Camil Ros, secretario general de UGT de Catalunya, anunciaba a principios de año la celebración del 16º Congreso de la UGT de Catalunya que se iba a celebrar durante el mes de septiembre en La Farga de L’Hospitalet de Llobregat. Los acontecimientos que vinieron después generados por la Covid-19 obligaron a posponer algunos de los encuentros sectoriales y territoriales y este Congreso se terminó posponiendo hasta el mes de diciembre.
A principios de enero informaban que en el 16º Congreso de la UGT de Catalunya participarían 400 delegados y delegadas, cifra que sigue manteniéndose. Para poder hacerlo con más garantías, UGT ha cambiado el lugar y finalmente se celebrará en el Palau de Congresos de Barcelona que tiene una capacidad de 1600 personas. Así se podrá asegurar una mejor seguridad sanitaria. Lo hará bajo el lema ‘Parem, canvíem, avancem’.
La idea inicial era renovar los órganos de dirección y trabajarán los documentos sindicales para los próximos 4 años. Camil Ros remarcaba entonces la importancia de encontrarse ante un Congreso «en positivo» donde, además de la lucha por la recuperación de los derechos laborales perdidos se generaran debates nuevos como la emergencia climática o la renta garantizada de ciudadanía. La realidad de 2020 ha situado también como objetivo aprender a responder a una nueva situación de emergencia económica. Así, además de renovar ponencias y estatutos adaptándolas a nuevas realidades, Ros ha hecho referencia en rueda de prensa a la necesidad de adaptarse a la nueva realidad «en caso de que las vacunas no acaben de funcionar y de ahí a unos años nos encontremos en una situación igual».
Este trabajo, ha seguido, comenzará en este congreso en Catalunya y culminará con el Congreso estatal en primavera. Y es que el modelo congresual de UGT funciona en cascada: empezando por asambleas territoriales y sectoriales, siguiendo con los de las grandes federaciones y finalmente, antes de ir a los confederales, el de Catalunya.
Un inicio de estabilidad truncada
Camil Ros ha explicado que UGT afrontaba este Congreso desde el inicio de la recuperación de los derechos recortados y robados en la anterior crisis económica. «Algunos los empezábamos a recuperar y en otros casos ganábamos reivindicaciones históricas como el salario mínimo», ha afirmado. Y es que según ha explicado, en 2006 la UGT comenzó a hacer campaña para exigir un salario mínimo de 1000 euros. Celebra entonces como conquista conseguida tras años de reivindicación que se haya llegado a los 900 euros de salario mínimo aunque reconoce que ahora, y es que han pasado 14 años desde que reivindicaban este salario, debería ser más alto y entorno a los 1.200.
Ha querido remarcar además que si ahora incrementaran de 900 a 1000 euros el salario mínimo, «este dinero iría directamente a la economía, irían a pagar alquileres, a pagar comida». Y es que para Ros, incrementar el salario mínimo es una de las mejores maneras de incrementar la economía, ya que quien lo recibiera, «lo invertiría en nuestra sociedad no en emiratos».
Otro de los aspectos que ha querido resaltar es que el Primero de Mayo iba a ser especial dado que, a pesar de no tener la derogación de la reforma laboral completa, se llegaba a esta jornada con una derogación parcial. Ahora, en medio de la pandemia, Ros ha insistido en «la derogación de todas las reformas laborales», ya que «se hace más necesario que nunca para que la salida de la crisis económica no sea la misma que tuvimos en la anterior crisis». Y es que la realidad es que estamos dando respuesta a esta crisis sanitaria «con la sanidad recorte desde el 2010». También ha añadido que es necesario que el Servicio de Ocupación de Catalunya tenga más recursos. En este sentido ha criticado la cantinela del gobierno catalán en torno al hecho de que Madrid no pone dinero: «pues pongámoslo de los recursos propios!»
Nueva identidad
Una novedad que incorpora este Congreso y que ha permitido el tiempo es que los logotipos de UGT pasan a ser de tres colores: verde, lila y rojo.
Como ha explicado su secretario general, «el verde de la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático con una transición justa, necesaria e imprescindible»: «tenemos que garantizar el progreso y los puestos de trabajo y mantener nuestro planeta, que no se vaya contaminando».
Después, el lila quiere significar la igualdad entre hombres y mujeres, pero también entre todas las personas de las diferentes partes del mundo: «que nuestras fronteras den la mano a la gente, que no la expulsamos con leyes de extranjería», ha pedido Ros.
Por último, el rojo de siempre que para ellos significa el rojo de la lucha social, de los derechos sociales y de los derechos democráticos. Y es en este marco que, a pesar de que la crisis de la Covid, quieren reivindicar el papel de los sindicatos como un elemento clave.
Además suman un nuevo logotipo que se trata de la redonda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero que se expresan únicamente a través de los colores elegidos por el sindicato. Según Ros, no vale con hacer una cumbre climática, es necesario que esto se haga en el trabajo diario en la defensa de los puestos de trabajo y con una redistribución de la riqueza.
Un Congreso de continuidad
eneral, como Matías Carnero, presidente de la UGT en Catalunya, se presentan de nuevo a la reelección. Según aseguró Ros, estos días están trabajando para encontrar una candidatura de consenso que refleje la polaridad sectorial y territorial que existe en la organización.

