En los últimos días han surgido propuestas que podríamos denominar de la Tercera Catalunya. Las dos últimas: Pròleg, impulsada por Amat, Botella, Subirats et al., y Política&Prosa, promovida por un grupo de periodistas catalanes.
Autor: Andreu Claret
Soy algo más optimista hoy que hace unos días, y espero serlo menos que cuando Sánchez y Batet empiecen a mostrar sus cartas. Porque su gobierno es mucho más que un gobierno del PSOE. Es una oportunidad. Para salir del hoyo en el que España había caído y para afrontar la Gran Cuestión: Catalunya
La moción de censura ha sido un no a Rajoy más que un sí a Sánchez (Tardà). Un pasar página sabiendo que la siguiente está por escribir. Ante semejante incertidumbre, se impone la prudencia. Hay razones para la esperanza, desde luego.
A quienes sostienen que no existe división de poderes, les recomiendo que lean la sentencia del caso Gürtel. Ejemplar, en condenas y argumentos.
Interesante mensaje del fin de semana: nos toca escoger en qué mundo queremos vivir. En el que nos proponen Torra o Ciudadanos o aquel que irrumpió, aunque sólo fuera durante unas pocas horas, en Windsor.
La analogía viene al caso porqué la justicia belga ha rechazado la extradición solicitada por Llarena. El más chico ha vuelto a ganar una batalla
Lo relevante en el candidato a la presidencia de la Generalitat son los conceptos, no tanto su viabilidad. De ahí su falta de sensibilidad ante quienes se sienten expulsados a las tinieblas
Puigdemont és capaç de posar en un compromís a un estat, de pertorbar les estancades aigües europees, de tenir als del seu propi partit paralitzats, amb l’amenaça de fer-los llençar-los als lleons i als adversaris desconcertats. Però tanta seguretat i tanta idolatria el poden encegar i impedir que estigui atent als moviments adversos que es produiran dins de l’univers paral·lel que ha creat
Puigdemont es capaz de poner en un brete a un estado, de perturbar las estancadas aguas europeas, de tener a los de su propio partido paralizados, con la amenaza de echarlos a los leones y a los adversarios desconcertados. Pero tanta seguridad y tanta idolatría le pueden cegar e impedirle estar atento a los movimientos adversos que se producirán dentro del universo paralelo que ha creado
Lo ocurrido con el Institut El Palau demuestra que así no se puede seguir. No vale todo. Ni criminalizar a unos maestros sin que tengan la posibilidad de defenderse, ni menospreciar la angustia que pasaron algunos alumnos aquellos días de octubre.
