La PAICAM (Plataforma de afectados del Instituto Catalán de Evaluaciones Médicas) cumple tres años trabajando contra «las altas injustificadas y el maltrato de las personas enfermas» que practica el ICAM (Instituto Catalán de Evaluaciones Médicas) y el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social). Y lo han hecho a las puertas del mismo ICAM explicando su vivencia: «desde el caso de la Nati, quien fue el detonante para empezar a poner en marcha la plataforma de afectadas por el ICAM, y hasta hoy, en que la compañera Montserrat García, tiene cita, sin saber si ella, también deberá acabar mendigando justicia ante un juez (si es que puede pagárselo), y pasando por tantas y tantas enfermas que tienen relatos aterradores, constatamos que cada día que pasa, enfermas que son citadas en este edificio, salen mucho peor de lo que han entrado».
Estas palabras, dichas por una de las miembros de la PAICAM, Marta Serrés, se han acompañado de las del diputado de la CUP Crida Constituent, Vidal Aragonés que ha apoyado la lucha de la Plataforma. «Si alguien interpreta que las enfermedades se deben responder con represión por parte de los Mossos o con altas médicas es que no entiende nada», señaló Aragonés quien también ha añadido que lo que hay que hacer «es situar las causas de las enfermedades e ir a erradicarlas» y «no perseguir enfermos y enfermas, sino perseguir a las enfermedades».
¿El por qué? Marta Serrés en nombre de la PAICAM ha dado a conocer un documento no público llamado «Pauta operativa de actuaciones conjuntas entre la Policía de la Generalitat – Mossos y el ICAM». Un documento donde, para Serrés, se trata a las personas enfermas «de posibles delincuentes comunes» al tiempo que «sólo hace referencia a la posible necesidad de protección policial a los profesionales del ICAM, cuando las enfermas llevamos años denunciando que desde el ICAM estamos sufriendo violencia institucional cada día que pasa».
El origen de la PAICAM lo encontramos en el caso de Natividad López, conocida como Nati, a quien el ICAM dio el alta médica después de 18 meses de baja por haber sufrido un infarto agudo y posterior Ictus. El argumento fue que sus dolencias eran «susceptibles de experimentar mejoras». Ante ello, en octubre de 2015 Nati inició una acampada ante la sede central del ICAM en la Avenida de Vallcarca de Barcelona. Paralelamente se inició una campaña mediática sobre las actuaciones del ICAM, órgano competente para realizar los dictámenes médicos donde se determina si una persona sigue de baja por la entidad de las lesiones o patologías que padece o si bien debe reincorporarse -se de forma inmediata a su puesto de trabajo.

Con Nati y el mes que duró su acampada nació la PAICAM que, desde entonces, «denuncia insistentemente la situación de vulnerabilidad y exclusión que el ICAM provoca en numerosos trabajadores imponiendo altas médicas injustificadas que los llevan a volver al entorno laboral a pesar de que su estado físico no les permite desarrollar las tareas». Ahora, además, desde el pasado mes de junio tienen una nueva herramienta: el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) desestimó el recurso que había interpuesto el INSS ante la sentencia del Juzgado Social 17 y Barcelona quien establecía que el estado físico de la joven obligaba al INSS a abonarle una prestación económica en reconocimiento a la situación de incapacidad laboral en grado de total que derivaba de sus lesiones y patologías. Así, hasta dos veces se ha ratificado la incapacidad total reconocida a Natividad López.
«¿Qué culpa tienen los enfermos que la ciencia no haya encontrado la diagnosis objetiva?»
Entre las diferentes barreras que se encuentran los enfermos y que Marta Serrés ha querido destacar a las puertas del ICAM existe una dificultad añadida para aquellos enfermos no reconocidos como tales por el ICAM y el INSS. Serrés explicó que «desde el ICAM se justifican diciendo que ‘el dolor es difícil de medir dada su naturaleza subjetiva y por su carácter multidimensional» pero ha querido preguntar que «¿qué culpa tienen los pacientes con enfermedades englobadas en los síndromes de sensibilidad central como la fibromialgia o la fatiga crónica que la ciencia no haya encontrado la diagnosis objetiva?». En base a esta premisa, Serrés ha definido la PAICAM como una «Plataforma de Afectadas por un sistema perverso que envía a las enfermas a un médico, donde el objetivo no es curar, sino fiscalizar».
La rueda de prensa se había convocado también para explicar novedades al respecto del trabajo de los últimos meses: el 9 de enero la PAICAM se reunió con Laura Pelay, Secretaria General de Salud, y Maria Sardà, Directora general del Departamento de Salud y de la Dirección General de Ordenación y Regulación Sanitaria. El 17 de enero se reunieron con todos los partidos con representación parlamentaria con la excepción del PSC y el PP, que no asistieron al encuentro. El día 23 de enero, la PAICAM recibió una carta de Maria Sardà donde, al entender de la Plataforma, Sardà «negaba que las cosas van mal» y más «después de que durante la reunión la señora Pelay reconociera que esta institución no funcionaba tan bien como fuera deseable».
La PAICAM ha realizado una declaración de intenciones clara con sus tres años de vida: seguir denunciando los casos de personas enfermas «que no han sido bien atendidas o se les ha dado el alta de manera injustificada» e insistir en las reuniones para aportar los datos que demuestran sus quejas y pedir transparencia de la gestión del departamento en cuanto a la labor inspectora. Esto lo hacen porque afirman que en el ICAM se «siguen criterios económicos en detrimento de criterios médicos». A partir del análisis del BOE A-2018-1656, la PAICAM afirma que allí están todas las cifras que revierte el INSS en el ICAM y que, de este modo, queda evidenciado que «a más altas médicas, más dinero que entra en el ICAM «.
Además, siguiendo en la misma línea, Marta Serrés ha querido mostrar algunos datos que, al entender de la PAICAM, hacen ver este criterio economicista del ICAM. Comparando datos, la duración media de los procesos con alta médica estaban a noviembre de 2017 a nivel estatal en 39.7 días, en Andalucía en 45,94 días, en Asturias en 57.74 días, en Galicia en 64.37 días, en Madrid en 33.97 y finalmente, 10 puntos por debajo de la media del estado, en Catalunya la media está en 29.39 días.

