Gel hidroalcohólico y toma de temperatura. Todo correcto. Así que fuera chaquetas y gorros (la mascarilla se queda siempre sobre el rostro) y a jugar. Carlos y Noemí son dos hermanos de cinco y cuatro años, respectivamente, que se abalanzan sobre los juguetes dispuestos en la sala. Ella pinta, mientras él construye una figura con plastilina y piezas de madera al que llama “capitán banana”. Leisy, su madre, les saluda desde el marco de la puerta y se aleja, dejando a sus dos criaturas acompañadas de otros niños y niñas con los que compartirán la tarde, bajo la atenta mirada y compañía de dos educadoras.

Así son las llegadas al proyecto Concilia, una iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona, enmarcado en el Pla de Barris, que ofrece servicios de canguro gratuitos los siete días de la semana. El programa comenzó a principios de octubre y se encuentra en su fase piloto, durante la cual puede acoger a 8 criaturas por hora y centro en los barrios de Verneda y la Pau, El Besòs y el Maresme, Trinitat Vella, Raval, La Marina y Zona Nord. La previsión del Ayuntamiento es que, hasta febrero, participen entre 1.200 y 1.500 niños y niñas de entre 4 y 12 años.
De lunes a viernes, tras la jornada escolar, y los fines de semana durante todo el día, estos espacios reciben a niños y niñas mientras sus padres, madres o tutores trabajan, estudian, hacen recados, o “simplemente se toman unas horas para estar tranquilas, hacer amistades, salir a pasear… Consideramos que el bienestar emocional es necesario para seguir adelante en el desarrollo de las labores profesionales, reproductivas y personales”, asegura Maria Viñolo, una de las coordinadoras del proyecto Concilia. Así, en estas salas, la conciliación va más allá de la necesidad de compaginar cuidados y vida laboral. Y para eso, la gratuidad del servicio es esencial.

Para garantizar una buena organización de las ratios, se debe avisar con 48 horas de antelación, aunque se reserva un 10% del aforo a casos de emergencia, que pueden avisar con media hora de margen. El perfil de familia que acude al programa suele ser monomarental, “sin demasiada red social, que ve su tiempo ahogado en el trabajo de cuidados”, apunta Viñolo. Este es, más o menos, el caso de Leisy Lugo, madre de Noemí y Carlos. Llegaron a Barcelona desde Venezuela hace a penas un año, y desde entonces reside en el barrio de la Verneda junto a sus dos hijos y su marido, que “trabaja muchas horas y no se puede hacer cargo de los pequeños: ¡hay días que llega de madrugada!”, explica Leisy.
Ella era abogada, pero desde que está en Barcelona no trabaja. Si más no, en un empleo remunerado, puesto que “es madre y eso da muchísimo trabajo”, recuerda Viñolo. Ahora está buscando trabajo y formación, “para adaptarme a este país y poder tener un buen trabajo”, explica Leisy. Es por ello que recurre al programa Concilia dos veces por semana, porque “buscar un empleo y cuidar de dos niños a la vez no es fácil”, y menos cuando se cuenta con poca red familiar y social en un barrio que acaba de acogerles.

Ocio de calidad
“En los pocos días que han venido, ya han desarrollado habilidades nuevas”, explica Leisy sobre sus hijos, que hace poco regresaron a casa siendo “maestros del hula hoop”. Las tardes en Concilia se resuelven entre bloques para apliar, lecturas, plastilina, lápices de color…pero hay toda una propuesta educativa tras ellos. “Planteamos un ocio de calidad que trabaja la interculturalidad, la coeducación, el respeto por el medio ambiente, la participación…”, dice Maria Viñolo, quien añade que el equipo educador “realiza un gran trabajo para programar a la vez que dejan libertad para decidir en el tiempo libre”.
Escuchar a los niños y niñas es clave en estos espacios: ellos marcan el ritmo y deciden las actividades y el lugar. Y es que se prioriza mucho el juego en el espacio público -no solo por las medidas de prevención por la Covid- sino porque se promueve que las criaturas establezcan vínculos con el barrio. Y es el barrio uno de los ejes centrales del programa Concilia, ya que es un actor que ayuda a establecer redes que mejoran la crianza y el bienestar de las familias y criaturas. Por eso “también consideramos vecinas del barrio a las personas que trabajan aquí, no sólo las que residen”, apunta Viñolo, quien añade que no se pide el padrón para poder acceder al servicio.
Así, después de una o dos horas de ocio con vecinos del barrio, Noemí y Carlos se vuelven a enfundar sus chaquetas y gorros, mientras su madre les espera en la puerta, y regresan a casa. Leisy ha podido socializar sus tareas de cuidados mientras sus hijos quizás se han vuelto todavía más expertos en el hula hoop.



1 comentari
No puedo identificarme como «sobreviviente del VIH» porque no estoy sobreviviendo. He conquistado la batalla del VIH con alternativas naturales. He derribado los muros del estigma, he luchado contra la discriminación, he superado los rechazos y las críticas. Han sido 12 años de Victoria, bajo la supervisión del Doctor Muna Remedies. Si puedo encontrar cura, consuelo y curación con los productos herbales naturales del Doctor Muna, cualquier persona con enfermedades crónicas o infecciones virales también podrá curarse. marvelspelltemple@gmail.com merece difusión para el público en general, Whatsapp +2347035449257