Autor: Jordi Corominas i Julián

Jordi Corominas i Julián

Ciudadano europeo y escritor. Mi último libro es «La ciudad violenta».

La libertad de hallarnos en la frontera comporta el riesgo de perdernos. Duero con Petrarca nos abre vistas a todos los puntos cardinales, cada uno alternativa para avanzar. El problema y el don son la duda. Esta mañana he cumplido el ritual de revisitar por sempiterna vez el lugar de estudio. Como en un futuro no muy lejano quiero adentrarme en el barrio del empresario Sanahuja, en las estribaciones del Turó de la Peira, he optado por un recorrido distinto para acercarme a la encrucijada de barrios adonde volveremos tarde o temprano. De este modo, he bajado por Peris Mencheta,…

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Los espacios pueden leerse de muchas maneras. Para mí, la calle de Sant Rafael está repleta de estímulos y leyendas. Su recorrido actual va de Robadors a la Rambla del Raval. En la esquina con esta última figura una placa desde los primeros años ochenta. Es de cerámica y, por lo que se ve, fue vandalizada en más de una ocasión por las juventudes de la extinta –o no tanto– CiU, airadas contra el recuerdo del gran anarquista Salvador Seguí, asesinado en ese punto el 10 de marzo de 1923, durante los últimos coletazos del Pistolerismo. «Lo del Noi del…

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Durante estas últimas semanas hemos leído mucho y avanzado pocos metros en estas páginas a causa del intento de agotar el espacio de la plaza sin nombre comprendida entre Pitágoras, Cartellà, Petrarca y Duero. Esta frontera entre Vilapicina y Horta ha sufrido algunas alteraciones forzadísimas en su morfología. En este sentido la palma se la llevaría la impostura de Petrarca, lanzado desde passeig de Maragall para morir en Fabra i Puig y asesino del viejo Folch, trazado para no colisionar con la potencia en descenso desde las montañas. El torrent d’en Carabassa, lo hemos argumentado en más de una ocasión,…

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A veces, casi sin querer, llegas a un punto del paseo y termina por obsesionarte, hasta proporcionar el deseo de agotarlo. Por suerte, es algo que me ocurre con relativa frecuencia, aun así, el espacio del parque sin nombre entre Petrarca, Pitágoras, Duero y Cartellà ha hecho méritos para permanecer en mi memoria investigadora. Cada uno de sus dos segmentos tiene a su vez múltiples divisiones y posibilidades interpretativas. En esta ocasión nos centraremos en su tramo superior, antaño repleto de industrias de curtidos, cuya desaparición entroncó con dos fenómenos casi contemporáneos: el proceso de deslocalización/desindustrialización de los años 80…

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No tenía pensado hablar este mes del patrimonio de los márgenes, invisible como lo era el tercer mundo del primero según Pier Paolo Pasolini, quien así trazaba una línea muy válida para entendernos, la de un centro valioso y una periferia cegada a los ojos ajenos y por lo tanto casi inexistente, salvo para la moralina y la estadística. En esta tesitura conviene remarcar otro aspecto. Escribo de memoria, pero creo recordar cómo no hace tanto se aprobó una ley según la cual no se puede derribar un edificio sin antes determinar si tiene valor patrimonial. Esto sobre el papel…

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Una gran belleza de todos estos años de paseo por Barcelona y Europa consiste en adquirir habilidades secretas, inútiles para la mayoría, fundamentales para mi trabajo. Una de ellas radica en intentar ver lo invisible porque en la cabeza, el paso del tiempo es oro, tengo memorizados mapas del pasado para caminar mejor por el presente. De esto va un poco toda esta pequeña serie de estas últimas semanas, centrada en el parque sin nombre comprendido entre Pitágoras, Duero, Cartellà y Petrarca. Esta última es la neófita del cuarteto y venció en la batalla a Folch, ahora mismo existente y…

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Esta historia es la de un súper poder accidental. Durante una hora fui un falso turista en mi ciudad. La causa de todo fue un error que suele ser un acierto durante mi viaje a Atenas. Todo buen viajante que ame caminar debe ir con zapatos cómodos. Los míos lo eran, y mucho, pero estaban gastadísimos y la primera noche, tras volver al apartamento de Monastiraki, comprobé cómo tenía un calcetín reventado en su base. Mis compañeras de tantas pisadas por tantos asfaltos europeos debían pasar a mejor vida. Aun así aguantaron la visita a la Acrópolis y una mañana…

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A lo largo de toda esta serie sobre Vilapicina hemos adoptado como vías centrales Fabra i Puig, el carrer de Vilapicina como camino antiguo hacia Horta y Cartellà, la vieja riera. Una vez navegamos junto a la misma es inevitable pensar que he mencionado poco el passeig Maragall, si se quiera la clausura espacial de toda esta zona de estudio. Lo sacó a colación porque la semana pasada empecé a diseccionar el parque sin nombre que va de la riera d’Horta a Duero y de Pitágoras a Petrarca. Esta última suplantó en el nomenclátor, liquidándolo, al carrer de Folch, cuyo…

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Esta semana, tras escribir las pasadas Barcelonas, me sucedió algo no tan curioso. Para proseguir con esta investigación decidí aprovechar la primera tarde del cambio de hora y pasear por la zona, pues sin ir más lejos el carrer de Pitágoras no puede entenderse sólo desde su fachada actual, tampoco como si fuera un hecho aislado. La clave de todo este entuerto se esbozó en la introducción, matemática sólo hasta cierto punto, de Pitágoras, donde parte del protagonismo recayó en el número 5, residencia de los Oliva Serra, capitostes de una familia de contratistas cuya oferta interestelar era la baldosa…

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Si os soy sincero el carrer de Pitágoras no me fascina en exceso, pero al pasearlo en múltiples ocasiones soy bien consciente de varias de sus virtudes y defectos. El principal, tanto en lo bueno como en lo malo, es ser una especie de pequeña tierra de nadie antes de muchas explosiones entre aguas y fronteras, pues basta mirar su ubicación en el mapa para descubrir cómo es el penúltimo escalón antes de muchos todos. Hoy en día es una calle más bien anodina. Perdóname oh Pitágoras por no dejarte bien hasta este momento, como si sólo tuviera cosas en…

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