrás y reflexionar sobre todos los cambios que nuestra querida ciudad ha vivido durante los últimos años, y que hacen que hoy, este 8 de marzo de 2022, Barcelona sea más feminista que nunca. Pero el 8M es también un día de mirar al futuro, porque queremos que estos cambios continúen. Queremos que cada día sea 8M, y por muchos años.
La transformación más visible, la más tangible, es seguramente la del urbanismo. El modelo Superilla Barcelona impulsado por el gobierno municipal de Ada Colau ya es visible en todas partes, con menos espacio para los coches y más para la vida. Una transformación urbanística hecha con mirada de género, de la mano de las mujeres de los barrios con las marchas exploratorias, y priorizando usos como el cuidado de las personas.
Las personas que cuidan – mayoritariamente mujeres – son justamente una prioridad de las políticas feministas de Barcelona, con el centro Barcelona Cuida como espacio clave de apoyo y políticas innovadoras como el canguro municipal, que permiten a cientos de mujeres de nuestra ciudad disfrutar de un tiempo libre al que tienen derecho.
Una ciudad feminista también se construye desde la infancia, generando imaginarios de la diversidad que sean positivos. Por eso es clave la apuesta por la educación, con la Red de Escuelas por la Igualdad, y por la cultura, con políticas para promover la presencia de mujeres en la programación cultural de la ciudad para avanzar hacia una cultura feminista. Actuamos sobre los imaginarios y sobre las condiciones materiales de vida de las mujeres. Son muchos los proyectos del Ayuntamiento destinados a reducir la precariedad y la pobreza de las vecinas de la ciudad, como Dones Amunt, que favorece el apoyo mutuo entre mujeres en situación de precariedad, y Barcelona FemTech, un programa de inserción laboral en el mundo de la tecnología. Políticas que están permitiendo mejorar de forma concreta la vida de muchas mujeres de nuestra ciudad.
Por último, la transformación feminista de Barcelona quiere llegar a todas las personas, también a los hombres. Estamos convencidas de que si sólo las mujeres nos comprometemos con el feminismo, estaremos aplaudiendo con una sola mano. Necesitamos implicar a los hombres en esta lucha, promoviendo masculinidades flexibles, respetuosas y más libres. Porque estamos convencidas de que los hombres también tienen mucho que ganar con el feminismo.
Todas estas políticas feministas las estamos haciendo de forma participativa, de la mano del movimiento feminista de la ciudad. La apuesta del Ayuntamiento por el feminismo es clara e inequívoca, los resultados lo muestran. Pero el 8M no es sólo un día para hacer balance de lo logrado, sino también una fecha para mirar al futuro, para imaginarnos la Barcelona feminista que queremos. Y somos conscientes de que esta Barcelona la construimos entre todas, que la participación de las entidades feministas es necesaria para garantizar la continuidad de esta transformación. Este 8M, celebramos que Barcelona es una ciudad feminista y luchadora, que hemos hecho mucho pero haremos mucho más. ¡Viva la lucha feminista!

