Es escuchar la música que nos gusta y notar como, casi sin poder remediarlo, empezamos a mover la cabeza a un lado y a otro. Y si no es la cabeza, es un pie dando golpecitos en el suelo al ritmo de la canción. Pues bien, si en lugar de quedarnos ahí nos lanzamos a bailar, tanto el cuerpo como la mente salen muy bien parados. Los resultados de numerosas publicaciones científicas sugieren que actividades como jugar al tenis, nadar, correr, andar, montar en bicicleta o bailar, entre otras, pueden contribuir a reducir el riesgo de trastornos cardiovasculares, ayudar a…
