La semana pasada os engañé un poco por motivos pedagógicos y mecanismos del guion de estos artículos. Vimos la formación del primer tramo de la ronda del Guinardó, hasta su número 31, un inmueble en ángulo configurador tanto de este inicio como del carrer de Praga. Si lo dejamos atrás vemos de inmediato, centralizando la plaça d’Alfons X el Savi y la gloriosa terraza del Can Chen, una fachada muy imponente, pantalla para la continuidad de seis bloques poco estudiados y de los más increíbles de la ciudad condal por su virtud de crear una calle, sin numeración ni habitantes:…
Autor: Jordi Corominas i Julián
Estoy en la ronda del Guinardó con el carrer de Sardenya, el campo del Europa a mi espalda. El número 534 de esta última es un edificio emblemático en esta zona de la ciudad. Mira hacia la plaça Sanllehy y ocupa una posición privilegiada al ejercer de encrucijada entre dos realidades, puerta de Gràcia y mayordomo del Baix Guinardó, hasta entonces huérfanas de tanto cemento. Desde mi posición atisbo la ruta hacia el Guinardó, pero como conozco los sedimentos no puedo prescindir de la idiosincrasia del enclave. Hasta los años cuarenta Can Sampere, además de sus enlaces con la antigua…
Lo último que quedó de Can Sampere fue una pequeña caseta de los payeses, usada hasta los años setenta en el Campo del Nou Sardenya del C.E. Europa como vestuario visitante. Desapareció con la remodelación por completo del terreno de la antigua masía. El club graciense pudo conservar su coliseo, no así el Hispano-Francés, perjudicado y olvidado en toda esta gigantesca operación con trampa, pues pese a su trascendencia edilicia pocos son los paseantes capaces de captar cómo la transformación de la zona implicó la creación de una gigantesca manzana comprendida entre Camèlies, Pau Alsina, Sardenya y Providència, frontera entre…
Un día me saltaré la ley y subiré al passatge de les Camèlies con una escalera para, desde la suya, contemplar el paisaje, ahora urbano al 100%, de belleza poco considerada desde lo convencional. Mientras no transgreda el acceso a ese espacio abandonado, sólo recuperado con las palabras escritas en estas Barcelonas, deberé conformarme con analizar el entorno. El cruce de Camèlies, en su marcha hacia la Font Castellana, y el carrer de Sardenya es más bien extraño por distintos motivos. En la actualidad destaca por un peculiar silencio debido a la intersección de caminos existente en ese punto, desde…
Mientras paseo por el lado mar del carrer de les Camèlies, tras abandonar la encrucijada de la Font Castellana, respiro feliz por la cercanía del Parc de les Aigües, un logro vecinal de la Transición para ocupar el espacio de la antigua Compañía. Mi intención es descender por Praga para alcanzar la plaça de Alfons X el Savi y, a partir de un edificio monumental y sus compañeros de viaje justo al lado, explicar la configuración de la ronda del Guinardó, pero un clic de memoria, una ráfaga del cerebro, me empuja a caminar un poco más para situarme en…
Todos estos paseos tienen su intrahistoria. A lo largo de mi vida siempre he ido con una cámara de fotos encima. Con el estallido de la pandemia reforcé más esta relación y desde entonces, a partir mis indagaciones, el archivo ha aumentado en más de cincuenta mil imágenes, quizá únicas al plasmar la ciudad en este tiempo extraño. No iremos por esa senda. Cuando termino un artículo busco las instantáneas justas para ilustrarlo, y como debo ordenar las carpetas por calles, una tarea más bien hercúlea, en muchas ocasiones paso más horas buscándolas que escribiendo los textos. Otra consecuencia de…
La semana pasada entramos en el Baix Guinardó a través del passatge de (Josep) Costa. Este apellido abunda en esta zona de Barcelona, y ello, como es comprensible, me llevó a realizar las preceptivas averiguaciones, sorprendiéndome por los resultados. Inicio mi paseo de hoy en la calle de la torre Vélez, una risa de pequeños, pues uno de mis vecinos, algo mayor, siempre lo asociaba con José Vélez, o más bien su doble escenificado por Alfonso Arús, la risa engolada y esa frase histérica de que mala suerte la mía. Eso era en la niñez. En la actualidad situar la…
Algún día volveremos a l’avinguda Gaudí por una deuda con el lector y la ciudad, prostituida al merchandising del arquitecto, tanto como para olvidar escribir la Historia de ese enlace entre la Sagrada Familia y Sant Pau, hospital de orientación distinta al resto de la cuadrícula del Eixample, según la leyenda, no seré yo quien la desmienta porque en ellas siempre hay algo de verdad, por la rabia de Domènech i Montaner contra su compañero de profesión. En esta escritura de las Barcelonas reconozco mi apego a lo pequeño, tanto por interés como por alimentar mis jornadas. En muchas ocasiones…
Me gusta empezar cada artículo de las Barcelonas con una pequeña reflexión sobre el arte de pasear. En esta ocasión casi sobran las palabras porque el resto de la serie explica algo fundamental: el punto clave conduce a los demás, y si así es debemos atribuir toda la culpa a una pasión progresiva con la virtud de interiorizar en la mente los espacios. Cada uno de los descritos en estas páginas me pertenece hasta entregarlo al lector, desde la belleza de indagar para depositar un legado colectivo. Todas estas semanas orbitamos en torno al passatge de Canadell, en la manzana…
Cuando uno investiga nunca debe dar nada por supuesto, menos aún si el asunto se refiere a ciertas fechas canónicas. La avinguda Gaudí vive víctima de su nombre y el simbolismo de unir el gran templo del arquitecto por excelencia del Modernismo y el Hospital de Sant Pau, de su antípoda en la profesión: Lluís Domènech i Montaner. Hay pocos estudios sobre su formación, edificios y sociologías del entorno, tan pocos como para errar de continuo en la fecha, situando su apertura en 1927, cuando acaeció el lunes 31 de mayo de 1926 a las once y media de la…
