Resultan habituales, últimamente, las reflexiones que señalan el fin de los ciclos políticos más recientes: el del 15M y el del ‘procés’ soberanista. Se argumenta que estos ciclos habrían agotado su capacidad de generar cambios relevantes en los marcos institucionales, en los sistemas de partidos o en las expectativas ciudadanas. Parece razonable. Y tal vez el ‘paradigma de los ciclos’ resulte útil para interpretar esa sucesión de escenarios. La lógica de ciclos, de hecho, está bien asentada en el estudiode la acción colectiva. Las dinámicas de movilización social dibujan oleadas que irrumpen y remiten, pero también germinan y producen efectos.…
