Hace pocas semanas, un grupo de reconocidos economistas dirigieron una propuesta al Banco Central Europeo. En ella, apelaban a la reestructuración de la deuda pública de los países de la Eurozona y planteaban la necesidad de que el BCE les condone la deuda pública (o la canjee por deuda perpetua). A cambio, los Estados se comprometerían a invertir los recursos liberados en políticas de reconstrucción ecológica y social. A pesar de la rápida negativa tanto del BCE como de las autoridades españolas, esta es una propuesta legítima y sostenible. Pero esa negativa es coherente con lo que realmente es la…
