Por ese entonces, yo ya era mamá. Mi criatura de seis meses estaba empezando a quedarse seis horas al día en una guardería y yo experimentaba una sensación extraña. Tenía muchas ganas de volver a trabajar, de reencontrarme conmigo misma en un ser individual que piensa en lo que piensan los adultos; y a la vez, me invadían un vértigo y un dolor físico y una suspensión de la realidad que me impedían entender cómo podían coexistir la maternidad y toda la que yo era antes de ser madre en una misma persona, un tiempo y una ciudad. En ese…
Autor: Esperanza Escribano
Hemos tenido suerte porque los llantos se le pasan rápido y enseguida ha empezado a quedarse de 9 a 15h. Después de dos semanas y media, el 26 de septiembre fue el primer día en que no me miró desencajado, llorando sin parar, mientras yo cerraba la puerta y me iba a la oficina sintiéndome el peor ser humano del mundo. Lo repito: hemos tenido suerte. También porque cuando lo llevamos, escuchamos durante todo ese rato al resto de sus compañeros llorar sin parar. La profesora, con una paciencia infinita, se sienta con unos cuantos encima y los abraza y…
El verano pasado estaba en pleno posparto, con las hormonas del revés. Había muchos momentos en los que, de repente, me preguntaba por qué me había parecido una buena idea ser madre. A veces quería salir corriendo, estar sola en una playa desierta. Otras, quería estar con mis amigas bebiendo cervezas y fumando cigarrillos uno tras otro sin mirar la hora. También hubo muchos momentos de felicidad brutal: mi hijo reía, nos echábamos la siesta pegados y le mojábamos los pies en la playa. En esa montaña rusa había ataques externos para los que no estaba preparada. Por dentro sentía…
Levanto la mano porque sí, soy una de esas personas a las que, cuando se divisa entre el paisaje una injusticia, la sangre le da un tirón y me avalanzo cual Agustina de Aragón a por la mecha. Como alguien no le ceda el sitio a una anciana o a una embarazada en el metro pongo el grito en el cielo y si hace falta levanto al insensible de turno —que, en mi experiencia, siempre ha sido un hombre— con un tirón de brazo. Cuando la embarazada era yo, sin embargo, en alguna ocasión me quedé de pie. Me llevó…
