La voluntad inclusiva de Tinder con el colectivo LGTBI se desdibuja con una representación problemática: el lesbianismo desde la óptica heterosexual masculina. El mito del amor romántico sólo había muerto para una parte de la población. Para ellas el amor lo es todo; para ellos, sólo un juego. Olor a rancio de un sexismo que, con formas aparentemente renovadas, tiene el tufo del relato de siempre
