El grupo Henkell Freixenet justifica la drástica decisión de recurrir a un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en una caída en la producción de la uva exclusiva con la que se elabora el cava, provocada por la sequía que ha azotado la región durante los últimos años. Sin embargo, los sindicatos denuncian que las causas alegadas son coyunturales y no estructurales y, por tanto, no hay razón para la eliminación definitiva de puestos de trabajo.
«Estamos exigiendo la retirada del expediente», afirma Alicia Buil, responsable del sector agroalimentario de la UGT en Catalunya. «Si realmente hay causas productivas, organizativas o económicas, que se plantee un expediente temporal, pero no uno extintivo que destruya empleos para siempre», argumenta.
El grupo empresarial aún no ha detallado qué puestos se verán afectados, solo anunció que implicaría a un 24% de toda la plantilla, lo que equivale a 180 personas, que perderían su empleo. Un golpe económico, emocional y social.
Sequía ¿Causa real?
El argumento de la sequía ha sido esgrimido por Henkell Freixenet en comunicados recientes. Incluso ha señalado que la escasez de materia prima ha obligado a cambiar el enfoque productivo hacia otros tipos de espumosos. Las voces sindicales cuestionan si realmente se han explorado alternativas o planes de contingencia adecuados. «La sequía es cíclica. Llevamos tres años de lluvias escasas. Por lo tanto, han tenido tiempo suficiente para plantear alternativas al negocio», recuerda la portavoz sindical. Comisiones Obreras también comparte estos argumentos.
La crítica también apunta a la aparente falta de voluntad en un grupo que, según los sindicatos, tiene la capacidad financiera y comercial para capear temporalmente la crisis sin recurrir a medidas tan drásticas. «Es un grupo potente que puede diversificar su cartera de productos. No tiene que optar solo por un único producto con un tipo de materia prima. Entonces, consideramos que su argumento es un tema coyuntural y puntual. No puede ser que se destruyan 180 puestos de trabajo por una situación que puede revertirse. Está lloviendo. Las viñas se recuperarán», afirma Alicia Buil.
El compromiso laboral en juego
Freixenet y Segura Viudas han sido históricamente empresas estables desde el punto de vista del empleo. Los sindicatos recuerdan que la empresa nunca había presentado un ERE de extinción y las condiciones laborales siempre fueron buenas. Esta decisión repentina de reducir la plantilla rompe con décadas de paz laboral en una compañía que simboliza la identidad vinícola de Catalunya y que, con la actual decisión, ha generado gran malestar entre sus trabajadores.
Aún sin iniciar formalmente el proceso de negociación, previsto para el martes 13 de mayo, los trabajadores siguen acudiendo a sus puestos y realizan sus labores cotidianas, con la esperanza de que la dirección recapacite. Por ahora, solo se ha celebrado una reunión técnica para la entrega de documentación y la constitución de la mesa negociadora.
Mientras tanto, la ansiedad crece. Nadie sabe si será parte de los anunciados 180 despedidos. Todos se preguntan qué va a pasar con su futuro laboral.
Lo que sigue
El proceso legal que regula los ERE en España marca un plazo de un mes para las negociaciones. Pero, para muchos empleados, el reloj ya empezó a correr hace semanas, desde el primer rumor que alertaba de la posible reestructuración.
Desde los sindicatos se insiste en que la decisión aún se puede rectificar. «El martes, 13 de mayo, se inician las negociaciones. Entonces, ya se irá viendo más la envergadura de la afectación en cada uno de los centros de trabajo. Nosotros nos vamos a mantener en que se debe retirar el expediente. En el caso de que sí haya causas evidentemente coyunturales, o sea, temporales, pues se debe optar por un expediente temporal», reafirma la portavoz de UGT.
El desenlace se irá escribiendo en las próximas semanas. «La empresa se acoge al expediente de regulación porque la ley se lo permite, pero deberá justificar las causas y hacer una valoración, pues el daño que se va a infligir con esos 180 despidos traumáticos no es solo a los trabajadores, sino a una tradición y a la marca, algo que no va a compensar a la empresa», concluye Alicia Buil.

