Autor: Alberto Poza

Huang-jie es la senadora más joven de la actual legislatura y la primera figura política abiertamente no heterosexual de Taiwán. Aunque la BBC la ha incluido en su lista de las 100 mujeres más influyentes de 2024, su aspecto y su actividad diaria distan de ser los esperados en las altas esferas de la política internacional. Me recibe con una taza de té con bayas de goji en su despacho del Yuan Legislativo, en Taipéi, para hablar de dos cuestiones que a la ciudadanía europea le cuesta conjugar, pero que en Taiwán forman un tándem cotidiano: el ejército y los…

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Nos hablábamos con palabras como zhenzhus: redondas, dulzonas y brillantes. Algunas nos las tragábamos enteras, empujadas por la emoción de lo que nos estuviéramos contando pero otras, las que masticábamos con la intención de disfrutarlas más o digerirlas mejor, se nos quedaban pegadas a los dientes toda la tarde. De haberlas escupido, habrían rebotado contra el suelo como pelotas de goma, captando la atención de todos. —¿Vamos al mercado nocturno? —夜市 yesssh. En las semanas previas a la celebración del Año Nuevo Chino el mercado de la calle Dihua se pone a rebosar. Nos divertía aprovechar los apretones de la…

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—Ja podem canviar això? —No t’agrada Pharrel Williams? és molt 可愛 —Chun-yang em respon parlant per sobre de Happy i el soroll de la dutxa. —可愛? La cançó no diu cute, diu happy. —Tanco l’aixeta i allargo la mà per sobre de la mampara. Una Kitty que menja maduixes em mira arrugada des del tovalloler. —Tant li fa —El silenci sobtat el fa sonar enfadat. —Mira —li dic mentre li passo la tovallola assenyalant-li la Kitty— això és cuqui, però no happy. —Mira, això et posa happy i ho saps —Imita el meu accent mentre s’enrosca la tovallola, com un…

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—¿Podemos cambiar esto ya? —¿No te gusta Pharrel Williams? es muy 可愛 —Chun-yang me responde hablando por encima de Happy y el ruido de la ducha. —¿可愛? La canción no dice cute, dice happy. —Cierro el grifo y alargo la mano por encima de la mampara. Una Kitty comiendo fresas me mira arrugada desde el toallero. —Es lo mismo —El silencio repentino le hace sonar enfadado. —Mira —le digo mientras le paso la toalla señalándole a la Kitty— esto es cuqui, pero no happy. —Mira, esto te pone happy y lo sabes —Imita mi acento mientras se enrosca la toalla,…

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Mientras abríamos el vino, intentamos romper el hielo hablando de lugares comunes. −¿Cómo saliste del armario?− Él estaba mucho más interesado en sorprenderme pronunciando el francés de la etiqueta que en responderme. –Château rouge. It means 红古堡− me dice asintiendo con la cabeza mientras abre la botella a rosca. −Yo conocí a un chico al empezar la universidad, ¿tú?− Insisto con una frase, rápido y eficiente, mientras lanzo la mano a la copa. −No me acuerdo. −¿Cómo no vas a acordarte?−  Me sirve más vino y sube la vista al techo. Estoy seguro de que el shatou rojo se vende…

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«Los aeropuertos son lugares de encuentro» dice el cartelón sobre el control de seguridad, ¿de encuentro de qué? Nada más aterrizar, Grindr me avisa de que en Dubái las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo son ilegales. Avanzo por el arco de seguridad con las manos en alto como me indican los trabajadores, que sonríen al descubrir que llevo más titanio colgando del que pueden ver mientras voy vestido. No creo que sea el primero en pasar con piercings, pero seguro que les entretiene cada vez que ocurre. Dejo atrás la zona de seguridad y me siento a esperar…

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Si vives en una región con actividad sísmica lo sabes. Recuerdas terremotos, tu casa oscila de tanto en tanto, y a tu alrededor se edifica en previsión. Como metáfora, el terremoto incorpora el pasado, el presente y el futuro. Los taiwaneses saben que hay terremotos, recuerdan que los hubo, y asumen que los habrá. Lo asumen con tanta convicción que en lo alto del rascacielos Taipéi 101 hay un amortiguador de masa de 680 toneladas. Una pelota dorada que, según dicen, garantiza que el icónico edificio soportará cualquier temblor durante al menos 2.500 años. Tremenda soberbia. 400 metros más abajo cualquier…

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¿Qué es fuego, qué es quemar? –se pregunta Ariel en la versión en acción real de La Sirenita que se ha estrenado este año. Y Twitter arde indignado; Ariel es negra. Las respuestas mejor intencionadas recomiendan a esos adultos conmocionados por la inexactitud −¿biológica?, ¿histórica?− de esta última versión de La Sirenita que lean las miles de páginas publicadas con lecturas feministas, queer y trans de la película. Pero nadie va a leer nada, ni falta que hace. Haber construido la raza y la sexualidad en términos identitarios es uno de los grandes éxitos de la industria del entretenimiento. El…

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Escribo desde la delgada línea que separa el despecho personal del académico, one more time. Como gay que acaba de rechazar involucrarse en un modelo de relación poliamoroso he sido despojado de todo mi halo de progresía, y my loneliness is killing me, para qué engañarnos. Ahora mis compañerxs queer me miran con recelo, me he convertido en un conformista, mi deseo sostiene la norma, soy la franja negra en la bandera arcoíris: “más de lo mismo.” A su modo de ver, una estafadora totalmente, pero how was I supposed to know? ¿Desde cuándo la teoría queer identifica unívocamente lo…

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Según Foucault, este dispositivo de saber-poder protege a la sociedad de tres figuras arquetípicas criminales: de los monstruos humanos, que son aquellos individuos que por su naturaleza acarrean trastornos para el sistema jurídico como los hermafroditas; de los incorregibles, que son aquellos que escapan a la normatividad médica y legal como los nerviosos, los desequilibrados y los sordos; y por último, del onanista: el masturbador infantil que amenaza la organización sexual de la familia heterosexual mojigata. Tres figuras criminales que para Foucault ayudaron a transformar el discurso legal en un discurso cientificista que ya no apelará al derecho, sino a…

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