Al inicio de la calle de la Cera, al barrio del Arrabal de Barcelona, se puede encontrar desde el 1987 El Lokal, una librería y tienda de discos, ropa y fanzines alternativos, pero sobre todo un espacio para conspirar por la revuelta. Allá dentro, una de las personas que encontraremos es Iñaki Garcia, activista vecinal, uno de los fundadores de El Lokal, y sobre todo un referente en las luchas sociales en la ciudad. Hace cinco años entrevisté a Iñaki para hablar sobre los 30 años de El Lokal, pero ahora, a pesar de que nos habla —porque va todo ligado—, le pregunto sobre cómo se construyen alianzas desde la generosidad, cuando se encienden las revueltas o como gestionar las frustraciones.
Dice Iñaki que hacer un espacio acogedor pasa por cosas tan sencillas como que «si uno entra al Lokal, recibe una sonrisa, y no es el mismo que si recibe una cara de mala hostia». Pero hay que ir más allá de esto, y por ejemplo, confiar en la gente que ha llegado hace poco, a pesar de que lleves muchos años: «Si tú vas a una asamblea con tu idea hasta la muerte, esto no puede funcionar. Tienes que estar dispuesto a que salgan nuevas voces de la discusión, que las puedas aceptar como propias. Es complicado,, pero es sencillo, también. Si no hay esta condición, no tiene sentido una asamblea», remarca.
«Los libertarios tenemos en común que no nos gustan los espacios cerrados y rígidos y las recetas, y pensamos que no funcionen», explica Iñaki. «Aspiramos a la libertad personal y colectiva de cada persona y de cada comunidad, y a la vez a hacernos responsables». En este sentido, dice, «ser libertario es un poco rollo, porque no es solo hacer la crítica y ya está, sino que sabemos que las cosas se tienen que hacer, se tienen que experimentar, y es el ejemplo el que convence la gente si aquello tiene sentido o no».
Es siguiendo este camino, que desde el Lokal han formado y forman parte de alianzas amplias, generosas y diversas, sea contra el servicio militar obligatorio, en apoyo a otras luchas en otras latitudes, en defensa de un jefe nuevo o contra los desahucios. «Nosotros sabemos que para cambiar las cosas tienes que ser mucha gente, y no puedes entender que todo el mundo tiene que pensar cómo tú y definirse». No esperan que todo el mundo comparta su visión del mundo, pero según Iñaki «con los espacios y las personas que tienen otras formas de ver, a veces nos entendemos, a veces entramos en conflicto, pero sabemos que la única manera de conseguir victorias es sumar, y en espacios en que todo el mundo se sienta más o menos cómodo».
«El movimiento es una victoria siempre», asegura este activista que ha vivido muchas luchas. «La derrota es cuando te sometes a una situación injusta y lo sabes, esto destroza a cualquiera, pero cuando reaccionas, a pesar de que estés muy jodido, esto te hace sentir mejor, y creas comunidad con otros y vas ganando, porque ganar es resistir». «Está claro que nos quieren que nos vuelen suelas, deprimidas, y aisladas, y “ve a lo tuyo y no te compliques la vida”, pero sabemos que o te complicas la vida, o te la destrozan, y en este complicarte hay derrotas y decepciones, pero es donde está la alegría de vivir, y no en la Coca Cola», concluye Iñaki. «La lucha no es solo sacrificio, sino disfrutar de vivir de otro modo y con la gente, y esto es la única manera de supervivencia y de construir mundos nuevos, porque no se trata solo de resistir, sino también de probar que hay otras maneras».
Escúchalo en Spotify | Google Podcasts | Apple Podcasts | iVoox | YouTube

