Los graves episodios de violencia vividos las últimas semanas en La Marina han generado una preocupación profunda y legítima entre muchas vecinas y vecinos. Los dos homicidios con arma de fuego ocurridos a la luz del día, algunos robos con violencia y las persecuciones y los linchamientos que se han vivido han roto una sensación de normalidad que el barrio había construido con esfuerzo durante muchos años. Ante esta situación, sería irresponsable mirar hacia otro lado. Pero también lo seria caer en explicaciones simplistas o en discursos que buscan convertir el miedo en una herramienta política para enfrentar al vecindario.…
